Triunfa quién lucha, no quien gime

Ya no hay más especulaciones, ni noticias falsas. La Corte Electoral analizó los votos observados y los anulados culminando su tarea. Y hubo una nueva sorpresa. El Frente Amplio perdió por solo 37.042 sufragios. Atrás quedaron las fake news que aseguraban que ya el recuento final venía superando los 50.000 votos de diferencia y aún faltaban muchos sobres sin abrir.

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Un solo partido, pese al desgaste de 15 años de gobierno y contra todo el inmenso poder mediático de la oposición, le empató a 5 partidos de la coalición conservadora, incluidos los dos grandes partidos tradicionales juntos, unidos al nuevo partido militar y a otros dos partidos satélites. La mitad de los uruguayos optó por el programa de la izquierda, la otra mitad por el jugo gástrico de la derecha.

Y no vale el negar el 5 contra 1. No vale construir la falacia del 5 contra 5. No vale afirmar que el Frente Amplio también es una coalición de partidos. Todas las organizaciones políticas del Frente Amplio firmaron la Carta Fundacional, sus Estatutos. Tienen una autoridad común. Una bancada y una obligación disciplinaria colectiva. Un solo órgano de decisión que obliga a todos sus componentes y sobre todo un Programa Común aprobado por un Congreso común y obligatorio. Tiene todos los atributos de un Partido Político que une en un solo haz a varias agrupaciones y tendencias de izquierda. Lo mismo pasa con el Partido Nacional que tiene varias agrupaciones y tendencias (Lacalle, Larrañaga, Sartori, y las distintas líneas de intendentes) y nadie niega que sea un partido político y no una coalición de rejuntados. Lo mismo pasa con el Partido Colorado y sus distintas tendencias y agrupaciones.

Fueron 5 contra 1 y terminó en un empate técnico

La coalición invertebrada, es una alianza de 5 partidos, cada uno con sus estatutos, su convención, su congreso, sus autoridades y su disciplina y hasta su propio programa, sin obligación alguna ante una autoridad común, que no existe. Terminemos con esa mentira serial. Fueron 5 contra 1 y terminó en un empate técnico.

Fue el mayor crecimiento electoral del Frente Amplio en los 4 balotajes que le tocó participar. Examinemos los dos últimos balotajes donde obtuvo el poder. En 2009 que ungió a Mujica como Presidente, el Frente Amplio consiguió 92.376 votos más que en la primera vuelta, un 8.35% de aumento. En el 2014 cuando Tabaré Vázquez asumió su segunda presidencia, registró 107.384 votos más que en la primera vuelta, un 9.55% de aumento. Y en este balotaje de 2019 obtuvo 202.895 votos más que en la primera vuelta, es decir creció un 21,37%, en un fenómeno inesperado que sorprendió a encuestadores, dirigentes y a todos los partidos políticos, incluído el FA. Creció un 224% con relación al porcentaje de aumento de votos registrado en el balotaje anterior (9,55% frente al 21.37%) y un 239% si consideramos el porcentaje de aumento de votos en los dos últimos balotajes promediados. Una hazaña electoral que no tiene precedentes en solo 27 días de recuperación comicial y sin aliarse con ninguna formación política participante. Sigue siendo el más importante, sólido e influyente partido político del Uruguay, y único representante de la mitad de la sociedad civil y política de nuestra Nación.

En todos los artículos que publiqué después de la primera vuelta, manifesté mi intuición sobre el resultado del balotaje, sosteniendo que a la mayoría de los 184.811 desencantados que votaron durante 15 años al FA, alejándose el 27 de octubre, les temblaría la mano y la conciencia al poner en la urna la efigie de Lacalle en el balotaje. Y así fue. Sin el cambio de opinión de la mayoría de esos 184.811 desencantados, no pudieron existir los 202.895 nuevos sufragios que obtuvo la izquierda en la segunda vuelta. Les tembló la mano y votó la conciencia. Bienvenidos al debate de los próximos 5 años. Tienen mucho que aportar a la nueva etapa del Frente Amplio.

Los 5 partidos de la coalición neo liberal- militar- conservadora, no solo no aumentaron los votos obtenidos en la primera vuelta, sino que perdieron 125.945 sufragios

A contrario sensu, los 5 partidos de la coalición neo liberal- militar- conservadora, no solo no aumentaron los votos obtenidos en la primera vuelta, sino que perdieron 125.945 sufragios, un descenso de casi el 10 % de su votación en la primera vuelta.

