Enrique Tarigo

Con el doctor Enrique Tarigo hemos mantenido profundas diferencias ideológicas y discrepancias políticas. Vinculado desde temprana edad al batllismo más conservador que se expresaba por medio del diario El Día, el doctor Tarigo nunca se destacó como dirigente político de primera línea, sino que cumplió más bien la función de ideólogo, aportando su cultura y su formación jurídica a la elaboración y defensa de los aspectos doctrinarios del grupo político a que perteneció y que se caracterizó por posturas definidamente de derecha.

No obstante, su nombre y su figura adquirieron una especial relevancia cuando en 1980 se convirtió en la personalidad más destacada en la lucha contra la reforma constitucional elaborada por el régimen cívico-militar, y a favor del voto por No. El semanario Opinar –que Tarigo fundó y dirigió– fue por entonces el único medio de prensa que se embanderó en una clara oposición al engendro constitucional con el que el gobierno dictatorial pretendía perpetuarse, y después del formidable triunfo del 30 de noviembre, siguió con su prédica francamente opositora.

En ese semanario, en su cuerpo de redacción, tuvo su origen la Corriente Batllista Independiente, liderada por Manuel Flores Silva e integrada entre otros por Víctor Vaillant, que llegó a ser el último intento de dotar al Partido Colorado de un espacio progresista.

El doctor Tarigo fue también un actor principal en las negociaciones que desembocaron en la apertura democrática, y fue elegido vicepresidente de la República en las elecciones de 1984. Su encendida defensa de la Ley de Caducidad fue quizá su última actividad pública notoria.

Ha muerto un adversario político con quien nos enfrentamos en más de una oportunidad en razón de nuestras visiones del país radicalmente opuestas.

Pero preferimos que prevalezca en el recuerdo el tiempo en que compartimos la misma trinchera. *

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