MARIO BENEDETTI

Se estrena “Benedetti, 60 años con Luz” en el 102 aniversario del nacimiento del escritor uruguayo

Este miércoles 14 se setiembre, fecha en que se recuerda el 102 aniversario del nacimiento de Mario Benedetti, en el Teatro Solís será pre estrenado el filme “Benedetti, 60 años con Luz”, una película del realizador Andrés Varela que recoge la historia de amor entre el escritor compatriota y su esposa Luz López Alegre.

Mario Benedetti y Luz López Alegre. Foto: Fundación Mario Benedetti.
Mario Benedetti y Luz López Alegre. Foto: Fundación Mario Benedetti.

La avant-première será a la ahora 20.00 en la sala principal del Teatro Solís, con los auspicios de Coral Cine y la Fundación Mario Benedetti.

Desde el jueves, el filme pasará a ser exhibido en Cinemateca Uruguaya, Sala B del Auditorio Nelly Goitiño, Life Cinemas y Grupocine.

Sesenta años en los cuales los protagonistas compartieron sus vidas con sus alegrías y tristezas, risas y llantos, éxitos y fracasos y el amor… el amor siempre presente.

Mario y Luz se conocieron sido aún adolescentes hasta que en 1946, cuando Mario contaba 26 y ella 25 años, contrajeron enlace y vivieron juntos durante sesenta años.

Como bien se expresa en la gacetilla de prensa que anuncia el estreno “él se volvió escritor y ella empleada pública. Juntos compartieron la vida. Sesenta años y ochenta libros después, Luz padece Alzheimer, olvida todo su pasado y finalmente a Mario, justo antes de morir…”

El filme recoge documentos hasta ahora inéditos y el testimonio de personas que le han conocido a lo largo de su vida, entre ellas José “Pepe” Mujica, Joan Manuel Serrat, Nacha Guevara, Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Héctor Alterio, así como familiares y otras personas con las que trabajó.

La película entonces reconstruye la vida de esta pareja y del amor que los mantuvo unidos durante seis décadas. Unidos a pesar del exilio forzoso que Mario debió emprender en 1973 y que les mantuvo alejados circunstancialmente, ya que Luz debió permanecer diez años en Uruguay cuidando a su madre. En su poema “Viceversa” publicado en 1974, Benedetti expresa: “Tengo miedo de verte/ necesidad de verte/ esperanza de verte/ desazones de verte// Tengo ganas de hallarte/ preocupación de hallarte/ certidumbre de hallarte/ pobres dudas de hallarte// Tengo urgencia de oírte/ alegría de oírte/ buena suerte de oírte/ y temores de oírte// O sea/ resumiendo/ estoy jodido/ y radiante// Quizá más lo primero/ que lo segundo/ y también/ viceversa”.

La recuperación democrática en 1985, posibilitó a la pareja retornar a Uruguay y desde ese momento alternó sus residencias entre Uruguay y España. Y precisamente durante su residencia española, en el año 2000, en Madrid, próximo a cumplir su vuelta al Sol número 80, en una charla mantenida con él, me decía que no quería hablar de su cumpleaños manteniéndose fiel a esa costumbre de no querer contar detalles de su vida privada.

Sin embargo, confesó estar abrumado por el calor madrileño y aunque pensaba en la cercanía de la muerte, tenía muchos proyectos por delante al tiempo que disfrutaba de la buena gastronomía española, la lectura, la amistad y el amor.

“A mi edad -decía- la vida no es lo mismo que a los 40. Uno ha disfrutado cosas, ha sufridos cosas y, además, uno tiene otra madurez para encarar la vida. Incluso cuando uno llega a esta edad que incluye la cercanía de la muerte, hay que tomar una actitud frente a eso, que es un hecho inevitable, que no lo podemos esquivar”.

Sin embargo, la meditación sobre el final de la existencia no lo turbaba. Amaba, quería, escribía, leía, disfrutaba viendo partidos de fútbol.

“Disfruto de la amistad, disfruto del amor, del escribir. Yo disfruto mucho cuando escribo, que es una actividad que es casi incesante en mí. Siempre estoy escribiendo. También disfruto de ver un partido de fútbol, ya no voy a las canchas por la violencia que se está dando en los estadios de todo el mundo y ya no estoy para enfrentar esas situaciones, pero siempre que puedo veo el fútbol por televisión. Cuando me acuesto llevo un libro a la cama y leo. No puedo conciliar el sueño si no leo un poco, aunque sea diez minutos. Siempre llevo un libro conmigo cuando me voy a dormir”.

Sereno y pausado, aunque con una vitalidad desbordante, Mario, ante mis requerimientos insistía en no conversar acerca de sus privacidades. Sin embargo, confesó que entre sus platos favoritos estaba la tortilla a la española “de papas o patatas como dicen acá en España. Y me gusta mucho el gazpacho, una sopa fría que es uno de mis descubrimientos de España. También me gustan mucho los quesos, hay mucha variedad”.

