“A la escuela todos los niños, todos los días”, coinciden familiares, educadores y científicos

En esta premisa coincidieron Carlos Batthyány, Director del Pasteur, el profesor Pablo Cayota, y Natalia Cámara, integrante del Familias Organizadas de la Educación Pública.

El  Director del Instituto Pasteur Carlos Batthyány, anunció que el Instituto propondrá que los niños retornen a la Escuela y que se podrá “testear mucho”. Agregó que “Uruguay tiene un exceso de capacidad de testeo, desde el Pasteur nos ofrecemos a testear y científicamente demostrar que como se hizo en Alemania, el retorno a la Escuela no implica un aumento de casos” .

Desde el Colectivo de Familias Organizadas de la Educación Pública, salieron a instalar en la agenda pública la necesidad urgente de volver a la presencialidad en las escuelas públicas ¿Cómo fue ese proceso? ¿Qué datos tenían qué los llevó a esta movilización?

Natalia Cámara: lo primero que quiero decir es que nos sentimos muy halagados de compartir este encuentro con Carlos (Batthyány) y con Pablo (Cayota), nos hemos sentidos muy fortalecidos en este tema, ya que públicamente se reconoce que hemos puesto en la agenda este tema. Me siento “chiquita” en esta mesa, pero también nos sentimos fortalecidos como colectivo. Si bien nos hicimos más visibles por el tema de la presencialidad, estamos conformados desde mayo de 2019. Quienes venimos de la educación pública, estamos trabajando desde hace mucho, colocando un pestillo, en jornadas de limpieza, campamentos educativos auto gestionados por las familias, juntando dinero, trabajando con el club del barrio y generando movidas callejeras. Aunque estábamos invisibilizados, venimos desde  hace mucho tiempo queriendo participar y opinar. Nuestro movimiento surge a partir de un conjunto de reflexiones, porque la Ley General de Educación del año 2008 choca con el Reglamento de las Comisiones Fomento de las Escuelas, existente desde 1934. En la Ley de Educación, está prevista la participación de las familias, y la voz de los “gurises” en los asuntos de la Escuela. Esta Ley nos permite “entrar” en la Escuela y no solamente estar para juntar plata. Ese es nuestro origen, la Pandemia nos encontró organizados, motivados, y surge la necesidad de colocar el tema de forma creativa en la agenda pública. Además de la vivencia cotidiana, comenzamos a desarrollar herramientas “caseras”. Ahí surgen los datos de las pocas horas que nuestros hijos estaban yendo a la Escuela. De 20 horas semanales van unas 8 horas, perdiendo 12 horas semanales.

A través de las redes sociales, Twitter en particular, empezás a expresar tu preocupación por la brecha entre la Escuela pública y los Colegios Privados, donde los niños empezaron a ir todos los días. Y la mayor preocupación es por la desvinculación de muchos niños que hoy no están en las Escuelas ¿Cómo fue ese proceso?

Todos estamos preocupados porque hay 300 y poco más de casos activos (COVID 19) y nos tenemos que cuidar y seguir con las medidas preventivas, pero tenemos que estar más preocupados porque hay 4.200 niños que están desvinculados del sistema educativo. No están en la escuela y han perdido el contacto. Un contagio de COVID, sin intención de minimizarlo, puede resolverse en 15 o 20 días, pero una desvinculación de un niño durante un año, en contextos vulnerables, es una hipoteca de futuro (Pablo Cayota).

