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Lula y Bolsonaro protagonizan un tenso debate a 48 horas de unas elecciones presidenciales empatadas

El último debate en Brasil incluyó una burla al accidente que le hizo perder un dedo a Lula y fuertes cruces sobre la economía, la ultraderecha y la pandemia.

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y el senador Flávio Bolsonaro protagonizaron este viernes 23 de octubre el último debate presidencial antes de la segunda vuelta del domingo. El encuentro, organizado por TV Globo en Río de Janeiro, estuvo marcado por enfrentamientos sobre salarios, jubilaciones, impuestos, infraestructura, políticas sociales, salud pública y las medidas económicas del presidente argentino Javier Milei.

Aunque el debate comenzó con un tono menos agresivo que el encuentro anterior, la tensión aumentó cuando Bolsonaro utilizó una expresión despectiva sobre la discapacidad física de Lula. También hubo acusaciones sobre la gestión de la pandemia de coronavirus y diferencias sobre el futuro del sistema sanitario. Los candidatos llegaron al encuentro con 50% de intención de voto válido cada uno, según la última encuesta de Datafolha.

Lula cuestionó el modelo económico de Javier Milei

Uno de los enfrentamientos más relevantes estuvo relacionado con las políticas de ajuste fiscal. Lula cuestionó la propuesta de Bolsonaro de aplicar un fuerte recorte del gasto público y la comparó con las medidas impulsadas por Javier Milei en Argentina. El mandatario brasileño planteó interrogantes sobre las consecuencias que tendría una política semejante para los trabajadores y jubilados.

Bolsonaro respondió que pretende aumentar el salario mínimo y las jubilaciones por encima de la inflación. También negó que su programa incluya la privatización de los principales bancos públicos. El candidato opositor sostuvo que los recortes se concentrarían en la burocracia y los gastos que considera innecesarios, aunque no presentó durante ese intercambio una explicación detallada sobre cómo financiaría simultáneamente las mejoras prometidas.

El salario mínimo y el poder adquisitivo enfrentaron a los candidatos

Lula defendió los aumentos reales del salario mínimo implementados durante los gobiernos del Partido de los Trabajadores. Afirmó que, sin esas políticas, el ingreso mínimo sería considerablemente inferior al actual. También cuestionó a Bolsonaro sobre su compromiso de mantener incrementos superiores a la inflación y sostuvo que la recuperación salarial constituye una de las principales diferencias entre ambos proyectos económicos.

El senador opositor respondió señalando las dificultades de las familias para llegar a fin de mes. Cuestionó el precio de los alimentos, el endeudamiento de los hogares y la carga tributaria. También preguntó cuándo había sido la última vez que Lula visitó personalmente un supermercado, en un intento por presentar al presidente como alejado de las dificultades económicas cotidianas.

Bolsonaro se burló de la discapacidad de Lula y provocó una reacción

Uno de los momentos más tensos se produjo cuando Flávio Bolsonaro utilizó la expresión “nueve dedos” para referirse al presidente brasileño. Lula perdió parte de un dedo de su mano izquierda durante un accidente laboral cuando trabajaba como obrero metalúrgico. El mandatario interpretó la expresión como una burla a su discapacidad y exigió una disculpa pública.

Lula sostuvo que ese tipo de expresiones no solamente lo afectan personalmente, sino que también representan una falta de respeto hacia los trabajadores que sufrieron amputaciones o lesiones permanentes en accidentes laborales. El episodio interrumpió el tono relativamente moderado del debate y volvió a colocar las descalificaciones personales en el centro de la campaña.

Licencia por maternidad: Bolsonaro reconoció que se había equivocado

Durante el bloque dedicado a políticas sociales, Lula cuestionó a Bolsonaro por haber votado contra una ampliación de la licencia por maternidad cuando era diputado estadual en Río de Janeiro. El presidente utilizó ese antecedente para poner en duda el compromiso de su adversario con las políticas de protección a las familias y los derechos de las trabajadoras.

Bolsonaro reconoció que su posición anterior había sido equivocada. Explicó que su experiencia personal como padre modificó su perspectiva sobre la importancia de que las madres dispongan de más tiempo para acompañar a sus hijos. El senador se manifestó favorable a ampliar ese período de protección, en uno de los pocos momentos del encuentro en los que admitió expresamente un error político.

La pandemia de coronavirus volvió al centro de la discusión

El funcionamiento del Sistema Único de Salud (SUS) provocó otro enfrentamiento. Bolsonaro denunció demoras en las consultas, dificultades para conseguir medicamentos y problemas de gestión en los hospitales públicos. También cuestionó el tiempo de espera que enfrentan las familias para acceder a determinados tratamientos y servicios especializados.

Lula respondió recordando la actuación del Gobierno de Jair Bolsonaro durante la pandemia de COVID-19. Criticó la posición del expresidente frente a la vacunación y sostuvo que su administración debió organizar una respuesta sanitaria más coordinada. El mandatario defendió el papel del SUS y afirmó que el sistema público evitó un número todavía mayor de muertes.