Retornando a los interiores del alma y reflexionando sobre las pérdidas que sufrimos todos los seres humanos, el escritor recordó a sus padres y a sus amigos: “Las pérdidas que más me pesan son las pérdidas de los seres que he querido mucho, empezando por mis padres, pero también por mis amigos. Además de los afectos, de la ausencia de los seres queridos, el humano también suele añorar ciertas costumbres sociales, ciertos lugares y entornos, ciertos sitios que de pronto ya no están. Hay un mundo perdido, pero también un mundo encontrado. Un mundo que cambia, yo pienso que en este momento para mal. Todo es asunto de la globalización. Se habla mucho de la globalización de la política, de la economía y se habla muy poco de la globalización de la hipocresía, de la mentira, que es un hecho bastante extendido en este mundo de hoy”.

Preocupado por el futuro, Benedetti pensaba en los niños. “La ternura está bastante ligada a la sensación del amor, de la amistad. Los niños me despiertan ternura, evidentemente, pensando en todo el mundo que se les viene encima y para el cual muchas veces están indefensos”.

Este uruguayo universal también ha reflexionado en torno a la soledad. “La soledad sirve para que uno haga un balance consigo mismo. La soledad no es totalmente negativa. Me parece que hay cosas que se logran en soledad, que no se logran en medio de la muchedumbre”, reflexionó.

Casi nueve años después de esta charla, el 17 de mayo de 2009 Mario ingresaba a la inmortalidad cuando fallecía en su casa de Montevideo, en su país, en el que nació, en el que lo vio corretear de pequeño, en el que se enamoró, en el que forjó su vida, en el que lucho mil batallas y en el que ayudó a la formación de la sensibilidad y la conciencia de nosotros, sus compatriotas.

Tres años antes, el 13 de abril de 2006 había fallecido Luz López, quien había nacido el 8 de diciembre de 1921.

Una vida intensa

Autor de una vasta obra que abarca la crítica literaria, la poesía, el ensayo y la narrativa, Mario Benedetti tiene un merecido reconocimiento a su trayectoria y amplia labor literaria, pero también a sus valores como ser humano y hombre de este tiempo.

Mario Benedetti había nacido en Paso de Los Toros (Tacuarembó), hijo de Brenno Benedetti (químico farmacéutico y enólogo) y Matilde Farrugia. En su extensa producción se cuentan más de ochenta libros. El primero fue “La víspera indeleble” (poemas), en 1945.

A los 14 años de edad, en Montevideo, comenzó a trabajar como taquígrafo, luego como vendedor, funcionario público, contable, locutor de radio, traductor, periodista. Durante quince años se desempeñó como administrativo en una importante inmobiliaria.

Se formó como periodista junto a Carlos Quijano, en el semanario Marcha. En 1948 fundó y dirigió la revista Marginalia y se integró a la redacción de Marcha, dirigiendo las páginas literarias. Como periodista se desempeñó en La Mañana y El Diario publicando crítica cinematográfica y teatral. Integró luego el semanario Brecha y colaboró con El País de Madrid, la revista Punto Final de Chile y la revista argentina Crisis, entre otras varias publicaciones.

Formó parte de la revista uruguaya Número junto a Idea Vilariño, Carlos Martínez Moreno, Manuel Claps, Sarandí Cabrera y Emir Rodríguez Monegal.

Más de ochenta libros con más de 1.600 ediciones y traducido a una treintena de lenguas, su obra aborda diversos géneros: poesía, ensayo, crítica literaria, cuento, novela y humor, esto último bajo el seudónimo de Damocles, primero en Marcha y luego en la revista Peloduro.

Entre 1968 y 1971 dirigió el Centro de Investigaciones Literarias de la Casa de las Américas, en Cuba, integrando el consejo de dirección de dicha institución. Participó en la fundación del Frente Amplio representando a lo que fue en aquel momento en Movimiento 26 de Marzo.

Entre 1971 y 1973 dirigió el Departamento de Literatura Hispanoamericana, en la Facultad de Humanidades y Ciencias de Montevideo. En 1973 en razón de la dictadura cívico-militar que se instauró en nuestro país, debió renunciar a ese cargo y exiliarse. Sus doce años de exilio discurrieron en Argentina, Perú, Cuba y España.

102 años

Este 14 de setiembre de 2022, nos encuentra celebrando 102 años de su nacimiento. Nos lo imaginamos ahora con un signo de emoción en la voz y en la mirada, con sus adioses y bienvenidas, entre insomnios y duermevelas en ese cielo intangible, junto a su esposa, su eterna Luz, sus padres y sus amigos disfrutando un asado uruguayo o un regio plato de gazpacho acompañado por una tortilla española, esas que en Uruguay (en el Uruguay del mundo perdido), hacían con pocos recursos y mucho amor, nuestras madres y nuestras abuelas.

En esta casi primavera con esquina rota, dondequiera que estés con tu Luz, querido Mario, gracias por tu fuego.

Jorge Yuliani
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