"Golpe a golpe en la academia"
LUIS GRENE
Y a los piñazos fue la cosa. Cuando se trepaban a los destartalados ring, o al practicar con la pera y la bolsa de aserrín sus golpes eran con alma y vida. Como si golpearan al propio destino que tantos viandazos les venía dando desde sus humildes infancias. Muchachos de barrio, la mayoría canillitas u ocasionales obreros de fábricas. Con el metejón del boxeo. La pasión por hacer guantes. Querían derrotar la pobreza y ser famosos. Para darle a ese sueño estaban las academias de boxeo. Por los días de la Vieja Capital abundaron en todos los barrios populares. La calesita de la memoria gira y muestra figuras.
Cazamos las que podemos y el viejo escribidor garabatea de lo lindo. Aparece, entre el fuerte olor a sudor, el rítmico salto a la cuerda y los secos golpes a la bolsa, la academia del Club Canillitas. Por la Unión, atrás de su plaza de deportes, andaban «haciendo sombra», amagues y entrenándose con ganas, unos botijas que llegaron a ser muy conocidos. Jacinto Caballero, Guillermo Porteiro, Oscar Galván y el guapazo Júpiter Mansilla. Hasta lograron títulos para el Uruguay en esa época dorada del boxeo, por mediados del viejo siglo. Caminando por Corrales hasta Claramount, se llegaba al Villa Española. Un puñado de pibes se encerraban en el gimnasio y buscaban zafar a la pobreza. Empezó muy purrete y ya pintaba como ídolo. Fue Alfredo Evangelista, que llegó a enfrentar al mágico Alí. Luego, la vida le jugó malas cartas pero que le quiten lo bailado. Palermo y el Cerro tuvieron sus academias, al igual que El Bajo, donde por la calle Reconquista estaba la del Olimpia. En ese ambiente hicieron de las suyas deportistas metedores como Tricánico y el inolvidable «Torito» Elías Castelle. Cerca estaba el escenario del estadio Yacaré, por la brava Aduana, donde los fanáticos tenían peleas de las buenas. Por atrás del Parque Central se levantaba un ring y graderías de madera para combates de leyenda como el de Justo Suárez y Casalá. Por Bella Vista fue todo un personaje el Toto Feans, de interminable bohemia y ni qué hablar cuando se trenzó con el gaucho Caldera. Boxeo y carnaval se unieron en Basilio Alves y su conjunto «Habana». Hazañas fueron las de Dogomar Martínez enfrentando a Archie Moore y a Luizao. Una por «el Dogo» recordando los tiempos de El Hacha. Y otra por todos aquellos muchachos que le dieron a los guantes en los imborrables días de las academias de boxeo. Los esperamos los sábados y domingos, a las 19 horas, en 1410 AM LIBRE.
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