Argentina sufrió, remó y al final la clavó: 3-1 a Suiza y a semis con Inglaterra
Cuando el partido iba empatado 1 a 1, la selección albiceleste metió todo el tren adelante para meter dos golazos hacia el final del encuentro.

Otra vez a los golpes. Otra vez al límite. Pero otra vez arriba. La Argentina de Lionel Scaloni volvió a meterse en un baile de máxima tensión y esta vez el rival que le complicó la fiesta fue Suiza, un equipo aguerrido que le vendió cara la eliminatoria hasta el final: en un partido dramático, Argentina le ganó 3-1 a Suiza en el Estadio Kansas City y sacó su boleto a las semifinales del Mundial 2026.
El arranque fue de ida y vuelta, con la Albiceleste picando en punta: la primera llegada profunda fue argentina, con un remate frontal de Alexis Mac Allister que rebotó en un defensor y se fue al córner. Y ojo, porque de ese tiro de esquina nació el primero: Messi puso el centro quirúrgico desde el córner, Mac Allister se elevó de cabeza y abrió el marcador para la albiceleste. Golazo de pizarrón.
Pero como siempre en este Mundial, nada fue color de rosa. Suiza no bajó los brazos y empató en el complemento: en el minuto 66, Dan Ndoye disparó un potente derechazo desde un ángulo complicado y batió la portería de Emiliano Martínez. Ahí se calentó todo, porque a los pocos minutos Breel Embolo recibió una segunda tarjeta amarilla por simulación de falta tras la revisión del VAR, y el árbitro revocó su decisión inicial de amonestar a Leandro Paredes. Roja al suizo y a jugar el resto con uno menos, algo que la Argentina no pudo aprovechar en el tiempo reglamentario.
Empate 1-1 y a la prórroga, donde apareció la clase que solo tienen los cracks. Julián Álvarez, que venía pidiendo pista, apareció en el momento justo: en un rebote largo, Nico González la capturó, José López se la guardó y se la cedió a Álvarez, que se perfiló para su derecha, ejecutó y se la colgó del ángulo al arquero, que esta vez nada pudo hacer, y se desató la locura albiceleste en Kansas City. Un misil al ángulo, de esos que se cuelgan en la vidriera de los goles del torneo.
Con la ventaja en el marcador y Suiza urgida de ir al frente, sobre el cierre llegó el que puso el candado: Lautaro Martínez apareció en el final para bajarle la persiana al marcador, sentenciando el 3-1 definitivo y liquidando cualquier ilusión helvética de forzar los penales.
Con este batacazo bajo presión, la Selección se aseguró volver a jugar todos los partidos de la Copa del Mundo, al igual que en Qatar 2022, y ahora tiene enfrente un cruce de alto voltaje: Inglaterra, que venció 2-1 a Noruega con un doblete de Jude Bellingham, será el rival en semifinales este miércoles en Atlanta.
Para Messi, que masticó bronca y después soltó la felicidad de siempre, el análisis fue simple y sentido: sintió mucha felicidad por el triunfo, aunque reconoció que fue un triunfo muy duro, sabiendo que enfrente había un equipo que vino a jugarle de igual a igual. Scaloni, por su parte, no se guardó nada en la autocrítica: admitió que sufrieron porque el rival era muy físico, y que hay cosas para mejorar, aunque ganando —dijo— es mejor hacerlas.
Otra batalla ganada a pura garra, con Julián Álvarez sacando la varita mágica y Lautaro cerrando la cuenta. La Scaloneta sigue viva y ya piensa en los ingleses.
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