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China manifiesta contundente rechazo a informe de la ONU sobre violaciones a los DDHH en Xinjiang

El gobierno comunista respondió con furia ante un informe de la ONU sobre presuntas violaciones a los derechos humanos en la región noroccidental de Xinjiang contra los uigures y otras minorías étnicas, principalmente musulmanas.

La Alta Comisionada Michelle Bachelet durante su visita a China, en Ürümqi, Región Autónoma Uigur de Xinjiang. Foto: ONU
La Alta Comisionada Michelle Bachelet durante su visita a China, en Ürümqi, Región Autónoma Uigur de Xinjiang. Foto: ONU

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) presentó esta semana un informe sobre la provincia china de Xinjiang después de la polémica visita de la alta comisionada de los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, y luego de años de estar analizando la situación en esta zona en la cual habitan etnias minoritarias como los uigures y otras de ascendencia musulmana.

El informe fue publicado el miércoles tras la visita de Bachelet, en mayo, y afirma que “las denuncias de patrones de tortura o malos tratos, incluidos los tratamientos médicos forzados y las condiciones adversas de detención, son creíbles, al igual que las denuncias de incidentes individuales de violencia sexual y de género”.

La oficina de la ONU asegura que el alcance de las detenciones arbitrarias contra los uigures y otras etnias, en el contexto de “las restricciones y la privación más general de los derechos fundamentales, disfrutados individual y colectivamente, pueden constituir crímenes internacionales, en particular crímenes contra la humanidad”.

“Esto ha incluido restricciones de gran alcance, arbitrarias y discriminatorias sobre los derechos humanos y las libertades fundamentales, en violación de las leyes y normas internacionales”, incluyendo restricciones a la libertad religiosa y a los derechos a la privacidad y a la circulación, prosigue el documento.

Adicionalmente, se recogió evidencia de que el gobierno comunista ha separado familias cortando los contactos de los uigures dentro de China con los que han escapado al extranjero, al tiempo que se han practicado pautas de intimidación y amenazas hacia la diáspora.

Airada respuesta china

En una larga y detallada respuesta del gobierno de Xi Jinping, más bien afirman que lo que están llevando a cabo es una gigantesca campaña de “desradicalización” y de lucha contra el “terrorismo”, infiriendo que la etnia uigur y otras que practican la religión musulmana son, por consiguiente, organizaciones terroristas o están vinculadas a grupos terroristas.

“Los derechos e intereses legítimos de los trabajadores de todos los grupos étnicos de Xinjiang están protegidos y no existe el ‘trabajo forzoso’”, dice el comunicado de China, que añade que no se ha producido ninguna “violación masiva de derechos”.

El Ejecutivo de Beijing pide a la comunidad internacional que vean “la verdad” de su supuesta campaña antiterrorista, y que ignoren “las torpes actuaciones y los motivos maliciosos de las fuerzas antichinas de Estados Unidos y Occidente, que intentan utilizar Xinjiang para contener a China”.

Medios internacionales han visitado Xijiang en grupos, y el vox populi de las y los periodistas es que los tours son cuidadosamente coreografiados y altamente vigilados para mostrar solamente lo que el gobierno quiere que se vea, al igual que los que se les brindan a diplomáticos de otros países. Algunos observadores dicen que la ola de críticas puede haber llevado a Beijing a reducir las detenciones antes de lo planeado para salvar su reputación entre las naciones musulmanas y en el mundo en desarrollo.

Xinjiang es una vasta y escasamente poblada región de montañas, bosques y desiertos en el extremo noroeste de China que limita con Rusia, Pakistán y varias naciones de Asia Central. Era atravesada por la antigua Ruta de la Seda.

 

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