La foto del día siguiente exhibe un aumento del 21,37% del Frente Amplio contra un descenso del 9.58% de los 5 partidos de la derecha política coaligada. Nunca se había dado un resultado de esta magnitud desde que el truco de los fuertes instauró el balotaje para impedir el ascenso de la izquierda en nuestro país.

¿COMO HARA USTED PARA REGRESAR AL PODER?: “NADA, NADA, TODO LO HARAN MIS ENEMIGOS”

Dado que ningún partido político desde la restauración democrática aumentó su caudal electoral en su segundo o tercer intento, es decir disminuye en cada intento quinquenal, de mantenerse esta tendencia, el triunfo del Frente Amplio en las elecciones de 2024 está asegurado por el solo paso del tiempo, por el solo desgaste del ejercicio del poder, dada la exigua diferencia obtenida entre ambas fuerzas políticas. Y si no alcanzara el solo paso del tiempo para que el desgaste haga su trabajo, recuerdo las palabras de un presidente latinoamericano desalojado del poder por un golpe militar, cuando le preguntaron cómo haría para regresar al poder. Su respuesta fue rotunda: “Nada, nada, todo lo harán mis enemigos”. Y así fue.
El desgaste del gobernante es un clásico desde la caída de la dictadura. En efecto, el Partido Colorado obtuvo en su primer gobierno de 1984 el 41.22% del electorado, y en la elección siguiente el desgaste del poder le hizo perder más del 10% de los votos siendo derrotado por Lacalle Herrera. En 1994 retoma el gobierno con un guarismo muy inferior a su primer mandato, obteniendo el 32.35%. Y repite el gobierno en 1999 pero disminuyendo su caudal electoral que se sitúa en el 31.93%. Nunca aumenta votos. Y en la elección siguiente en el 2004 el desgaste alcanza su máxima expresión perdiendo el 21.32% de sus votos ante el FA.

Igual resultado descendente registra el Partido Nacional. Cuando obtuvo en 1989 su primer gobierno con el 38.11%, el desgaste de su gestión le baja su votación en la elección siguiente al 31.21% perdiendo ante el segundo gobierno de Sanguinetti. Y ahora al alcanzar su segundo gobierno obtiene una de las peores votaciones de los últimos años, recibiendo solamente el 28.62% de los sufragios.

Similar fenómeno de reducción electoral por el desgaste mencionado registró el Frente Amplio, alcanzando en 2004 el 51.68% de los votos, que descendieron en 2009 al 47.96%, volviendo a descender en el 2014 al 47.81% y en el 2019 al 39.02%.
Obviamente, esta afirmación sobre la tendencia descendente de votantes sobre quien ejerce el gobierno nacional tiene un carácter relativo, de ninguna manera absoluto, ya que todo depende de múltiples circunstancias internas y externas, que influyen en la edificación del futuro país.

La Nación está dividida en dos partes iguales. Y ambas fuerzas utilizarán estos próximos 5 años para fortalecer su musculatura política y tratar de obtener los escasos 37 mil sufragios que los separan.
El Frente Amplio, ahora sin el desgaste gubernamental, aprovechará la oportunidad que le otorga volver a ser oposición, para crecer en la defensa de los intereses populares que necesariamente serán afectados en escasa o mayor medida según el camino político por el que opte el nuevo oficialismo. Su destino está trazado: Será el Fiscal de la Nación, erigiéndose en el Tribuno del pueblo, en el Cayo Gracco que defendía antaño a la plebe de los excesos de la aristocracia. Aprovechará además este tiempo para recuperar su añeja mística, la fraternidad herida, la movilización escorada, la rehabilitación del vigor de sus comités de base, la direccionalidad de la hazaña lograda el 24 de noviembre, pero esta vez el casa a casa no podrá ser concretado solo durante 27 días, sino que deberá construirse durante los 1825 días que restan para las próximas elecciones. Y finalmente deberá aprovechar este tiempo para adecuar su rígida y encorsetada carta fundacional a los nuevos tiempos de batallas políticas que se avecinan.

En síntesis aprovechará estos 5 años para la necesaria refundación de la principal y más prestigiosa fuerza política de izquierda en América Latina. La nueva epifanía de la que hablamos en la serie de los 5 últimos artículos publicados sobre estos comicios.

