Solito en la punta y tan campante
Quizás muchos pensaron que tras la ida de Jorge Fossati a Colón de Santa Fe, el equipo danubiano –acostumbrado a un sistema táctico específico– con la llegada de un nuevo entrenador perdería su identidad, al menos hasta que le «agarraran» la mano al nuevo sistema. Otros habrán pensado que con Krasouski se terminaba el clásico buen fútbol de la Curva y se transformaba en un equipo aguerrido. Pero ni una cosa ni la otra, porque Danubio sigue jugando al fútbol, aunque se afirmó en defensa. Está primero solo, bajó a Nacional, goleó a Bella Vista y se transformó en la sensación del Apertura. ¡Casi nada!
Pero Krasouski mantiene el perfil bajo, como siempre y «no se la cree» porque falta un largo trecho para culminar en la gran ilusión de los danubianos, que es concretar algo trascendente como el título.
El maragato, en diálogo con LA REPUBLICA, reconoció que no pensaba que en tres fechas pudiera estar solo en la tabla «porque al asumir habíamos tenido algunos inconvenientes».
«En primer lugar llegamos en forma sorpresiva, apenas trabajamos sólo veinte días con el plantel, tuvimos cinco jugadores en la selección que llegaron un día antes del inicio del torneo y uno ya no lo tuvimos más que fue Chevantón, pero además en esos días se lesionaron cuatro jugadores (Garciullo, Pouso, Macías y Ojeda).
Entonces el debut ante Wanderers se hacía «riesgoso», aunque «confiábamos en los jugadores; sabía que teníamos jugadores interesantes pero no podíamos saber cómo iban a responder. Por suerte ganamos en el arranque del campeonato».
«No quisimos cambiar demasiado la figura táctica que tenía»
Muchos tildan a Krasouski como un técnico defensivo aunque en tres partidos demostró que puede haber «otras lecturas» a sus equipos porque Danubio anotó siete goles en tres partidos, lo que demuestra el objetivo de apostar siempre al arco de enfrente. Pero de todos modos la mano de Krasouski se nota en algunos sectores del campo donde el equipo muestra fuerza y recuperación de pelota.
«Cuando llegamos no quisimos cambiar demasiado la figura táctica que durante tres años habían venido realizando. Lo que sí le inculcamos fue tener más presión en todos los sectores, que tuvieran más balance en la mitad de la cancha y fundamentalmente que fueran más seguros en zona defensiva».
«Creo que el plantel interpretó rápidamente lo que queríamos. En la parte ofensiva sabíamos que contábamos con jugadores con gran experiencia y grandes definidores y creo que lo demostraron en estos tres partidos que jugamos, logrando siete goles.»
Plena conformidad ante Bella Vista
El técnico subrayó que el rendimiento del plantel no lo había conformado hasta el partido del martes con Bella Vista. «Con Wanderers hicimos un partido muy peleado, pero supimos ganar, contra Nacional no se jugó bien, pero igualmente nos quedamos con los tres puntos, con la enorme significación que ello implica y recién ante Bella Vista podría decir que me quedé conforme con el rendimiento colectivo, porque se jugó bien, se presionó, se puso ganas y se goleó», señaló.
Sin embargo sostuvo que «esto recién es el comienzo» y que «falta mucho camino por recorrer».
Krasouski sabe que en Danubio los objetivos son otros muy distintos, por ejemplo, a lo que se pretendía en Tacuarembó y mucho menos en Liverpool en la Segunda Divisional Profesional. La apuesta de la franja es mirar permanentemente hacia arriba, tener como objetivo ganar siempre para pelear los campeonatos.
Al respecto señaló que «cuando llegamos a Danubio sabíamos que el plantel está capacitado para grandes logros que, por distintas circunstancias, en estos años anteriores no se concretaron, aunque siempre estuvo arriba. Llegar a Danubio es saber que el objetivo es el campeonato y eso lo saben muy bien los jugadores y hasta creo que eso es lo que la hinchada exige».
Cuidando el perfil bajo, el maragato finalmente manifestó que «tenemos seis finales por jugar y en cada partido nos jugamos la vida». *
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