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La aprobación de Kast se desploma en Chile a solo semanas de haber asumido

Una encuesta reciente muestra un cambio drástico que pocos anticipaban en el debut del gobierno ultraderechista chileno.

Jose Antonio Kast, presidente de Chile
Jose Antonio Kast, presidente de Chile

Una encuesta de Activa Research revela que la aprobación del presidente José Antonio Kast ha caído de manera abrupta en la segunda quincena de marzo, pasando de un inicio prometedor a una desaprobación que ya supera el 48%. El dato, recogido en el Pulso Ciudadano de la consultora, marca un punto de inflexión para la administración que asumió el 11 de marzo. Lo que parecía un arranque sólido se ha convertido, en menos de tres semanas, en la primera prueba seria de resistencia política.

Los números son claros y no dejan margen para interpretaciones suaves. La aprobación del mandatario se ubica ahora en 34,7%, lo que representa una baja de 12,8 puntos respecto a la medición anterior. La desaprobación, en tanto, trepó hasta 48,7%, un aumento de 22,4 puntos en apenas quince días. El resto, alrededor del 16,6%, corresponde a quienes no saben o no contestan. Es un movimiento sísmico para cualquier gobierno, pero especialmente para uno que recién comienza.

Para dimensionar el cambio, hay que recordar el punto de partida. En la primera quincena de marzo, cuando Kast llevaba solo unos días en La Moneda, el mismo Pulso Ciudadano lo registraba con 47,5% de aprobación y apenas 26,3% de desaprobación. Ese debut se comparaba, en su momento, con el buen arranque que tuvo Gabriel Boric en 2022. Hoy esa comparación se vuelve incómoda: la luna de miel duró menos de lo esperado y el desgaste llegó antes de completar el primer mes.

El detonante, según el propio análisis que acompaña la encuesta, fue el fuerte aumento en los precios de los combustibles. La decisión del Ejecutivo de no activar el Mecanismo de Estabilización de Precios de los Combustibles (MEPCO) provocó un salto en los valores de la bencina y el diésel que se sintió de inmediato en los bolsillos de los chilenos. El impacto no se limitó a los conductores: generó protestas espontáneas, cacerolazos en varias ciudades y un malestar que cruzó incluso a sectores que habían apoyado al nuevo gobierno.

Lo más revelador es cómo cambió la percepción de las prioridades ciudadanas. La economía pasó a ser, por primera vez en mucho tiempo, el principal problema para el 80,6% de los consultados, desplazando a la seguridad del primer lugar. Ese giro es clave. El discurso de orden y control fronterizo que marcó la campaña de Kast seguía siendo valorado por una parte importante de la opinión pública, pero el día a día de los precios en el surtidor y la canasta familiar pesó más.

Otras mediciones poco favorables a Kast

Otras encuestas, como la de Cadem, también captaron una baja en la aprobación, aunque con magnitudes algo menores. Eso refuerza la idea de que no se trata de un outlier ni de un error metodológico, sino de un fenómeno real que se está instalando en la calle. Activa Research, que trabaja con un panel online representativo a nivel nacional a través de la empresa Opinando, utilizó una muestra de aproximadamente 1.024 casos, con un margen de error de más o menos 3,1% y ponderación según los últimos datos del Censo 2017 y el AIM.

El Pulso Ciudadano no es una medición cualquiera. Lleva años midiendo el ánimo ciudadano con la misma metodología quincenal, lo que permite comparar tendencias con precisión. En este caso, el conjunto de datos publicado por la consultora muestra un descenso casi vertical que pocos presidentes han experimentado tan temprano. La velocidad del derrumbe es lo que más preocupa en círculos políticos: en quince días se perdió más apoyo del que algunos gobiernos pierden en un año entero.

Desde el punto de vista del análisis político, este resultado obliga a repensar la estrategia de los primeros cien días. El gobierno apostó fuerte por mantener la agenda de seguridad y migración, temas donde todavía mantiene niveles de adhesión superiores al 40%. Sin embargo, la economía se ha convertido en el talón de Aquiles. La decisión sobre los combustibles, tomada en un contexto de precios internacionales volátiles, fue leída por muchos como una falta de sensibilidad ante el bolsillo de la clase media y trabajadora.

Los cacerolazos no fueron masivos como en otras épocas, pero fueron suficientes para generar portadas y debates en todos los canales. Familias que esperaban un alivio económico tras el cambio de gobierno se encontraron con un aumento de hasta 370 pesos por litro en algunos casos. Ese tipo de detalle cotidiano es el que mueve las encuestas más que cualquier discurso desde el balcón de La Moneda.

Kast asumió con la promesa de un gobierno que escucharía a la gente común

La encuesta sugiere que esa promesa está siendo puesta a prueba antes de lo imaginado. El piso de apoyo se sostiene gracias a la herencia de preocupación por el orden público, pero el techo se ha derrumbado por el lado económico. Ahora viene la parte más difícil: cómo corregir el rumbo sin perder la identidad que lo llevó al triunfo.

La historia reciente de Chile muestra que los primeros meses definen mucho del resto del mandato. Gabriel Boric lo vivió en carne propia con el estallido de la pandemia y las demandas sociales. Kast, en cambio, enfrenta una crisis que parecía más manejable: un tema de precios que, mal manejado, se transformó en un problema de confianza. La pregunta que queda flotando es si esta caída es un bache corregible o el inicio de un desgaste estructural.

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