Navi Pillay recibió el Nobel de la Paz: presidió la comisión que concluyó que Israel cometió genocidio
La jurista sudafricana recibió el Premio Nobel de la Paz 2026 por su contribución a la paz y al derecho internacional. Presidió la investigación que atribuyó a Israel actos de genocidio contra la población palestina y señaló a sus principales autoridades por incitación.

La jurista sudafricana Navi Pillay fue distinguida este 9 de octubre con el Premio Nobel de la Paz 2026, en reconocimiento a una trayectoria dedicada a los derechos humanos y la justicia internacional. Entre sus responsabilidades recientes figura la presidencia de la comisión independiente de la ONU que concluyó que Israel cometió genocidio contra los palestinos de Gaza.
El Comité Noruego del Nobel destacó su defensa sostenida de los principios jurídicos universales, su independencia y su integridad. La distinción reconoce un recorrido que atraviesa la resistencia al apartheid sudafricano, el juzgamiento del genocidio de Ruanda y el fortalecimiento de las instituciones encargadas de investigar y sancionar los crímenes internacionales.
La comisión que investigó el genocidio en Gaza
Pillay fue nombrada el 22 de julio de 2021 presidenta de la Comisión Internacional Independiente de Investigación sobre el Territorio Palestino Ocupado, incluida Jerusalén Oriental, e Israel. El Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas había creado ese organismo para investigar violaciones del derecho internacional humanitario y de los derechos humanos.
La jurista compartió la investigación con los expertos Miloon Kothari y Chris Sidoti. Su responsabilidad comprendió encabezar el trabajo del órgano y presentar sus conclusiones. La determinación sobre el genocidio fue adoptada colectivamente por los tres integrantes, dentro del mandato investigador otorgado por el Consejo.
El 16 de septiembre de 2025, la comisión publicó el documento A/HRC/60/CRP.3, un análisis jurídico de las acciones de Israel en Gaza conforme a la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio de 1948. Concluyó que las autoridades y fuerzas de seguridad israelíes habían cometido genocidio y continuaban cometiéndolo.
Los actos identificados y la intención de destruir al grupo
La investigación determinó que se habían cometido cuatro de los cinco actos previstos en la Convención: matar a integrantes del grupo, provocar daños graves a su integridad física o mental, imponer condiciones de vida destinadas a causar su destrucción física total o parcial y adoptar medidas orientadas a impedir los nacimientos.
Además de identificar esas conductas, la comisión examinó la intención específica de destruir, total o parcialmente, al grupo palestino de Gaza. Ese elemento es fundamental para establecer el delito de genocidio. Los investigadores concluyeron que existían motivos razonables para determinar que las autoridades y fuerzas israelíes actuaron con esa intención.
El informe también señaló al presidente israelí, Isaac Herzog; al primer ministro, Benjamin Netanyahu; y al entonces ministro de Defensa, Yoav Gallant, por incitación a cometer genocidio. Según la comisión, las autoridades israelíes no adoptaron medidas para castigar esa incitación. Pillay atribuyó la responsabilidad de la campaña a los niveles más altos del poder israelí.
Una conclusión jurídica de un órgano investigador
El documento constituye una determinación jurídica de una comisión independiente creada por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU. Su alcance debe distinguirse del de una sentencia judicial: el organismo investiga, analiza pruebas y establece conclusiones dentro de su mandato, pero no funciona como un tribunal.
El análisis abordó la responsabilidad del Estado de Israel por cometer genocidio, incumplir su obligación de prevenirlo y no castigar la incitación. Israel rechazó las conclusiones y calificó las acusaciones de escandalosas. La controversia acompañó la publicación de un informe que situó la conducta estatal bajo el marco de la Convención de 1948.
Del apartheid a los tribunales internacionales
En su declaración sobre el premio, el Comité Noruego del Nobel vinculó la trayectoria de Pillay con las experiencias de discriminación que enfrentó desde su infancia. Nació en Durban, Sudáfrica, en una familia de origen tamil indio, bajo un régimen de apartheid que institucionalizaba la segregación racial y restringía derechos.
Pillay se abrió camino como abogada en ese contexto y participó en la defensa de quienes enfrentaban el sistema, entre ellos Nelson Mandela. El comité destacó la continuidad entre aquella labor y su posterior actuación en tribunales internacionales: una carrera atravesada por la búsqueda de justicia frente a la exclusión, la persecución y la violencia.
Fue jueza del Tribunal Superior de Sudáfrica, del Tribunal Penal Internacional para Ruanda y de la Corte Penal Internacional. En el tribunal para Ruanda contribuyó al desarrollo de jurisprudencia que reconoció que la violación puede constituir un acto de genocidio, un avance decisivo para abordar la violencia sexual en los conflictos.
También ejerció como alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos entre 2008 y 2014. Actualmente participa como jueza ad hoc en la Corte Internacional de Justicia, en el caso en el que Myanmar está acusado de genocidio.
El comité sostuvo que su trabajo amplió el alcance del derecho internacional y fortaleció sus instituciones. Destacó, además, que su actuación en casos históricos mostró la capacidad de las herramientas jurídicas para contribuir a prevenir la guerra y la violencia. Su independencia, experiencia y firmeza fueron señaladas como fundamentos del reconocimiento.
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