Congregación uruguaya rechazó transexualismo de sacerdote inglés

Cambio de sexo enfrenta a anglicanos

La cristiana Iglesia Anglicana es, sin duda, una de las organizaciones religiosas más abiertas y permisivas, si se la compara con la rígida institución vaticana.

Los sacerdotes y obispos pueden casarse. Asimismo, se les permite a las mujeres –a través del prebisterio– oficiar misas y celebrar el ritual de la reconciliación (confesión). Pero en los últimos meses, la situación fue más allá de lo previsto. En el pasado mes de junio, el obispo de Bristol, Barry Rogerson, autorizó a continuar ejerciendo el ministerio sacerdotal como mujer al vicario Peter Stone, quien manifestó su deseo de cambiarse de sexo.

La semana pasada, el tema del anglicano transexual salió a la opinión pública, cuando el religioso una vez operado dejó a un lado la vestimenta masculina y luciendo faldas y el rostro pintado, apareció por televisión afirmando su condición de mujer y religiosa.

La polémica, tanto en el ámbito religioso como social, se generó tras conocerse que la Iglesia «premió» al trasvertido con la designación de párroco en la comunidad cristiana de San Felipe-Inglaterra.

Entre los anglicanos «conservadores», el hecho resultó excesivo, por lo que las reacciones no se hicieron esperar. Por ejemplo, el vicario Canon Malcolm Widdecombe afirmó que ya nada le sorprende de la Iglesia Anglicana. «Han intentado en los últimos 10 años incluso cambiar el sexo, por ejemplo, del espíritu santo».

En Uruguay, una vez trascendida la noticia que la ahora «Carol» fue elegida para conducir una parroquia, la Iglesia Anglicana redactó una declaración donde rechaza esta práctica dentro de la institución religiosa.

Firmado por el obispo Miguel Tamayo, el documento explica que la Iglesia Anglicana es una «familia de iglesias», cuyo origen común está en Inglaterra. Aclara que las diócesis están unidas por la misma fe, basada en los credos, pero su gobierno es local, careciendo de una sede central.

En la última conferencia de obispos a nivel mundial, los anglicanos dejaron claro, por mayoría, que «la única forma aceptable de vivir y expresar la sexualidad humana es el matrimonio entre el hombre y una mujer y que no recomendaba la ordenación al sacerdocio de personas que practicaban la homosexualidad».

Tamayo precisó que ésta es la posición que adoptó el Sínodo Diocesano de la Iglesia Anglicana del Uruguay en el mes de junio del año 2000.

«Lamentablemente, esta posición no se sigue en todos los lugares y da lugar a prácticas incomprensibles dentro de la Iglesia, como las que las noticias internacionales difundieron», afirmó el obispo.

Esta postura oficial fue presentada meses atrás por el párroco del templo inglés de Montevideo, el sacerdote Gilberto Porcal.

El religioso puntualizó que la Iglesia argentina como la de Uruguay están a favor de permitir a la mujer el ejercicio del sacerdocio, pero de ninguna manera autorizaría a un trasvertido continuar ejerciendo.

El anglicano Peter Stone –ahora Carol– es dos veces divorciado, tiene una hija de 18 años y dijo que sufrió la agonía de sus problemas de sexualidad durante toda su vida. «Toda la noche oré para que me despertara como una muchacha. Ahora llegó el momento de emparejar mi cuerpo, cabeza y corazón», afirmó la ahora sacerdotiza.

Stone, de 46 años de edad, fue ordenado en 1978 y se convirtió en capellán y cabeza de estudios religiosos.

La extraña situación, que involucra cuestiones morales y de principios, generó un imprevisto disenso entre los anglicanos británicos y los uruguayos, que manifestaron su rechazo a la promoción de la ahora «sacerdotiza Carol».

El tema generará seguramente nuevas controversias, en un tema que casi siempre es tabú incluso a nivel de la comunidad laica.

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje