Científicos aseguran que Uruguay se encuentra en una zona de incidencia de tornados
El Departamento de Ciencias de la Atmósfera de la Facultad de Ciencias de la Universidad de la República informó que Uruguay se encuentra en una zona de incidencia de tornados, con 34 catalogados entre 1968 y 2011.

Sin embargo, su pronóstico es difícil y en algunos casos posible utilizando un radar Doppler, que no existe en el país. El tornado acaecido en la ciudad de Dolores se categorizó como “F3”, “severo”, de acuerdo a la escala Fujita, con velocidades de viento de entre 251 y 330 km/hora.
Los investigadores del Departamento de Ciencias de la Atmósfera del Instituto de Física de Facultad de Ciencias, Madeleine Renom y Marcelo Barreiro, elaboraron un informe especial sobre el tornado que tuvo lugar en la ciudad de Dolores el pasado viernes 15 de abril.
Este martes, con la presencia del decano de la Facultad de Ciencia, Juan Cristina, los científicos presentaron los resultados de su informe.
En el mismo expresan que el tornado es un fenómeno de escala muy pequeña difícil de monitorear. No obstante, a través de imágenes satelitales es posible seguir la evolución de la tormenta que dio lugar al tornado.
El tornado acaecido en Dolores, se categorizó como “F3” según la escala Fujita en función de los daños causados y no de la intensidad del viento observada pues no se cuenta con registros.
La escala Fujita establece como “F0” aquellos “Tornados muy débiles” con quiebra de ramas y daños en antenas, la velocidad del viento es de entre 65 y 115 kilómetros por hora.
En nivel de escala “F1” corresponde a un “Tornado débil” (vientos de 116 a 180 kilómetros por hora) desprende coberturas de techos, desplaza vehículos, vuelca casillas rodantes.
El “F2” se categoriza como “Tornado violento” (de entre 181 a 250 kilómetros por hora) desprende techos de viviendas, vuelca vehículos y quiebra árboles grandes.
En el nivel “F3” se ubica el denominado “Tornado severo” con vientos de entre 251 a 330 kilómetros por hora, destruye viviendas, eleva vehículos y los desplaza a distancias y arranca árboles de raíces.
El “Tornado devastador” se encuentra en el categoría “F4”, con vientos de entre 331 y 240 kilómetros por hora. Genera proyectiles de gran tamaño y quita la corteza de troncos quedan en pie.
Mientras que el “Tornado increíble” se categoriza según la escala como “F5”, con vientos superiores a los 421 kilómetros por hora. Produce daños serios en las estructuras de hormigón armado.
Los científicos explican en su informe que la situación de gran escala asociada al evento estuvo dominada por la existencia de una “vaguada en la atmósfera alta y media, la cual aumentó la advección (proceso de transporte de una propiedad atmosférica, como el calor o la humedad, por efecto del viento) de vorticidad ciclónica sobre la región favoreciendo la divergencia en altura y convergencia de masa en capas bajas”.
En superficie este patrón generó una circulación “anticiclónica al este de Uruguay que favoreció el transporte de aire cálido y húmedo desde el norte desestabilizando la atmósfera en nuestra región y bloqueó el pasaje de frentes provenientes del sur”.
Como resultado, “un frente cuasi-estacionario se estableció sobre el sur de nuestro país, generando intensa actividad convectiva y lluvias copiosas el 15 de abril. En los días siguientes el frente se fue desplazando hacia el noreste provocando a su paso lluvias intensas y granizo en algunas regiones del país hasta el 18 de abril”, indicaron los científicos en su investigación.
Expresan también que la configuración atmosférica asociada a las intensas lluvias registradas en los últimos días sobre nuestro país “es similar a la ocurrida en las inundaciones de abril de 1959.
“En altura domina una vaguada, mientras que en superficie se tiene un aumento de los vientos que vienen desde la cuenca del Amazonas hacia nuestra región transportando humedad y calor”, explican los investigadores.
También expresan que se observa que 2015-2016 ha sido un año dominado por un evento “El Niño”, uno de los mayores observados en los últimos 100 años.
“Estudios han mostrado que ‘El Niño’ puede inducir anomalías de circulación y generar anomalías positivas de lluvia en el sudeste de Sudamérica cuando las anomalías de temperatura de superficie del mar persisten hasta otoño. Es importante aclarar, no obstante, que no es posible atribuir la ocurrencia del tornado que aconteció en Dolores al evento ‘El Niño’”, aseguran.
Abril de 1959, por el contrario, “no estuvo caracterizado por condiciones ‘Niño’ en el océano Pacífico”.
Características de los tornados y su predicción
Explican que un tornado es una “violenta columna de aire en rotación que se extiende de la base de una nube hasta alcanzar la superficie. Es un fenómeno natural y muy destructivo, su tamaño (diámetro) en superficie puede variar entre 50 a 400 metros. Las velocidades alcanzadas por los vientos van desde unos 65 Km/h los más débiles, hasta velocidades mayores a 300Km/h en el caso de los más violentos.
Se forman en latitudes medias, entre 20° y 50°, en todos los continentes, siendo Norteamérica y su corredor de tornados la región que presenta mayor ocurrencia. “Uruguay se encuentra en una zona de actividad tornádica dentro de Sudamérica”.
En el registro del SINAE hay catalogados 34 tornados, con un total de 17 muertos, entre 1968 y 2011, afirman los científicos.
El contraste entre una masa de aire cálido acompañado por un flujo de humedad proveniente del norte con masas de aire fría del sur fomenta la generación de tormentas intensas, algunas de las cuales pueden generar tornados. “Estos eventos, luego de formada una tormenta, se generan en cuestión de 5 a 20 minutos. Se pueden desplazar desde cientos de metros hasta decenas de kilómetros en función de las condiciones del entorno.
“Al día de hoy no se conocen todos los detalles de la formación de tornados, pero los más destructivos se forman en superceldas, tormentas muy intensas que rotan y pueden persistir por muchas horas”, se indica en el estudio.
Por sus características, “es muy difícil pronosticar tornados. No obstante, usando un radar Doppler es posible detectar en algunos casos la formación de tornados unos 10-20 minutos antes de que toquen tierra. En muchos casos esto es suficiente para alertar a la población, pero lamentablemente no existe un radar de este tipo en Uruguay”.
El protocolo de pronóstico de tornados consta de dos pasos: “Pronóstico de las regiones con potencial de formación de tornados mediante el uso de modelos numéricos de circulación de la atmósfera. Vigilancia de estas regiones usando radares meteorológicos, procesando sus imágenes en forma continua para detectar ecos característicos de tornados”.
En general, en el segundo paso se busca la formación de “mesociclones” que son tubos verticales rotantes de unos 5 km de diámetro dentro de una celda de tormenta. Las regiones con “mesociclones” aumentan la probabilidad de ocurrencia de tornados y llegado el caso se emite una advertencia a la población.
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