Sturla arremetió contra la “mentalidad de no tener hijos y de tener perritos”
El cardenal hizo una distinción clave entre el cariño a los animales y lo que considera un problema de natalidad fondo en Uruguay.

En la recta final hacia el Domingo de Resurrección, el cardenal de Montevideo, Daniel Sturla, rompió el tono habitual de las homilías pascuales con un diagnóstico crudo sobre la sociedad uruguaya. El arzobispo capitalino, en diálogo con el diario El País, llamó a los católicos a abrazar la fe con alegría, pero sin esquivar lo que considera un trasfondo preocupante: leyes que atentan contra la vida, soledad creciente y una cultura que posterga los vínculos humanos.
“En un momento de tristezas, de dificultades y de leyes ‘anti-vida’, es importante dar el testimonio de la alegría que significa tener fe y la alegría de la familia”, afirmó Sturla. Sin mencionar explícitamente proyectos legislativos concretos, el cardenal apuntó a un clima social donde, a su juicio, se normaliza dilatar los compromisos personales y la paternidad. “Hay mucha gente sola en Uruguay y se va creando esa mentalidad de no tener hijos, de dilatar los compromisos, de tener el perrito”, sostuvo.
El prelado se apresuró a aclarar que no tiene objeciones al cuidado de animales —“especialmente para quienes están solos”—, pero insistió en que el desafío de fondo es “cultivar los vínculos humanos”. Para Sturla, la infancia es un “regalo enorme” que alegra al hogar y al conjunto de la sociedad. Y advirtió que sin una cultura que proteja la vida de forma integral, incluida la de los niños por nacer, no hay paz verdadera.
En otro tramo de su reflexión, el cardenal recurrió a Benedicto XVI para hablar de liderazgo y sacrificio. Recordó que en algunas traducciones del Evangelio de Mateo, Barrabás también se llamaba Jesús, obligando a la multitud a elegir entre dos mesianismos.
“Por un lado, el ‘Jesús Barrabás’, cuyo nombre podría significar ‘el hijo del padre’ como un título mesiánico; y por otro, el Jesús de Nazaret, a quien veían abandonado por sus amigos y convertido en un desecho humano”, explicó. La gente optó por Barrabás, dijo Sturla, porque buscaba “el mesianismo exitoso y triunfal”, no el de Jesús, “que supone un compromiso personal, un trabajo interior y el triunfo del amor”. Concluyó: “A este es al que seguimos; no promete cosas fáciles, pero tenemos la convicción de que no seremos defraudados”.
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