* DISCAPACITADOS HOY

Pedro Cruz

El pasado viernes 28 falleció Pedro Roberto Cruz Botti, un incansable luchador de la causa de la discapacidad. Contaba con 60 años de edad y desde sus quince meses de vida, como consecuencia de la poliomelitis, presentaba una secuela importante en el aparato locomotor, que acrecentada con una caída a los 27 años, le exigieron el uso permanente de una silla de ruedas. Comenzó sus estudios en la Escuela Roosevelt, luego hizo secundaria en el Liceo 8, siguiendo sus estudios en preparatorios, para ingresar en Facultad de Derecho.

Su vida transcurrió creando y proyectando diferentes inquietudes cuyo objetivo final era la integración de la persona con discapacidad en su comunidad.

Paralelamente a ello trabajó durante muchos años en la vieja Caja de Jubilaciones y desarrolló su labor periodística en el diario El Día. No obstante la pasiva actitud laboral, dio paso a un gran desarrollo como dirigente institucional. Es así que en 1981 junto a un grupo de personas que pretendía reivindicar a la persona con discapacidad en nuestro país, fundan Acridu (Acción Coordinadora y Reivindicadora del Impedido), donde también ocupó el cargo de Presidente.

Promueve, en una labor mancomunada la creación del Plenario Nacional de Organizaciones de Impedidos (Plenadi). Es así que surge el 12 de octubre de 1983 esta prestigiosa institución y lo tiene a él como su máxima figura, asignándole el cargo de secretario general. Al crearse la Comisión Nacional Honoraria del Discapacitado por Ley Nº 16.095 y conformarse la misma en 1990 se integra como delegado de Plenadi.

Comienza, paralelamente, una ascendente carrera dirigencial, en la que su figura se destaca no sólo a nivel nacional sino también en el orden internacional, llegando a ocupar un lugar como delegado de Plenadi o en la OMPI (Organización Mundial de las Personas con Discapacidad), integrando luego un lugar en el Comité Mundial destacándose además por su magnífica labor como redactor responsable del órgano de difusión masiva «La Voz», publicación que era recepcionada por todos los países integrantes de la OMPI.

Recorrió el mundo participando en diferentes eventos, algunos como participante, o expositor, otro como jurado e incluso en carácter de experto para analizar con otras personalidades, en Europa, los resultados de la década de las personas con discapacidad.

En los últimos años fue el creador del servicio de «transporte puerta a puerta» desde Acridu y luego el convenio con la Comisión Nacional Honoraria del Discapacitado y últimamente pretendió, pero sin éxito, abrir un pequeño centro para jóvenes con discapacidad intelectual.

Su pluma, que reflejaba su excelente capacidad de expresión, sumada a la claridad de conceptos y a la experiencia recogida en el transcurso de toda su vida, fue la autora de una enorme variedad de artículos, canalizados a través de diarios, revistas y libros o corresponsalías como la revista «Minusval» de España.

Su carácter vehemente, impulsivo y en ocasiones hiriente le hacía, a menudo, provocar duros enfrentamientos con aquellos que no se ajustaban a su manera de pensar. No obstante ello, tenía claro y contaba con una multiplicidad de recursos, para fundamentar su exposición que siempre ubicada en un lugar privilegiado, a la temática de la discapacidad y los caminos por los cuales se debería transitar para el logro de una participación plena.

La causa de la discapacidad pierde a un gran propulsor. Nosotros, que compartimos en muchas ocasiones la asistencia a varios eventos, pudimos valorar su capacidad y su relacionamiento con los delegados de otros países de «mayor peso», para obtener los mejores dividendos de una discapacidad como la suya.

Pedro, después de tantos años de lucha, por primera y única vez, bajó sus brazos y encontró la paz.

Por encima de errores o virtudes, amigos o enemigos, su lucha será siempre reconocida. Hasta siempre compañero.

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