Pablo Cayota: Primero quiero decir que es un gusto y un honor estar en esta conversación, encontrándonos con gente que no nos conocíamos personalmente como con Carlos y Natalia, pero que nos encontramos en “la causa” que es una muy buena manera de encontrarse. Vengo del trabajo en el INEED (Instituto Nacional de Evaluación Educativa) en los años anteriores, visualizando los informes del Estado de la Educación y los informes Aristas, que demostraban que había una brecha en el resultado del aprendizaje y más allá de avances, veíamos  ya desde la etapa virtual, cuando todos estábamos en cuarentena, que ya había diferencias en cómo se estaban generando las conexiones. Luego, cuando empezó la presencialidad, esa brecha se estaba ahondando. Este tema es crucial no solo para la educación, sino para el país todo. Según cifras oficiales hay 4.200 niños que están desvinculados, sin ningún tipo de contacto. No estamos tomando los contactos de menos de diez veces con las plataformas, porque llevaría esta cifra a un número cercano a los 30.000. En 6 meses 10 contactos es muy poco. La situación es muy compleja. Nadie va a minimizar la Pandemia, los riesgos que trae y los cuidados que hay que tener, la responsabilidad con la que hay que tomar esta Pandemia. Hay que gestionar los equilibrios con otros riesgos sanitarios, porque la desvinculación y el aislamiento han provocado otros riesgos sanitarios, que tiene que ver con la depresión, la obesidad, el aislamiento, la tristeza y eso también es salud de largo plazo. Esta situación ha sido advertida por la Sociedad de Pediatría y por Sebastián González de la Red de CTI pediátricos. Ese daño también tiene que estar sobre la mesa a la hora de pensar la política y las medidas. Todos estamos preocupados porque hay 300 y poco más de casos activos (COVID 19) y nos tenemos que cuidar y seguir con las medidas preventivas, pero tenemos que estar más preocupados porque hay 4.200 niños que están desvinculados del sistema educativo. No están en la escuela y han perdido el contacto. Un contagio de COVID, sin intención de minimizarlo, puede resolverse en 15 o 20 días, pero una desvinculación de un niño durante un año, en contextos vulnerables, es una hipoteca de futuro, de ciudadanía, de educación y de calidad de vida. Como sociedad tenemos que preocuparnos. Todo ciudadano tiene que estar preocupado por este tema. La pedagoga argentina Melina Furman ha dicho que “la Pandemia fue una ola que cubrió todo, cuando la ola se retire podremos identificar algunos tesoros”, nos dejó muchos problemas, pero algún tesoro quizás nos haya dejado. Que las familias organizadas sean un actor de la vida educativa del país, es uno de los tesoros,  su trabajo no empezó con la Pandemia, pero sí su visibilidad. El otro tesoro es la actuación de los científicos que ha sido excelente para el país.

¿Qué impacto tiene el COVID en los niños como para mantener este esquema en el que nos encontramos, donde los niños van a lo sumo 2 o 3 días a la escuela?

Los niños representan menos del 10% de casos positivos en el país.

Carlos Batthyány: lo primero que quiero es agradecer la participación en este encuentro con Pablo (Cayota) y con Natalia (Cámara), no vengo del “palo” de la educación sino de la medicina. Me movilizó mucho lo que Pablo venía poniendo en las redes, lo mismo lo que decían el colectivo de familias organizadas. Como decía Pablo, la educación es una política de Estado, es un tema prioritario para el Uruguay y las consecuencias las veremos en el largo plazo. Como médico, es mucho más importante haber “perdido” 4.200 niños que se hayan desvinculado, que las posibles secuelas que vaya a dejar la Pandemia en el país. El motivo por el que decidí salir a hablar es poner “la causa” sobre la mesa y lo hice sin la intención de “torcerle” el brazo ni al gobierno, ni a nadie, sino desde el sentido de la responsabilidad de salir a decir la verdad que nosotros entendemos que hay que decir. Las evidencias científicas han demostrado que todo lo que nos preocupaba en marzo y  pensábamos que podía ocurrir, Sebastián González lo dijo muy bien, eran nuevos virus respiratorios, se venía el invierno, se podía superponer a los otros virus respiratorios, podía colapsar el sistema sanitario. Hoy la evidencia científica muestra que la presencialidad en la escuela se puede lograr a la brevedad. Los niños representan menos del 10% de casos positivos en el país, segundo se encuentran siempre al final de las cadenas de transmisión, los niños se contagian poco y contagian poco. Los niños que dieron positivo se contagiaron en el ambiente familiar y no en la Escuela. Como bien decía Pablo, el protocolo estricto con el distanciamiento físico, el uso de mascarilla, la higiene de manos y del lugar, se cumple dentro del aula, pero no se cumple en los espacios recreativos, los recreos, las pijamadas, que todos los padres sabemos que están ocurriendo, debemos ser sinceros en decirlo y no han habido contagios. Además, cuando los niños se infectan no cursan ningún grado de gravedad, de los 120 menores de 15 años que han dado positivo, ninguno ha requerido internación en ningún sistema sanitario, y solo 12 de ellos han contagiado a una persona. Por todos esos motivos, el Grupo Científico Honorario (GACH), gestionando el riesgo, poniendo por un lado los beneficios y por otro los riesgos de mantener la escuela cerrada o mantener a los niños en la casa, ya en agosto mostraban que la evidencia indicaba que había que volver a la obligatoriedad y a la presencialidad. Lo que faltaba decir y vale el ejemplo que pone Pablo del “camino corto y el camino largo”  es ¿cómo lograr la presencialidad? El mundo ideal no existe y el riesgo 0 en medicina no existe. Entonces, tenemos que gestionar el riesgo. Conversando con el profesor Rafael Radi, coordinador del GACH, discutíamos ¿qué pasa si bajamos medio punto, sacrificamos el metro y medio y bajamos a un metro la distancia física en la escuela? Como recuperamos ese riesgo que estamos incrementando, lo recuperamos: 1) usando las máscaras faciales, sabemos que los niños las han aceptado de muy buena manera, con excepciones como ocurre con los adultos, pero se les puede pedir que la usen; 2) aumentando mucho la ventilación, cuanto más ventilados sean los espacios, menos enfermedades infecto contagiosas va haber; 3) evitando que los niños se sienten cara a cara, que se sienten espalda con espalda, como sucede en muchos lugares; 4) aumentando la higiene personal y del lugar, no es concebible que se diga necesitamos más auxiliares de limpieza, que limpien los propios niños ayuden a limpiar su entorno. Esta práctica quizás nos permita como parte de la ciudadanía en la escuela, que los niños colaboren con la limpieza y romper con el mito de qué alguien tiene que venir a limpiar lo que nosotros ensuciamos. Recordemos como nos sorprendió la selección japonesa de fútbol cuando en el Mundial limpiaron y dejaron impecable los vestuarios y los asientos de las tribunas; y finalmente el no uso de los aires acondicionados, creo que es un factor clave. Si cumplimos e incorporamos lo que me dijo el Dr. Gabriel González (neuropediatra integrante del GACH), evitar que un niño con un cuadro respiratorio ingrese a la escuela, entonces no vamos a tener ningún riesgo y la escuela no será promotora de la enfermedad y esto lo podemos afirmar con datos

