Reporteros Sin Fronteras tildó a Milei de “depredador” de la prensa en pleno París
El gesto, de aparente cortesía diplomática, funcionó en realidad como una ironía deliberada para subrayar el contraste entre el recibimiento formal que el mandatario esperaba en Francia y la imagen que la ONG intentó proyectar de su gestión en materia de prensa.

Reporteros Sin Fronteras llevó su protesta contra Milei a las calles de París
Mientras el presidente argentino Javier Milei aterrizaba en Francia para sumarse al encuentro empresarial Argentina Week, la organización internacional Reporteros Sin Fronteras (RSF) salió a cruzarlo con una protesta tan visible como móvil, que convirtió las avenidas parisinas en el escenario de un fuerte reclamo por la libertad de prensa.
La entidad no midió sus palabras. Describió al mandatario como un “depredador” de la libertad de expresión y advirtió sobre lo que considera un “hostigamiento sistemático” contra quienes ejercen el periodismo y contra las voces que se animan a cuestionar al Gobierno argentino.
Un camión con pantallas que persiguió al presidente por la ciudad
El recurso elegido para la acción fue tan creativo como contundente. RSF puso en circulación un vehículo utilitario equipado con pantallas LED que recorrió algunos de los sitios más reconocidos de la capital francesa: los Campos Elíseos, el Arco de Triunfo, el Louvre y el Trocadero.
En esas pantallas, y traducidas al francés, se exhibieron frases que el propio Milei difundió en la red social X contra trabajadores de prensa. Entre ellas, mensajes como “No odiamos lo suficiente a los periodistas”, además de agravios en los que llegó a calificarlos de “mierdas humanas”. La estrategia buscó que los transeúntes y turistas que paseaban por los puntos turísticos más fotografiados de Europa se toparan, sin aviso, con las palabras textuales del jefe de Estado argentino.
“Bienvenue, Milei”: la ironía como forma de denuncia
La movida callejera tuvo también un capítulo cargado de sarcasmo. En el Distrito 2 de París, integrantes de la organización se concentraron con carteles que llevaban escrita la leyenda “Bienvenue, Milei” (en castellano, “Bienvenido, Milei”). El gesto, de aparente cortesía diplomática, funcionó en realidad como una ironía deliberada para subrayar el contraste entre el recibimiento formal que el mandatario esperaba en Francia y la imagen que la ONG intentó proyectar de su gestión en materia de prensa.
Las cifras que la organización puso sobre la mesa
El momento más documentado de la jornada llegó de la mano del director general de RSF, Thibaut Bruttin, quien presentó un relevamiento elaborado por la propia entidad. Según ese informe, Milei publicó o compartió 1.674 mensajes hostiles hacia la prensa en apenas 47 días. El dato, traducido a un promedio, implica más de 35 publicaciones diarias con contenido agresivo hacia periodistas y medios.
La magnitud de esos números fue el eje del argumento de la organización, que sostiene que no se trata de reacciones aisladas ni de desahogos ocasionales, sino de una conducta reiterada y sostenida en el tiempo que, a su entender, configura una política de confrontación permanente con el ejercicio del periodismo.
Argentina retrocede 58 lugares en el ranking mundial
El punto más preocupante del diagnóstico tiene que ver con el impacto concreto de ese clima sobre la situación general de la prensa en Argentina. De acuerdo con lo que planteó el director de la entidad, la combinación de insultos repetidos, asfixia económica sobre los medios y un ambiente de intimidación en el terreno digital ya dejó marcas visibles.
El resultado, según ese análisis, es una caída de 58 puestos en la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa a lo largo de los últimos tres años. En el índice correspondiente a 2026, Argentina quedó ubicada en el lugar 98 entre 180 países relevados, un descenso que coloca al país vecino muy lejos de las posiciones de privilegio que supo ocupar en comparación con buena parte de la región.
No olvidemos que de las primeras medidas tomadas por el gobierno argentino libertario de los Milei y Caputos fue desmantelar la a agencia de noticias independiente Télam en 2024, transformándola temporalmente en una Agencia de Publicidad del Estado tras dispensar a sus trabajadores, vallar sus edificios y abrir retiros voluntarios.
Télam funcionaba como una agencia de noticias mayorista. Su rol principal no era solo informar al público general a través de su sitio web, sino abastecer de contenido periodístico a otros medios.
Te contamos los puntos clave de este caso, uno entre tantas medidas de censura por parte del gobierno de La Libertad Avanza:
• El anuncio: El 1 de marzo de 2024, el presidente Javier Milei anunció el cierre de la agencia durante su discurso de apertura de sesiones ordinarias en el Congreso, justificándolo en el uso del medio como herramienta de propaganda política.
• Vallado y suspensión: A comienzos de marzo de 2024, los edificios de la agencia ubicados en la Ciudad de Buenos Aires fueron vallados, su sitio web fue deshabilitado y se otorgó una licencia o dispensa con goce de sueldo a los trabajadores.
Acciones de desmantelamiento y reconversion de Telám
• Cierre de corresponsalías: La intervención dispuso el cierre de las delegaciones y corresponsalías que la agencia tenía en las distintas provincias del país.
• Retiros voluntarios y reducciones: Se implementó un plan de retiros voluntarios al que adhirieron cientos de empleados, además de bajas en la planta de personal.
• Transformación oficial: A través del Decreto N° 548/2024, el Gobierno formalizó el fin de Télam como agencia de noticias y su reconversión en una estructura enfocada en la publicidad oficial del Estado.
Un debate que trasciende las fronteras argentinas
El episodio parisino se inscribe en una discusión más amplia que atraviesa a varias democracias contemporáneas: el modo en que los liderazgos políticos se relacionan con la prensa en la era de las redes sociales. La utilización de plataformas digitales para interpelar de manera directa a periodistas, sin la mediación de los canales tradicionales, abrió un terreno en el que la línea entre la crítica legítima a la labor periodística y el hostigamiento resulta cada vez más difusa.
Para organizaciones como la que encabezó esta protesta, la repetición de mensajes agresivos desde las cuentas oficiales de un mandatario no es un detalle menor, sino un factor capaz de condicionar el trabajo cotidiano de las redacciones y de alimentar un clima de autocensura. En esa lectura, la exposición pública de los dichos presidenciales en pleno corazón de París buscó, justamente, trasladar el debate del plano local argentino a una vidriera internacional.
La elección del momento tampoco fue deliberadamente estratégisca para aumentar visibilidad y que llegue el mensaje: La protesta pacífica coincidió con la participación de Milei en un evento orientado a tender puentes económico empresariales entre Argentina y otros actores internacionales, al poner en primer plano la tensión entre la imagen que el Gobierno pretende exportar y las críticas que recibe en materia de derechos y garantías para la labor informativa.
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