Una "zona roja" que procura emerger del abismo de la pobreza

Cuarenta Semanas

Uno de los indicadores positivos es el descenso de los niveles de delincuencia en el último trimestre. En materia de alimentación, la próxima semana cerca de 300 niños recibirán un complemento de parte de Educación Primaria.

En lo que tiene relación con la vivienda, se anuncia que los habitantes del asentamiento ubicado frente a la cancha de La Luz serán realojados en los próximos meses en soluciones habitacionales que construye la Intendencia. Este espacio libre será destinado a prados, ciclovías y esparcimiento. «Sin embargo, aún falta mucho», según consignaron los vecinos.

El «40 Semanas» es un complejo de viviendas económicas construido durante la dictadura, que está ubicado en Bering y Bulevar Batlle y Ordóñez. El grupo habitacional realojó a familias expulsadas de pensiones que residían en el centro de Montevideo.

Su denominación se origina en el tiempo que insumieron las obras de construcción de las 84 viviendas que componen el complejo habitacional.

El bloque integra un proyecto único de tres conjuntos que fueron erigidos en diferentes zonas de la periferia capitalina. El primero está ubicado en Capurro casi La Teja, el segundo en «Jardines del Prado», en Soria y Olivera, y el tercero es precisamente el «40 Semanas», también denominado «Jardines de Bering», que está en la zona de influencia del llamado barrio Lavalleja.

Este último es el considerado peligroso y tiene una tasa delictiva considerada preocupante para las autoridades.

Actualmente, «40 Semanas» no tiene la exclusividad en rapiñas y atracos, ya que el complejo habitacional está rodeado de asentamientos precarios que en los últimos años se instalaron en la zona, donde también es frecuente la comisión de delitos.

Tampoco es tan conflictivo como tiempo atrás, cuando ni la propia Policía podía ingresar.

Según datos oficiales, en el último trimestre descendió levemente el número de delitos en la zona. Esta situación se atribuye, según manifestó Juan Carlos Pons, comisario de la Seccional 8ª, a la descentralización planeada y ejecutada por el Ministerio del Interior. La nueva metodología de trabajo permite a los vecinos llamar directamente al celular que está ubicado en el patrullero, en caso de verificarse alguna irregularidad.

La Comisión de Seguridad del barrio Lavalleja reconoció el esfuerzo que realizan los funcionarios policiales de la seccional, pero consideran que no tienen el número de personal suficiente para hacer frente a la delincuencia.

Una delegación barrial se entrevistará con el jefe de Policía de Montevideo, inspector Nelsi Bobadilla, a fin que se disponga de personal adicional para la Seccional 8ª, que tiene a su cargo la seguridad en la zona.

El denominado Jardines de Bering (40 Semanas), al igual que la población que habita desde Batlle y Ordóñez hasta Mendoza, tiene inquietudes y carencias comunes.

Superpoblación escolar, deserción estudiantil, falta de centros educativos secundarios y técnicos, inseguridad, desempleo y precariedad habitacional, es la tónica de este Montevideo marginado, en el cual las autoridades del Ministerio del Interior se esfuerzan por disminuir la delincuencia. Las escasas ofertas de recreación generan ocio pernicioso.

«No me animo a hablar. Cuando lo hice, algunos vecinos me hicieron la vida imposible», sostuvo un habitante del 40 Semanas. Consultado por LA REPUBLICA, el residente del conflictivo lugar reconoció tener miedo de formular declaraciones públicas sobre cómo se vive en Bering. «Me insultaban reiteradamente, tiraban piedras sobre el techo por las noches y ni siquiera podía salir al patio tranquilo por lo que pudieran hacer», dijo ayer un viejo residente de la zona.

Mientras tanto, una vecina del barrio Lavalleja se lamentó por no poder acompañar al equipo de prensa al complejo del 40 Semanas por temor a que robaran en su casa.

Entre luces y sombras

El secretario del Centro Comunal Nº 13, Washington González, explicó que en esta zona conflictiva se implementaron mejoras de infraestructura barrial. Se hicieron calles, ampliaron la iluminación, regularizaron asentamientos, crearon cooperativas de viviendas y se produjo una mayor integración a la ciudad.

