neonatología

NIDCAP: Avance clave del Hospital Británico para el cuidado neonatal en Uruguay

Dra. Rossana Figueredo lidera en el Hospital Británico el camino hacia la acreditación internacional NIDCAP sobre cuidados neonatales.

NIDCAP Hospital Británico

El Programa de Evaluación y Cuidado Individualizado del Recién Nacido (NIDCAP) se ha establecido en Uruguay como el estándar de oro para optimizar el neurodesarrollo de los bebés prematuros. En el Hospital Británico, su implementación marca un antes y un después en el abordaje de las Unidades de Cuidados Intensivos Neonatales (UCIN), promoviendo un cuidado centrado en el recién nacido y su familia.

En noviembre de 2025, la Dra. Rossana Figueredo, integrante del staff del Hospital Británico, alcanzó la certificación como Profesional Entrenadora NIDCAP CIRENA. Este es un paso administrativo y técnico fundamental, ya que contar con una entrenadora propia es el requisito previo para que la unidad hospitalaria obtenga su certificación institucional definitiva ante la NIDCAP Federation International.

A partir de este logro, la Unidad Neonatal del Hospital Británico avanza en el proceso para obtener la Certificación Internacional NIDCAP. Esta certificación la posicionaría como la primera unidad certificada en Uruguay y la segunda en toda Latinoamérica. El proceso cuenta con la supervisión y el aval de las doctoras Graciela Basso y Laura Goldberg, referentes regionales del programa. La Dra. Basso es médica pediatra, neonatóloga y psicoanalista infantil, formada en Boston con la creadora del método NIDCAP, y es Master Trainer de la federación internacional.

“La implementación del modelo NIDCAP en Latinoamérica no es solo un desafío clínico, es un compromiso con el futuro de nuestra región”, sostiene la Dra. Graciela Basso. Y agrega: “No se trata solo de tecnología, sino de adaptar la medicina a la neurobiología del recién nacido”.

Los objetivos estratégicos del programa son, mejorar no solo la supervivencia del prematuro, y también sus resultados cognitivos y motores a largo plazo; adaptar los cuidados para minimizar el impacto del entorno hospitalario (ruido, luces y manipulación excesiva); integrar a los padres como protagonistas del proceso; y basar cada intervención en las señales conductuales específicas que el bebé comunica.

La evidencia científica respalda este enfoque. Estudios han demostrado que la aplicación del NIDCAP mejora significativamente la función pulmonar, reduce la hemorragia intraventricular y favorece el crecimiento físico de los prematuros. También se ha documentado una diferencia media de 25,7 días menos de ventilación mecánica en los bebés que reciben cuidados NIDCAP en comparación con los que no.

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