LA COALICION INVERTEBRADA MODIFICARA SU RELATO DE ENCANTADORA DE SERPIENTES Y TENDRA QUE DECIDIRSE POR UNA DE LAS TRES OPCIONES PLANTEADAS

¿Qué hará por su parte el nuevo oficialismo, sabedor del pronóstico pesimista que le espera en el 2024?
Obviamente intentará romper el hechizo del descenso histórico de votos que todo gobierno sufre tras el quinquenio de conducción, esta vez, también con mayoría parlamentaria absoluta.
La coalición no tiene relato definido. No sabe lo que quiere. Carece de un programa único, de una dirección centralizada y enfrenta la ambición del Partido Colorado y del Partido Militar que buscarán crecer en el 2024 a expensas del Partido Nacional. A menos que tengan el coraje de asumir la realidad y acepten que ha nacido el Partido Conservador para enfrentar al Partido Progresista y que hay solo dos Partidos en el Uruguay. Para ello las 5 formaciones políticas, unidas solamente para desalojar a la izquierda del poder, tendrán que tener el valor de disolverse y constituirse en lo que realmente son, una sola placenta ideológica, representando al capitalismo neo liberal frente al neo desarrollismo social demócrata de izquierda que asume el Frente Amplio del Uruguay.

La coalición no tiene relato definido. No sabe lo que quiere

Difícil para sagitario como pontificó en su momento la gran Tita Merello en el balneario La Floresta. El narcisismo de los partidos políticos es a veces más fuerte que el narcisismo de las personas. Quizás falten varios quinquenios más para que ello ocurra. Sin embargo es el único destino que tienen en su horizonte. Idea contra idea, partido progresista contra partido conservador. El partido del cambio social de la equidad contra el partido del statu quo de la desigualdad. Es la realidad actual. Cinco partidos contra uno solo y casi pierden la elección. No es la fórmula inteligente para ellos.

La segunda y difícil tarea que tiene la coalición invertebrada es la de elegir el relato que deberá construir para poder gobernar estos 5 años. Relato diferente al de encantadores de serpientes que debieron asumir para desalojar al FA del poder. Tienen tres opciones. El darwinista relato neo liberal, el relato militarista de línea dura y vertical y el amortiguador relato neo keynesiano. Los dos primeros son los que predominan abrumadoramente por el peso de los votos, en hombros de Lacalle, Talvi, Sanguinetti, Manini y Novick. El tercer relato carece de votos y está apoyado sobre las espaldas de Mieres, que perdió el 75% de sus legisladores en la peor votación de su historia al aliarse sin rubor con la derecha del espectro político, jibarizando sus principios e intoxicando su pasado social demócrata.
Lo que más le conviene a la coalición conservadora es transitar el camino neo keynesiano, carente de vocación para ejercerlo, cuyo ejercicio limitaría los estragos del neo liberalismo y atenuaría la línea severa del verticalismo militar cuyos votos son indispensables en la coalición invertebrada.
Pero el neo keynesianismo no parece posible en la coyuntura actual. El ajuste de 900 millones de dólares que proponen es un escollo difícil de superar para intentarlo. El aumento de las tarifas públicas que reclaman desesperados tampoco ayuda en esa dirección. La lógica de esta coalición no es gravar las grandes fortunas, no es apelar a impuestos a la opulencia, ni establecer el impuesto a las grandes herencias que propuso el Frente Amplio, ni derramar el aguinaldo a los jubilados carenciados que adelantó el candidato frentista, ni tocar la Caja Militar so pena de romper la coalición. Keynes no figura en la lógica del Partido Conservador. Lord Keynes, junto con José Batlle y Ordoñez y Wilson Ferreira Aldunate, son figuras más cerca del Frente Amplio que de la coalición neo liberal.

EL PARTIDO DEL ORDEN TIENE LA FANTASIA DE PRESIDIR EL DESORDEN; ES SU CAPRICHO, ASI LE IRA…”

El gobierno de Luis Lacalle tiene sin embargo un as en su manga, que puede conducirlo a un fracaso estrepitoso o puede atenuar el desgaste del ejercicio del poder cuando enfrente los comicios del 2024. La encrucijada se llama seguridad pública. Si resuelve este problema que fue decisivo en esta elección, tendrá alguna chance dentro de 5 años. Pero, cuidado, que no caiga sobre sus espaldas la profecía del gran Víctor Hugo cuando presidía en 1851 el parlamento de Francia, advertencia hecha realidad dirigida a Napoleón III: “El Partido del orden tiene la fantasía de presidir el desorden. Es su capricho y así le irá…”.
En ese campo tiene una ventaja y una desventaja. Esta última es que no dispone de la voluntad de destinar los inmensos recursos que utilizó el Frente Amplio para defender a la población, dignificar y formar a la policía, desarrollar líneas de inteligencia, tecnificar la lucha contra el delito. Son otros los destinos clasistas y utilitarios de su presupuesto. La ventaja que tienen es que no están atados por los principios ideológicos que llevaron al Frente Amplio a no violar los derechos humanos en esa lucha, a respetar la legalidad, a privilegiar la acción contra las causas del delito por sobre sus síntomas y consecuencias, a no aplicar una línea dura sin límites. La coalición no tiene esas limitaciones y el Partido Militar bien puede encargarse de esa polémica tarea, reclamada por la mitad de la población.
En este tema, la coalición se juega gran parte de su gestión. Y lleva una ventaja sustantiva: no le importa el qué dirán, ni lo políticamente correcto, le importa eliminar de cuajo la delincuencia en andas del gatillo fácil, aunque ignora que la línea extrema ha fracasado en muchos países y que sin recursos ni inteligencia el delito vuelve a reproducirse.