La Intendencia está trabajando en un plan de realojo del asentamiento «25 de Agosto», ubicado frente a la cancha de La Luz. Unas 240 familias serán alojadas en predios adquiridos por la comuna, y a comienzos del año 2001 se terminarán de construir las nuevas viviendas situadas en Edison y Pedro Fuentes.

El lugar donde está emplazado el asentamiento integrará al proyecto del parque lineal del arroyo Miguelete, extendiéndose hasta el Prado. Allí se construirá una ciclovía provista de equipamiento deportivo.

González explicó que la seguridad y el tema laboral son los dos problemas más traumáticos de la zona. Afirmó que existe un altísimo promedio de deserción escolar y no existe un centro de educación técnica. «Tacurú intenta suplir esa carencia educativa en una zona densamente poblada», señaló el secretario del CCZ 13.

Explicó que la gente en estos barrios vive mayormente de changas, siendo hurgadores y reciclando basura.

Desde el punto de vista cultural y recreativo, la zona tiene muy pocas ofertas. Hace 22 años se creó el Centro Cultural Lavalleja, que atiende a 80 niños y ofrece servicio de computación.

También funciona un centro de asistencia a la tercera edad y un abogado brinda asistencia jurídica gratuita. En el mismo lugar funciona una guardería y a pocos metros se encuentran un teatro de barrio, que principalmente abre en temporada de carnaval, y un club de baby fútbol.

Chicos buenos, chicos malos

El comisario Juan Carlos Pons, de la Seccional 8ª, afirmó que para el radio que cubre la zona del «40 Semanas» se destinó un móvil con una dotación completa integrado por 3 policías y en esta jurisdicción se aplican inspecciones complementarias de prevención con otra unidad. Además, en Batlle y Ordóñez y Bering se encuentra instalado un puesto policial fijo.

Informó que el número de rapiñas descendió en el último trimestre. En mayo se registraron 36, 25 en junio y 23 en julio, mientras que los arrebatos fueron 32 en mayo, 35 en junio y 12 en julio. Los vecinos del 40 Semanas y sus inmediaciones pueden llamar al teléfono celular 099600246 y serán atendidos por los funcionarios policiales que realizan el recorrido. María Paulina Meroni, presidenta de la Comisión de Seguridad de Lavalleja, informó que los vecinos tratan de respaldarse entre sí para evitar ser víctimas de delitos. Distribuyeron entre la población un centenar de publicaciones, que contiene una serie de recomendaciones para evitar el robo. Enfatizó que se registra un recrudecimiento delictivo de «la chiquilinada» y que la policía no da abasto para garantizar la seguridad de la zona.

Marlene Alvarez, de la Cooperativa de Impedidos I, ubicada frente al «40 Semanas», narró que al llegar al barrio, debieron «pagar derecho de piso», ya que muchos de los integrantes de este complejo de viviendas sufrieron constantes robos. No obstante, aclaró que ahora «se tranquilizó la cosa».

Es más, en una organización que trabaja con jóvenes, un adolescente marginado afirmó que no quería robar y deseaba mejorar su vida.

Desde el punto de vista educativo, la mayoría de las escuelas están superpobladas y en los jardines de infantes hay una larga lista de espera.

Este año se inauguró el nuevo local de la escuela Nº 184 de tiempo completo. El centro tiene una población estudiantil de 270 alumnos, que recibirán, a partir de la próxima semana, un complemento alimentario a t
ravés de la organización Infancia, Patrimonio Nacional (Inpam) que suministra panes y galletas de altos valores nutritivos.

Mientras que a los estudiantes que contrajeron parásitos, Salud Pública conjuntamente con la policlínica municipal barrial les suministran un antiparasitorio, además de una medicación a fin de prevenir enfermedades y mejorar su salud.

A pesar de no tener superpoblación, la escuela carece de docentes especiales para implementar talleres. Además, falta un docente de educación física, que es demandado por los padres para canalizar la violencia y la agresividad de los niños.

Mientras tanto, la parroquia San José tiene un comedor en la zona los fines de semana y los salesianos entregan una merienda los domingos por la tarde a estos habitantes. El padre Juan Rossi señaló que se debe ayudar a esta gente «por lo menos a comer y para que los padres tengan un trabajo».

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