¿Ustedes conocen los planes de las autoridades para volver a la presencialidad y tu opinión de lo que plantea el Dr. Battyhány?

Tenemos la preocupación de ¿Cómo vamos a recuperar el tiempo pedagógico? ¿Cuál es el plan que tiene el Estado para recuperar el tiempo perdido? Nos preocupa la planificación de las autoridades de la educación. Entonces ¿cómo vamos a ir a buscar a los que no están? ¿Cómo se está pensando recuperar el tiempo académico? Y ¿Cuál es la proyección para el 2021? (Natalia Cámara).

Natalia Cámara: Nos da ansiedad lo que plantean los expertos y también un poco de bronca por la falta de respuesta. Se conocieron las fechas de finalización de cursos y faltan 45 días para que terminen las clases, 18 diciembre en Primaria y 30 de noviembre en la Educación Media. Hay Falta de coherencia, referentes de nuestro país están con los datos, están “sobre la mesa”. El 22 tendremos entrevista con las autoridades de la educación, iremos a la comisión de educación (Diputados) y estamos conversando con algunos legisladores para seguir con el tema. No hay novedades en la planificación del aumento de la presencialidad. Con las autoridades hay varios temas, además de la presencialidad, vemos que el Presupuesto prevé recortes y que no se está contemplando la situación de la Pandemia. Nosotros como familias organizadas, nos interesan todos los “gurises” y es una debilidad no tener una representación de aquellos barrios más vulnerables. Esos chiquilines que están por fuera tenemos la preocupación de ¿cómo vamos a ir a buscarlos?, y también ¿como está pensando el gobierno en ir a buscarlos? ¿Cómo vamos a recuperar el tiempo pedagógico? ¿Cuál es el plan que tiene el Estado para recuperar el tiempo perdido? Nos preocupa la planificación de las autoridades de la educación. Entonces ¿cómo vamos a ir a buscar a los que no están? ¿Cómo se está pensando recuperar el tiempo académico? Y ¿Cuál es la proyección para el 2021? Lo que decía Carlos respecto al tema de la limpieza me parece que está buenísimo, la falta de auxiliares de limpieza es un tema histórico, no es de ahora, persiste desde los gobiernos anteriores. La idea de Carlos está muy buena, debemos ir empezando a amplificar.

El Director del CODICEN Robert Silva dijo en declaraciones públicas “las instituciones privadas tienen posibilidades que las públicas no, no podemos ser más realistas que el rey, la educación pública tiene las posibilidades que tiene y está actuando al máximo de sus posibilidades en la mayoría de los centros educativos y me consta del esfuerzo de maestros, auxiliares y docentes” ¿Estás de acuerdo?

