Inglaterra es la nueva campeona de la Eurocopa Femenina 2025
Luego de un partido parejo, con todo y sus tiempos extras, las británicas tuvieron mejor suerte en la tanda de penales y se alzaron con la copa.

La final de la Eurocopa femenina 2025 vivió un duelo vibrante y lleno de emociones en el St. Jakob-Park. En este escenario, Inglaterra y España protagonizan un enfrentamiento de altas pulsaciones, con las inglesas mostrando un carácter combativo y las españolas dejando constancia de su solidez y buen juego.
El arranque fue todo de la Roja. España salió con el cuchillo entre los dientes y monopolizó la pelota desde el primer minuto. Bonmatí y Pina tejían juego por el centro como si estuvieran en el parque, mientras Inglaterra no lograba sacudirse la presión. A los 25’, un córner bien ejecutado terminó en la cabeza de Caldentey, que se elevó como un 9 clásico y metió el primero para las ibéricas. El gol dejó a las inglesas tocadas y a las españolas encendidas.
Tras el baldazo, las Lionesses empezaron a asomar la cabeza. Ajustaron las marcas, endurecieron el medio y empezaron a ganar metros con Stanway y Williamson rompiendo líneas. El juego se volvió trabado, con mucho roce y más fricciones que fútbol. Sobre el minuto 40, Hemp cortó un contragolpe de manual y se ganó la amarilla, y poco después Lauren James tuvo que abandonar por lesión, dándole paso a Chloe Kelly. El partido empezaba a emparejarse en intensidad.
Aunque España seguía manejando los hilos, no encontró el segundo. Paralluelo intentó romper por izquierda y Esther lo buscó de espaldas, pero la defensa inglesa se reagrupó bien. Con el reloj corriendo, las inglesas apostaron a la contra con pelotazos largos buscando la espalda de las centrales. El 1‑0 se mantuvo hasta el entretiempo, dejando la sensación de que cualquiera podía inclinar la balanza en la segunda parte.
Segundo tiempo: Inglaterra se pone al corriente
Para el complemento, Inglaterra salió con otro chip. Wiegman metió mano al dibujo y se vio a un equipo más decidido, presionando más arriba y con mejor circulación. A los 57 minutos, una jugada por derecha terminó con centro quirúrgico de Kelly al área, donde Russo apareció con la frente lista para fusilar. El empate llegó con autoridad y el partido cambió de dueño por unos minutos.
El 1‑1 le dio aire a las británicas y metió nervios en la defensa española. El duelo subió de revoluciones y se jugaba a máxima velocidad, de área a área. España lo intentaba desde lejos con Bonmatí y con llegadas por los costados, pero el muro inglés resistía. Bronze, con oficio y experiencia, desactivó varios ataques que olían a gol.
El tramo final fue un ida y vuelta frenético. España generó peligro con Paralluelo, que tuvo una clara, y Pina, que probó con un zurdazo rasante. Inglaterra también se acercó con un remate cruzado de Toone. Los bancos movieron fichas, pero los goles no aparecieron. Con el empate clavado, el reloj llevó el duelo a la prórroga.
Los penales consagraron la gloria inglesa
Tras 120 minutos de alta tensión y piernas al límite, todo se definió desde los doce pasos. España arrancó la tanda con decisión, pero tropezó con un fallo clave en el segundo disparo. Del otro lado, las inglesas ejecutaron con frialdad quirúrgica. Hampton se hizo gigante bajo los palos y tapó uno que dejó a su equipo con match point. Con el último penal adentro, Inglaterra gritó campeón y desató la locura.
Este título significó un bicampeonato histórico para las Lionesses, que vengaron la caída en la final mundialista de 2023. El equipo de Wiegman mostró carácter, solidez y temple para cerrar un torneo redondo. Con jóvenes que piden pista y veteranas que siguen rindiendo como Bronze, Inglaterra volvió a levantar la copa y selló una noche inolvidable en el viejo continente.
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