El sismo de 7,7 que estremeció Panamá: imágenes del destrozo y lo que se sabe hasta ahora
Un terremoto de magnitud 7,7 golpeó, el viernes pasado, una extensa región de Panamá durante la tarde, generando momentos de pánico entre la población y causando daños considerables en varias localidades del interior.

Un fuerte sismo de magnitud 7,7 estremeció Panamá y dejó edificios en ruinas
Según informó el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), el movimiento telúrico se produjo cerca de las 12:56 del mediodía, con epicentro ubicado aproximadamente a 12 kilómetros de Pitaloza Arriba, en la costa que da al océano Pacífico.
Las imágenes que confirman la magnitud del impacto
El registro visual que empezó a circular desde el territorio panameño dejó en evidencia la fuerza del fenómeno: se observan construcciones derrumbadas en las poblaciones de Penonomé y Soná, ambas próximas al punto de origen del sismo y emplazadas a unos 156 kilómetros al sur de la Ciudad de Panamá, capital del país.
La Caja de Seguro Social de Panamá dio a conocer este miércoles un dato que enluta la emergencia que atraviesa el país: una mujer adulta mayor falleció como consecuencia de las lesiones que le dejó el fuerte sismo registrado el viernes. Se trata del primer deceso vinculado de manera directa al temblor.
Quién era la víctima
A través de un comunicado oficial, la institución estatal identificó a la fallecida como Elena Barría, de 68 años, y extendió sus condolencias al entorno familiar y a los allegados de la mujer.
Entre los materiales verificados también figura el deterioro que sufrió una de las torres de una catedral de Penonomé, dañada por la intensidad del temblor. A ello se suma un video que muestra cómo un hotel de la zona quedó prácticamente desmoronado tras el movimiento.
“Tenemos miedo”: el relato de los vecinos
El impacto humano quedó reflejado en los testimonios de quienes vivieron el episodio desde adentro. Ricardo Brown, habitante de la provincia sureña de Herrera, contó que el sismo había afectado a numerosas casas en su barrio de Las Minas.
“Tenemos miedo. Aquí solo vivimos dos personas mayores. La casa se ha agrietado y tememos que se nos venga encima”, expresó el hombre, de 74 años, en declaraciones recogidas por la agencia Reuters.
Su relato ilustra la vulnerabilidad de quienes residen en viviendas antiguas o de materiales frágiles, especialmente en las zonas rurales y en los pueblos más alejados de los grandes centros urbanos, donde la asistencia suele demorar más en llegar.
La respuesta oficial: entre la preocupación y el llamado a la calma
Las autoridades nacionales no tardaron en reaccionar frente a la situación. El presidente de Panamá, José Raúl Mulino, recorrió personalmente las áreas golpeadas por el sismo y reconoció la dimensión del problema al sostener que “el desastre que estamos enfrentando es grande”.
El mandatario, además, difundió un mensaje a través de la red social X en el que apeló a la serenidad de la ciudadanía: “lo más importante aquí es preservar la calma”, señaló, en un intento por evitar el pánico mientras los equipos de emergencia evaluaban los daños.
Por qué Panamá es un territorio expuesto a los sismos
Para dimensionar lo ocurrido conviene recordar que Panamá se ubica en una región geológicamente activa, atravesada por la interacción de distintas placas tectónicas en el entorno del cinturón de fuego del Pacífico. Esa característica explica por qué el país centroamericano, al igual que buena parte de la franja que bordea ese océano, registra con cierta frecuencia movimientos de la tierra, aunque pocos alcanzan la magnitud del que se vivió este viernes.
Un sismo de 7,7 se considera de categoría mayor en la escala de magnitud de momento, un nivel capaz de provocar daños severos en estructuras poco preparadas y de sentirse a cientos de kilómetros del epicentro. Por lo general, episodios de esta intensidad suelen ir acompañados de réplicas en las horas y los días posteriores, un factor que mantiene en alerta tanto a los especialistas como a la población.
Una emergencia todavía en desarrollo
Mientras los organismos de protección civil continúan con las tareas de relevamiento, el país permanece atento a la evolución de la situación. La ausencia de víctimas fatales confirmada hasta ahora no descarta la posibilidad de que el balance de daños materiales siga ampliándose a medida que avanzan las inspecciones en las localidades más comprometidas, como Penonomé y Soná.
El episodio vuelve a poner sobre la mesa la importancia de la prevención, la construcción con criterios antisísmicos y la preparación de las comunidades frente a fenómenos naturales que, en esta parte del continente, forman parte de un riesgo latente y permanente.
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