Pablo Cayota:   No es posible que nos acostumbremos y naturalicemos que no se puede construir un camino distinto, no dudo del esfuerzo de maestros y directores, lo que me parece es que tenemos que ser capaces de encontrar los caminos para resolver este problema. Recién hablaba de un camino largo y uno corto, el corto es revisar “el distanciamiento físico sostenido” que es lo que impide que los niños vayan todos los días en la estructura edilicia que había antes de la Pandemia. Con todos los planteos que ha hecho Carlos y los ha explicado muy bien en distintos ámbitos, creo que es posible revisar ese distanciamiento sin poner en riesgo la salud de los niños, ni de los docentes. Creo además que nadie piensa que el riesgo es 0, no es 0 con o sin presencialidad. Tenemos que aprender a convivir con cierto nivel de incertidumbre, que es parte de los  desafíos del mundo actual. Creo que es seguro ir a clase todos los días, tomando los recaudos que recién Carlos explicaba. Además  agregaría una aliada muy fuerte de la políticas de salud, en Uruguay no hay dengue porque las maestras le han enseñado a los niños a “descacharrar” lo digo como un ejemplo. No hay lugar donde se cumplan mejor los dispositivos que dentro de la propia escuela. La Escuela puede ser una aliada de los epidemiólogos, a los efectos de contribuir a hacer el seguimiento de las situaciones que se puedan producir. Cualquiera que dirige un centro educativo sabe que todos los días, reciben información de casos positivos y  pone en alerta a la propia escuela generando dispositivos preventivos, recomendando cuarentenas previas antes que “estallen” los casos.

…El país entero tiene que llegar a acuerdos para ponernos detrás de la Escuela. Hay que rodear a la Escuela en esta etapa difícil.

La Escuela es una gran aliada de las políticas de salud. Creo que Robert Silva está muy bien intencionado y tiene la convicción que la presencialidad debe volver. Este no es un tema solo de una autoridad, el país entero tiene que llegar a acuerdos, para ponernos detrás de la Escuela. Hay que rodear a la Escuela en esta etapa difícil. Rodear significa que en el Parlamento se piense  en fondos de emergencia si fueran necesarios, por 8 o 10 meses, hasta que llegue la vacuna. Podemos rodear la escuela poniendo infraestructura necesaria que no necesariamente implican costos adicionales. Creo mucho que la sociedad civil puede aportar, hay espacios públicos y privados, hay voluntarios, muchos recursos disponibles, que hay que juntar, liderar y poner en acción, creo que es posible. Tenemos que ponernos de acuerdo en el mínimo común múltiplo. Significa acuerdos básicos y mínimos, que es todos los niños todos los días a la Escuela.

Es posible bajar de un metro y medio a un metro, como ves entonces  la idea de “Todos los niños, todos los días a la Escuela” ¿Es posible?

Estoy convencido que no van a aumentar los casos en la Escuela.

Carlos Battyány: Estoy convencido que es posible, Rafael Radi me compartía el último informe de la Academia Nacional de Ciencias americana donde ya están manejando el metro con la salvedad de sacrificar la distancia y aumentar las otras medidas de control. Estoy convencido que no van a aumentar los casos en la Escuela. Lo que sería un error, una falsa oposición, es que lo que nosotros estamos diciendo es distinto a lo que piensa el Ministro de Salud Pública (Daniel Salinas) o las autoridades de la educación. El Ministro de Salud Publica está de acuerdo con el grupo Científico Asesor, que  está de acuerdo con lo que decimos nosotros, lo que nosotros tenemos que hacer es facilitarle al gobierno la toma de la decisión. Ponernos todos a ayudar en el cómo. Desde el Instituto Pasteur, lo que proponemos es que los niños retornen a la Escuela y nosotros testear mucho. Uruguay tiene un exceso de capacidad de testeo, nosotros nos ofrecemos a testear y científicamente demostrar que como se hizo en Alemania el retorno a la Escuela no implica un aumento de casos. Y eso lo podemos hacer. Es una contribución del Instituto, estoy seguro que todos los científicos lo haríamos con gusto para mostrar con evidencia que se puede volver a la Escuela (todos los días). Quedan solo 45 días, pero lo que no resolvamos ahora, no lo habremos resuelto para marzo, y marzo volverá a hacer de nuevo complicado, la situación epidemiológica en marzo seguro estará más complicada que ahora, tenemos que demostrar si los niños aumentan o no los casos. En Alemania, en EEUU no aumentaron ¿en Uruguay aumentan? Hagámoslo  y midámoslo. 


 

Carlos Batthyány: es doctor de medicina y ciencias biológicas de la UDELAR. Director Ejecutivo del Instituto Pasteur de Montevideo Uruguay

Pablo Cayota: Profesor de Historia. Director General del Instituto  de Educación Santa Elena Montevideo – Lagomar.

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