León XIV en Florida: el papa pidió a los gobernantes buscar el bien común y llamó a Uruguay a recuperar la fe

El papa León XIV cerró este domingo 8 de noviembre de 2026 su histórica visita a Uruguay con una celebración profundamente simbólica en Florida, ante la Virgen de los Treinta y Tres, patrona del país. Su homilía combinó referencias a la independencia nacional, un reconocimiento a las mujeres que sostuvieron la vida religiosa de generaciones enteras y un llamado a los gobernantes para que ejerzan sus responsabilidades pensando en el bienestar de toda la población.
Frente a los fieles reunidos para la celebración en la Catedral Basílica de Florida, el pontífice dedicó buena parte de sus palabras a las madres y abuelas, a los vínculos familiares y a las dificultades que enfrenta la transmisión de las creencias en una sociedad donde la relación con la religión ha cambiado profundamente. También pidió acercarse a las personas que sufren y reivindicó una Iglesia dispuesta a escuchar antes que permanecer encerrada en sus propias estructuras.
León XIV pidió a los gobernantes trabajar por el bien de todos
Uno de los pasajes de mayor trascendencia pública de la homilía estuvo dirigido a quienes tienen responsabilidades de gobierno. El papa invitó a rezar por las autoridades para que desempeñen sus funciones con rectitud y orienten sus decisiones hacia el bien de la comunidad. Su mensaje incluyó a las familias, a los jóvenes, a quienes atraviesan situaciones de sufrimiento y a las personas que se encuentran alejadas de la práctica religiosa.
La referencia a los gobernantes no constituyó una intervención sobre una medida política específica ni una crítica explícita al Gobierno uruguayo. Fue una exhortación ética, integrada a su interpretación de las escrituras, en la que recordó que el ejercicio de la autoridad debe contemplar las necesidades del conjunto de la sociedad. De esa manera, el líder de la Iglesia católica incorporó una dimensión social a una celebración fundamentalmente religiosa.
Un reconocimiento a las madres y abuelas que transmitieron la fe
El eje emocional de la ceremonia estuvo en las mujeres uruguayas. León XIV recordó a aquellas que, desde el ámbito familiar, conservaron las prácticas religiosas y las transmitieron a sus hijos y nietos. No habló únicamente de grandes figuras de la historia católica, sino también de personas anónimas que enseñaron las primeras oraciones, acompañaron celebraciones religiosas y mantuvieron vivas las tradiciones espirituales dentro de sus hogares.
El pontífice reconoció además una experiencia dolorosa para numerosas familias creyentes: la distancia que puede surgir entre generaciones cuando los hijos y nietos dejan de compartir las convicciones religiosas de sus mayores. Lejos de presentar esa situación como un fracaso individual, alentó a las mujeres a continuar acompañando a sus seres queridos mediante la paciencia, el afecto y el ejemplo, sin recurrir a la dureza ni caer en el desaliento.
El mensaje del papa a los padres y abuelos uruguayos
León XIV también dirigió una reflexión especial a los hombres, particularmente a padres y abuelos. Sostuvo que la educación religiosa no puede quedar exclusivamente en manos de las mujeres y que los jóvenes necesitan encontrar coherencia entre lo que sus mayores enseñan y la manera en que se comportan diariamente.
En ese contexto, destacó valores como el respeto dentro del matrimonio, la capacidad de reconocer errores, la honestidad personal y la disposición a pedir perdón. Su planteamiento vinculó la dimensión espiritual con conductas concretas de convivencia, responsabilidad familiar y respeto hacia los demás. Para el papa, la fe debe manifestarse mediante acciones y no limitarse a declaraciones o ceremonias.
La Virgen de los Treinta y Tres y la independencia de Uruguay
La celebración tuvo asimismo un importante contenido histórico. León XIV recordó la vinculación entre la Virgen de los Treinta y Tres y el proceso independentista de 1825, cuando los patriotas orientales recurrieron a la imagen religiosa para colocar sus aspiraciones de libertad bajo su protección. Esa referencia permitió al pontífice conectar la tradición católica con uno de los acontecimientos fundacionales del Uruguay.