Finalmente en la coalición conservadora se impondrá la línea neo liberal, aunque saben que no hay nada más antiliberal que el mal llamado neo liberalismo. Y se impondrá por la fuerza de sus votos, porque optaron por esas muletas durante los 4 gobiernos que ejercieron después de la dictadura y finalmente porque está en sus propios genes y en el motivo de su existencia y los 23.580 votos de Mieres no los harán cambiar de rumbo, a lo sumo ayudará a disimularlo, a maquillarlo. Y ese maquillaje de nada les servirá porque desconocen la pedagogía del desarrollo con distribución. No saben distribuir hacia abajo. No es que no pueden, no quieren. Exhibieron en esos 20 años de gobierno su absoluta incapacidad para distribuir la riqueza con equidad. Intentaron durante los 4 gobiernos que precedieron a la victoria de la izquierda, llevar a cabo la estafa ideológica de la privatización del Estado, erigiéndola en la panacea de la salvación nacional, en la más ingente operación de demolición estatal que conociera el país, derrotada por un pueblo que les cerró el paso. El “no pasarán” esa vez se hizo realidad.
Abogaron por la eficiencia divorciándola de la solidaridad. Eficiencia y solidaridad para ellos fue siempre una pareja de contrarios.

SI NO FUERON AGRICULTORES DE LA IGUALDAD NO PUEDEN SER RECOLECTORES DE LA EQUIDAD

Si no fueron agricultores de la igualdad no pueden ser recolectores de la equidad

Están condenados a reproducir sus errores porque en esos 20 años y en los que siguieron no han hecho ninguna agricultura en materia de equidad. Y si no fueron agricultores de la igualdad no pueden ser recolectores de la equidad. Y eso, tarde o temprano la historia lo cobra.
Volveremos, volveremos, corea la izquierda frentista, la otra mitad del país.
Pero para volver, hay 2 caminos: sentarse a esperar el paso del tiempo y el desgaste del oficialismo, y no hacer nada porque la vuelta de la izquierda la va a construir el propio adversario histórico o desenterrar el “triunfa quién lucha, no quien gime”, identificar la contradicción principal de la etapa y el nuevo clivaje político y ponerse a amasar la levadura del retorno sin pausas durante los 1825 días que faltan. Las luchas políticas se ganan si existen antagonistas. Van a intentar hacernos creer que no hay antagonismos. No hay tío que nos pueda hacer creer ese cuento. “Por la positiva” fue un cuento bien narrado que no prendió en las neuronas de nuestra gente. Pero nuestra cultura del antagonismo no es la cultura de la venganza. Es la cultura de la realidad que el poder hegemónico busca ocultar. Ellos necesitan negar la existencia de las diferencias, nosotros exhibirlas. Somos distintos y luchamos por objetivos diferentes.
Por mi parte creo que la contradicción principal ya no es más clase contra clase, pueblo contra oligarquía, éstas son contradicciones, sí, pero secundarias. La de esta etapa es neo liberalismo o democracia. Será la forma también de recuperar capas medias que desertaron.
La democratización de la vida diaria debe ser la consigna principal. Superar la desmovilización de la sociedad civil, tiene que estar en el orden del día de la refundación frentista.
Cuándo nos pregunten por qué luchamos, no vacilemos en afirmar que es por “la utopía democrática”. Que no es la democracia que se ejerce cada 5 años, sino la de todos los días. Insistamos en que la democracia sea más fuerte que los mercados que la debilitan. Insistamos en que la política no abdique frente a la economía. Luchemos para que no privaticen el Estado. Para que de una buena vez contraigan nupcias la eficiencia y la solidaridad. Sigamos luchando para que el hijo del barrendero no muera barrendero.
La horma social que forjó en estos 15 años el Frente Amplio no puede, no debe, extinguirse.
Ahora, ahora, a radicalizar la democracia.
Estamos condenados a la victoria.

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