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La pobreza en Uruguay bajó casi 3 puntos porcentuales en un año

La pobreza en Uruguay cayó al 14,8% de las personas durante el primer semestre de 2026, frente al 17,7% registrado en igual período de 2025. La diferencia equivale a 2,9 puntos porcentuales, según las estimaciones por ingresos del Instituto Nacional de Estadística (INE).

Foto con fines ilustrativos
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La pobreza en Uruguay cayó al 14,8% de las personas durante el primer semestre de 2026, frente al 17,7% registrado en igual período de 2025. La diferencia equivale a 2,9 puntos porcentuales, según las estimaciones por ingresos del Instituto Nacional de Estadística (INE).

La reducción también alcanzó a los hogares y a la indigencia. Entre enero y junio de 2026, el 11,6% de los hogares quedó por debajo de la línea de pobreza y el 1,0% se ubicó bajo la línea de indigencia. Un año antes, esas proporciones eran del 13,9% y del 1,4%, respectivamente.

El informe del INE, publicado el 7 de octubre de 2026, presenta una mejora simultánea de los cuatro indicadores nacionales: pobreza e indigencia, tanto en personas como en hogares. Aun con ese descenso, la insuficiencia de ingresos para cubrir las necesidades básicas continúa afectando a casi 15 de cada 100 personas.

Una caída de 2,9 puntos, equivalente al 16,4%

La comparación entre los primeros semestres permite dimensionar el cambio: la incidencia pasó de 177 a 148 personas cada mil. La diferencia representa 29 personas menos bajo la línea de pobreza por cada mil habitantes, como equivalencia de las tasas publicadas por el INE.

En términos relativos, la reducción fue de aproximadamente 16,4% respecto al nivel inicial. Ese resultado surge de dividir los 2,9 puntos de descenso entre el 17,7% registrado en 2025. Los puntos porcentuales indican la distancia entre las tasas; la variación relativa mide cuánto cayó el indicador respecto de su valor anterior.

Esta equivalencia no permite identificar quiénes salieron de la pobreza, ni establecer cuántas personas permanecieron en esa situación durante ambos períodos. Describe el cambio de la incidencia nacional entre dos estimaciones, sin reconstruir las trayectorias individuales de todos los hogares.

La indigencia pasó del 1,8% al 1,2%

La pobreza extrema también disminuyó entre las personas. Según los informes semestrales del INE, su incidencia pasó del 1,8% en el primer semestre de 2025 al 1,2% en 2026: una caída de 0,6 puntos porcentuales, equivalente a un tercio del nivel observado un año antes.

Expresado sobre una base de mil personas, el indicador bajó de 18 a 12. La indigencia identifica a quienes integran hogares cuyo ingreso disponible ajustado por persona resulta inferior al valor de la canasta básica alimentaria, según las definiciones del organismo.

La diferencia con la pobreza está en las necesidades consideradas. Mientras la línea de indigencia corresponde al umbral alimentario, la línea de pobreza incorpora también una canasta no alimentaria, que contempla otros bienes y servicios básicos. Ambas mediciones examinan la suficiencia de los ingresos, aunque utilizan límites distintos.

Qué muestra la reducción entre los hogares

La proporción de hogares pobres descendió del 13,9% al 11,6%, una diferencia de 2,3 puntos porcentuales. Calculada respecto del valor inicial, esa caída equivale aproximadamente al 16,5%. En los hogares bajo la línea de indigencia, la disminución fue de 0,4 puntos.

Los porcentajes de personas y hogares responden a unidades de análisis diferentes. El primero considera a los integrantes de los hogares clasificados como pobres; el segundo cuenta a los hogares. Por eso, el 14,8% de personas y el 11,6% de hogares no son cifras intercambiables.

La distinción permite leer correctamente el alcance de los resultados. Un hogar pobre puede estar compuesto por una o varias personas, y cada integrante cuenta en la estimación correspondiente a la población. El tamaño de los hogares influye, por tanto, en la relación entre ambos indicadores.

Cómo se construye la línea de pobreza

El INE utiliza la metodología de 2017, basada en la Encuesta Nacional de Gastos e Ingresos de los Hogares realizada entre noviembre de 2016 y octubre de 2017. Esa encuesta aporta información sobre los patrones de consumo utilizados para construir las canastas de referencia.

Para estimar cuántos hogares quedan debajo de esos umbrales, el organismo obtiene los ingresos de la Encuesta Continua de Hogares. La comparación utiliza el ingreso disponible ajustado sin valor locativo, de acuerdo con la definición metodológica, en lugar de atribuir a la vivienda ocupada por sus propietarios un ingreso equivalente a un alquiler.

La línea de pobreza se determina para cada hogar. Su construcción considera la canasta alimentaria, el número de integrantes y los gastos no alimentarios. También distingue entre hogares inquilinos y no inquilinos, porque el componente no alimentario incorpora el alquiler para quienes pagan por su vivienda.

Por esa razón, no corresponde presentar un único monto de ingresos como límite aplicable a todas las familias. La composición del hogar, su ubicación y la condición de ocupación de la vivienda forman parte de la interpretación del umbral.

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