El papa reconoció que las circunstancias sociales y la relación de numerosos uruguayos con la religión se han transformado a lo largo del tiempo. Sin embargo, presentó la permanencia de la imagen mariana en Florida como un elemento de continuidad histórica para la comunidad creyente. Su interpretación fue expresamente religiosa y debe comprenderse dentro de esa perspectiva, sin desconocer la diversidad de convicciones que caracteriza a la sociedad uruguaya contemporánea.
Las mujeres uruguayas que León XIV recordó por sus nombres
En su recorrido por la historia religiosa nacional, el pontífice mencionó a santa María Francisca Rubatto, reconocida por su dedicación a las personas necesitadas, y a las beatas Dolores y Consuelo Aguiar-Mella, hermanas nacidas en Montevideo. A través de estas referencias buscó mostrar que la historia del catolicismo uruguayo también fue construida por mujeres cuyo compromiso trascendió sus circunstancias personales.
Pero el reconocimiento no se limitó a figuras oficialmente veneradas por la Iglesia. León XIV insistió en que una parte fundamental de la historia de la fe nunca quedó registrada en los libros. Se desarrolló dentro de los hogares y comunidades, mediante gestos cotidianos de madres, madrinas, religiosas y catequistas que sostuvieron sus convicciones durante décadas.
El llamado a una Iglesia que salga a buscar y escuchar
Otro momento significativo llegó cuando el papa planteó la necesidad de renovar el vínculo entre la Iglesia y la sociedad. Inspirándose en el relato bíblico de María cuando visita a Isabel, sostuvo que las comunidades religiosas no deberían limitarse a esperar el regreso de quienes se han alejado de ellas. Por el contrario, propuso salir a su encuentro y comprender sus inquietudes.
Su exhortación fue directa: “Uruguay: ¡hay que ponerse en camino!”. Con esa expresión convocó a los creyentes a recuperar el contacto personal con familiares, amigos, vecinos y personas que, por diferentes circunstancias, ya no participan de la vida religiosa. El mensaje puso especial énfasis en escuchar preguntas y establecer vínculos antes que conformarse con una presencia institucional.
La pobreza, la enfermedad y la soledad también estuvieron presentes
La homilía incluyó una referencia a quienes atraviesan dificultades materiales, problemas de salud o situaciones de aislamiento. León XIV invitó a los fieles a reconocer la presencia de Cristo en esas personas, una idea central de la doctrina social cristiana que relaciona la experiencia religiosa con la atención a las necesidades humanas.
En términos sociales, ese planteamiento colocó la solidaridad y el acompañamiento entre las responsabilidades de la comunidad creyente. La cercanía con las personas vulnerables apareció así como una dimensión práctica de la fe, especialmente importante cuando la soledad, las carencias económicas y las dificultades familiares afectan la vida cotidiana de numerosas personas.
La Rosa de Oro y la consagración de Uruguay
Uno de los gestos más representativos de la jornada fue la entrega de una Rosa de Oro a la Virgen de los Treinta y Tres. Se trata de una distinción honorífica de la tradición pontificia, utilizada para expresar especial veneración hacia una imagen religiosa o santuario. Su presentación en Florida constituyó uno de los momentos ceremoniales centrales de la visita.
León XIV también consagró nuevamente el país a la Virgen, a quien invocó como protectora de la nación y de sus habitantes. El gesto estuvo acompañado de una oración para que Uruguay permanezca fiel a Cristo y para que la comunidad católica continúe su tarea de evangelización. La ceremonia reforzó el vínculo histórico entre el santuario floridense y la devoción mariana uruguaya.
Una despedida marcada por la memoria, las familias y la esperanza
La celebración de Florida representó el cierre de una visita que comenzó el viernes 6 de noviembre y comprendió actividades en Montevideo, Paysandú y otros puntos del recorrido pastoral. Durante su permanencia en Uruguay, León XIV abordó cuestiones vinculadas a la historia nacional, la transmisión de la fe, la convivencia social y la necesidad de fortalecer los lazos comunitarios.
El mensaje final dejó varios elementos destacados: un homenaje a las mujeres que sostuvieron las tradiciones religiosas, una invitación a los hombres a asumir responsabilidades familiares mediante el ejemplo, una exhortación a los gobernantes para que procuren el bienestar colectivo y un llamado a acercarse a quienes padecen sufrimiento o soledad. Desde Florida, el papa puso fin a su paso por Uruguay con una reflexión sobre el lugar de la fe en una sociedad que cambia y sobre la importancia de mantener abiertos los caminos del encuentro humano.
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