Las obras públicas: Bolsonaro utilizó una cifra desactualizada

Flávio Bolsonaro aseguró que Brasil tiene más de 11.500 obras públicas paralizadas y utilizó ese dato para cuestionar la gestión de Lula. El senador prometió ampliar la infraestructura ferroviaria y mejorar las condiciones de transporte y exportación. El presidente respondió defendiendo las inversiones de su administración y destacó proyectos de carreteras, puertos, ferrocarriles e hidrovías.

Sin embargo, la cifra presentada por Bolsonaro no correspondía al último relevamiento disponible. Según una verificación publicada por UOL a partir de datos del Tribunal de Cuentas de la Unión, en abril de 2026 había 4.215 obras paralizadas. El registro de aproximadamente 11.500 proyectos correspondía a abril de 2025. La diferencia resulta relevante para evaluar la precisión de las acusaciones del candidato opositor.

El agronegocio y las relaciones con Donald Trump

El sector agropecuario también ocupó un lugar importante en el encuentro. Bolsonaro cuestionó las condiciones de financiamiento rural y acusó al Gobierno de perjudicar a los productores. Lula respondió defendiendo los recursos destinados al Plan Safra y destacó la apertura de mercados internacionales para las exportaciones brasileñas.

El presidente también cuestionó la posición de su adversario frente a Donald Trump, especialmente durante las disputas comerciales con Estados Unidos. Lula sostuvo que su administración defendió los intereses brasileños frente a las presiones arancelarias y presentó esa política como una demostración de independencia diplomática.

El saneamiento básico y las desigualdades regionales

Bolsonaro criticó las dificultades de acceso al agua potable y a los sistemas de saneamiento en distintas regiones del país. También cuestionó la posición del PT frente al marco legal del sector y defendió el objetivo de universalizar los servicios de agua y saneamiento para 2033.

Lula respondió enumerando inversiones en infraestructura, hospitales y transporte. También mencionó proyectos industriales en el nordeste, incluida la instalación de la automotriz china BYD en el antiguo complejo de Ford en Bahía. Los candidatos discutieron sobre las responsabilidades de sus respectivos gobiernos en el desarrollo de las regiones históricamente más desfavorecidas.

Bolsonaro prometió gobernar con mandatarios de otros partidos

En el intercambio sobre el nordeste brasileño, Flávio Bolsonaro aseguró que trabajaría con gobernadores de diferentes orientaciones políticas. El senador afirmó que la cooperación institucional sería necesaria para desarrollar proyectos de infraestructura y enfrentar los problemas de seguridad pública, incluso en estados gobernados por adversarios del Partido Liberal.

Sin embargo, también responsabilizó a administraciones regionales vinculadas al PT por el avance del crimen organizado. Lula cuestionó esas acusaciones y defendió la necesidad de fortalecer la presencia del Estado mediante inversiones, servicios públicos y políticas de desarrollo regional.

Un debate menos agresivo, pero con acusaciones personales

El encuentro de TV Globo incorporó nuevas reglas para evitar las provocaciones ocurridas durante el debate anterior, celebrado el 18 de octubre. En los primeros bloques, solamente podía desplazarse el candidato que tuviera la palabra. La medida buscaba impedir gestos y movimientos destinados a distraer al adversario mientras intervenía.

También se produjo una controversia sobre la distribución del tiempo de intervención. Bolsonaro cuestionó que Lula pudiera utilizar minutos restantes durante una tréplica. Sin embargo, las reglas permitían administrar el tiempo asignado entre las distintas intervenciones de cada ronda. El episodio generó protestas entre los presentes, pero no implicó necesariamente una infracción del reglamento.

Brasil llega al balotaje con un empate del 50%

El último debate se celebró cuando las encuestas mostraban una competencia extremadamente ajustada. El relevamiento de Datafolha divulgado el jueves 22 de octubre otorgó a Lula y Bolsonaro el 50% de los votos válidos cada uno. El resultado confirmó que ninguno de los candidatos llegaba al domingo con una ventaja estadísticamente significativa.

En la primera vuelta, Flávio Bolsonaro había obtenido el 47,03% de los sufragios, frente al 45,16% de Lula. La abstención también constituye un factor importante para la segunda ronda. Ambos comandos de campaña intentan movilizar a quienes no votaron anteriormente y convencer a los electores que todavía no definieron su preferencia.

La elección definirá el rumbo político de la mayor economía sudamericana

La segunda vuelta se celebrará el domingo 25 de octubre. Lula busca continuar al frente del Gobierno con una propuesta centrada en la inversión pública, la valorización salarial y la protección social. Flávio Bolsonaro plantea una alternativa conservadora que combina reducción del gasto, disminución de impuestos y promesas de mejoras en los ingresos.

El resultado tendrá repercusiones más allá de las fronteras brasileñas, particularmente para Uruguay y los demás integrantes del Mercosur. Brasil constituye un actor central en el comercio regional y en las negociaciones internacionales del bloque. El debate dejó expuestas diferencias políticas y económicas sustanciales, pero la definición dependerá de la participación electoral y de los votos que cada candidato consiga movilizar el domingo.

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