El discurso de León XIV en Uruguay: de Artigas y la laicidad a las alusiones al aborto y la eutanasia
Ante Yamandú Orsi, el papa tomó los relieves del monumento a Artigas como punto de partida para hablar de democracia, laicidad, trabajo y acceso a la salud.

El papa León XIV abrió su visita a Uruguay con una lectura del monumento a José Gervasio Artigas. En su discurso del viernes 6 de noviembre en Plaza Independencia, pidió mirar el pedestal, donde el prócer aparece entre las familias del Éxodo del Pueblo Oriental.
Desde esas escenas habló de la democracia uruguaya, la convivencia entre creyentes y no creyentes, y el acceso a la salud. También defendió la vida antes del nacimiento y el acompañamiento hasta la muerte natural, dos alusiones con resonancia en los debates uruguayos sobre aborto y eutanasia.
El presidente Yamandú Orsi encabezó la ceremonia de bienvenida, que reunió a autoridades, representantes de la sociedad civil y del cuerpo diplomático. León XIV agradeció la recepción y saludó a los uruguayos dentro y fuera del país. También mencionó a Nuestra Señora de los Treinta y Tres, venerada en Florida, y puso bajo su protección a las personas que espera encontrar durante la visita.
Por qué León XIV citó a Artigas en Plaza Independencia
En lo alto del monumento, Artigas está solo y a caballo. En el relieve de bronce de Angelo Zanelli, en cambio, aparece entre quienes participaron de la Redota de 1811. León XIV usó ese contraste para recordar una frase que Artigas pronunció ante el Congreso de Abril de 1813: “Mi autoridad emana de vosotros y ella cesa por vuestra presencia soberana”. El papa vinculó la frase con la responsabilidad de quien recibe de la comunidad el encargo de gobernar.
Recordó que Uruguay cumplió en 2025 40 años de democracia ininterrumpida, con gobiernos de distinto signo elegidos por la ciudadanía. En ese tramo defendió el ejercicio de la autoridad dentro del orden jurídico, con competencias institucionales claras y vías para que la población participe en la vida pública. La escena del pedestal le permitió pasar de la figura del gobernante a la comunidad ante la que responde.
Qué dijo sobre el aborto y la eutanasia
La figura de una mujer con un bebé en brazos dio paso a la defensa de la vida antes del nacimiento. León XIV sostuvo que la dependencia respecto de la madre no reduce la dignidad ni la protección que, desde la posición católica, merece quien está por nacer. También reclamó que los padres se involucren en la crianza y que las familias dispongan de condiciones sociales para cuidar a sus hijos.
En Uruguay, la Ley 18.987, promulgada en 2012, despenaliza la interrupción voluntaria del embarazo dentro de las primeras doce semanas cuando se cumplen los requisitos legales y prevé excepciones al plazo general.
Al hablar de la enfermedad y el dolor, el papa pidió que cada persona reciba cuidados y compañía hasta el final natural de su vida. El texto publicado por la Santa Sede formula ambas posiciones sin nombrar las leyes uruguayas.
La Ley 20.431, promulgada en octubre de 2025 y reglamentada en abril de 2026, permite solicitar la eutanasia bajo condiciones clínicas y legales específicas. El procedimiento exige una solicitud libre y expresa, evaluaciones médicas y la ratificación de la voluntad, que puede revocarse.
La soledad, el suicidio y el acceso a la salud
En otro relieve, una mujer mayor avanza apoyada en un bastón y varias personas se ayudan alrededor de una carreta. A partir de esa escena, León XIV habló de quienes necesitan apoyo por enfermedad, discapacidad, pérdida de autonomía, desempleo o pobreza.
Cuando abordó el suicidio, señaló que el sufrimiento puede pasar inadvertido incluso para quienes comparten la casa o el trabajo. Reunió en un mismo planteo la atención sanitaria, los vínculos familiares y la cercanía de la comunidad.
El pontífice también contó que había experimentado recientemente las limitaciones de la enfermedad y agradeció los cuidados recibidos. Desde esa experiencia, planteó qué ocurre con quienes carecen de recursos para obtener un diagnóstico a tiempo o acceder a un tratamiento.
Reclamó que la atención sanitaria esté al alcance de todas las personas y ofreció la colaboración de diócesis y comunidades católicas en el alivio del dolor y el acompañamiento de quienes sufren.
El legado de Francisco, la energía y el futuro del trabajo
León XIV citó Laudato si’, la encíclica de Francisco, al hablar de la responsabilidad con las próximas generaciones. Elogió la transformación de la matriz de generación eléctrica uruguaya y el peso que alcanzaron las fuentes renovables. Señaló que esa trayectoria deja tareas pendientes en el transporte y la producción, así como en las decisiones sobre el uso de la tierra, el agua y la energía.
El discurso pasó de los niños representados en el friso a las oportunidades que tendrán al terminar su formación. El papa pidió que la educación abra vías concretas de acceso al empleo y sostuvo que la inteligencia artificial debe ampliar las capacidades de quienes trabajan, facilitar tareas y abrir oportunidades.
Extendió ese criterio a la economía en general. Reconoció el papel de la inversión y de la iniciativa pública y privada, y pidió que la riqueza generada se traduzca en oportunidades también para quienes parten de condiciones más desfavorables.
Laicidad, Mercosur y el vínculo entre Uruguay y la Santa Sede
Sobre la laicidad del Estado uruguayo, León XIV sostuvo que debe garantizar la convivencia respetuosa entre personas de distintas creencias y entre quienes no profesan ninguna religión. Defendió que las comunidades religiosas puedan participar en la vida pública desde esa libertad, con respeto por la autonomía de las instituciones civiles.
El papa llevó ese planteo al terreno regional. Citó el artículo 6 de la Constitución uruguaya, que establece que la República debe proponer en sus tratados la solución pacífica de controversias y procurar la integración latinoamericana. Mencionó que Montevideo alberga la Secretaría del Mercosur y señaló la negociación y la búsqueda de acuerdos como aportes que Uruguay puede seguir haciendo a sus vecinos.
Antes de despedirse, recordó que en 1832 el papa Gregorio XVI designó a Dámaso Antonio Larrañaga vicario apostólico de la República. También volvió al monumento. Los relieves ocupan las cuatro caras del pedestal y desde un solo punto se ve apenas una parte de la marcha. León XIV pidió recorrerlos con la mirada para ver a quienes quedan fuera del primer plano. Así cerró el discurso con la misma escena con que había empezado, la de un pueblo que avanzaba junto a Artigas en medio de la incertidumbre.


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