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Operación Doncella: un uruguayo entre los cuatro tripulantes detenidos con 2.100 kilos de cocaína cerca de España

La investigación, que arrancó en febrero y culminó con un abordaje a 400 millas de la costa gallega, ha permitido identificar a los responsables de captar y custodiar embarcaciones para organizaciones criminales asentadas en el este de Europa.

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La Agencia Tributaria española, a través de su Servicio de Vigilancia Aduanera, ha dado por desarticulada una organización criminal especializada en facilitar embarcaciones de recreo para el transporte de grandes alijos de cocaína entre Sudamérica y Europa.

La operación, bautizada como Operación Doncella, se saldó con la interceptación de un velero de 14 metros de eslora y bandera polaca a unas 400 millas de la costa de Galicia, según confirmaron fuentes oficiales del organismo este lunes. La embarcación, identificada como Seute Deern, transportaba 70 fardos que arrojaron un peso cercano a los 2.100 kilos de cocaína.

Los cuatro tripulantes del velero —de nacionalidades argentina, uruguaya, colombiana y albanesa— fueron detenidos durante el abordaje. Horas después, mientras el barco era remolcado al puerto de Vigo, los agentes procedieron en tierra a la detención de un quinto implicado, un ciudadano chileno afincado en la provincia de Girona, señalado como el responsable de captar embarcaciones con características específicas para la red.

Las autoridades mantienen abierta la búsqueda de un sexto sospechoso, de nacionalidad española y residente en Barcelona, que presuntamente se encargaba de custodiar los barcos y detectar aproximaciones policiales.

Una investigación de siete meses

Las pesquisas arrancaron en febrero, cuando la unidad de Vigilancia Aduanera en Girona recibió información sobre un velero que podría haber participado en una operación ilícita en la frontera entre España y Francia. La identificación del barco en el puerto de Roses el pasado junio y la comprobación de que su propietario registraba antecedentes por hurto y robo con violencia reforzaron las sospechas.

El punto de inflexión llegó el 11 de julio, cuando el velero abandonó el puerto catalán sin activar el sistema AIS, de uso obligatorio durante la navegación. Esa desconexión del sistema de localización, lejos de ser un descuido, encendió todas las alarmas y activó la maquinaria de cooperación internacional.

A partir de ese momento, la vigilancia se canalizó a través del Centro de Análisis y Operaciones Marítimas en materia de Narcotráfico (MAOC-N), con sede en Lisboa, que facilitó la colaboración de la Agencia Nacional del Crimen británica (NCA) y la Agencia Antidrogas estadounidense (DEA). El rastreo electrónico permitió localizar el velero en la madrugada del 14 de septiembre frente a las costas gallegas, donde fue abordado por el buque de operaciones especiales Petrel I.

La ruta atlántica de la cocaína

La Operación Doncella se enmarca en la lucha contra la denominada Ruta Atlántica de la cocaína, una vía que, según los informes de Europol, ha experimentado un crecimiento “sin precedentes” en los últimos años. El organismo europeo advierte en su informe sobre la diversificación de los modos operativos del tráfico marítimo que las redes criminales han desplazado su actividad desde los grandes puertos comerciales —sometidos a una presión policial creciente— hacia puertos más pequeños y rutas alternativas.

La estrategia dominante consiste en el uso de buques nodriza que recogen la mercancía en Sudamérica y la trasladan a aguas internacionales del Atlántico, donde se produce el transbordo en alta mar a embarcaciones más pequeñas y rápidas.

En este esquema, los veleros como el interceptado en la Operación Doncella cumplen una función logística esencial. Su apariencia de embarcación de recreo, combinada con la capacidad de navegar grandes distancias y la facilidad para camuflarse entre el tráfico marítimo legal, los convierte en un activo codiciado por las organizaciones criminales. La desactivación del AIS, obligatoria para buques de más de 15 metros según la normativa europea, se ha convertido en un indicador recurrente de actividad ilícita.

Los cinco detenidos —cuatro a bordo y uno en tierra— afrontan acusaciones de pertenencia a organización criminal, contrabando y delito contra la salud pública. La causa ha quedado en manos de la Audiencia Nacional, que mantiene la investigación abierta y no descarta nuevas detenciones en los próximos días.

 

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