baile de votos

Elecciones en Brasil: ¿Hacia dónde se podrían volcar los votos de los otros partidos que competían?

El voto de Avante, PSD, Missão y Novo no se traslada en bloque: tres de los cuatro se inclinan hacia Flávio Bolsonaro, pero hasta un tercio de sus votantes no elegiría a ninguno de los dos finalistas.

De izquierda a derecha, Augusto Cury, Ronaldo Caiado y Renan Santos. Fotos: redes sociales
De izquierda a derecha, Augusto Cury, Ronaldo Caiado y Renan Santos. Fotos: redes sociales

Los cuatro candidatos que quedaron detrás de Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro en la primera vuelta de este 4 de octubre reúnen cerca del 8% de los votos válidos. Tres de ellos tienen un electorado que se inclina hacia el bolsonarismo en un balotaje. Pero hay un dato que pesa más que esa inclinación: casi un tercio de esos votantes no elegiría a ninguno de los finalistas.

Con el 64,8% de las mesas escrutadas, el Tribunal Superior Electoral registraba 49,58% para Flávio, del Partido Liberal, y 42,25% para Lula, del PT. Quien supere la mitad de los votos válidos gana sin más trámite. De lo contrario, los dos primeros se enfrentan el 25 de octubre. Todas las cifras son provisionales.

En ese corte, Augusto Cury (Avante) tenía 2,97%, Ronaldo Caiado (PSD) 2,34% y Renan Santos (Missão) también 2,34%. Romeu Zema (Novo) no llegaba al 0,3% en un recuento anterior. Sumados, rondan el 8%, una porción modesta que gana peso cuando los finalistas se separan por pocos puntos.

Dónde se ubica cada partido secundario

Caiado, exgobernador de Goiás, compite por el PSD con Gilberto Kassab como compañero de fórmula. El partido es una centroderecha pragmática y forma parte del Centrão, el bloque de legisladores que negocia su apoyo con cada gobierno. Es la fuerza con más estructura de las cuatro, aunque su caudal presidencial sea bajo.

Cury es psiquiatra y escritor, y llegó a la política desde fuera. Su discurso moderado, con acento en la familia, lo coloca en la centroderecha, aunque se presenta como alternativa a la polarización. Es la ubicación más discutible del grupo, porque su propia marca evita definirse en el eje tradicional.

Renan Santos, de Missão, viene del activismo antisistema y representa una derecha libertaria. Zema, exgobernador de Minas Gerais, conduce Novo, una derecha liberal en lo económico y cercana a la figura del gestor. Los últimos sondeos publicados antes de la votación ya lo situaban por debajo del 1%.

Qué dicen las estadísticas sobre la transferencia

La mejor guía disponible es una encuesta de Quaest, realizada del 10 al 13 de septiembre a 2.004 personas, con dos puntos de margen de error. Entre los votantes de Cury, el 41% elegiría a Flávio y el 25% a Lula. Entre los de Renan Santos, la proporción es de 50% a 18%. Entre los de Caiado, de 46% a 20%.

Zema rompe el patrón. Sus votantes se reparten 38% para Lula y 32% para Flávio, un comportamiento coherente con un electorado liberal en economía que no siempre comparte la agenda de costumbres del bolsonarismo. Su caudal es tan pequeño que su efecto sobre el resultado final es mínimo.

Si se aplican esos porcentajes al peso actual de cada candidato, Flávio sumaría unos 3,5 puntos y Lula unos 1,7. Es un cálculo propio y aproximado, que supone que las preferencias de septiembre se mantienen. La ventaja neta para el bolsonarismo rondaría los dos puntos.

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El peso de la abstención

Entre el 26% y el 32% de los votantes de Cury, Renan Santos y Caiado, y el 30% de los de Zema, dice que votaría en blanco, anularía o no iría a votar. Esos sufragios no cuentan como válidos en Brasil. No favorecen a nadie, pero tampoco suman a ningún finalista.

La misma encuesta medía un enfrentamiento directo entre ambos: 42% para Flávio y 40% para Lula, un empate técnico dentro del margen de error. Con una distancia así, dos puntos de transferencia o un par de puntos de abstención desigual alcanzan para cambiar el resultado.

Datafolha, en su último sondeo antes de la votación, daba 45% a Lula y 42% a Flávio. El escrutinio de la primera vuelta marcha en sentido contrario. Esa brecha entre encuestas y urnas obliga a leer cualquier proyección con cautela.

Lo que enseñó 2022

En 2022 Lula ganó la primera vuelta con 48,4% contra 43,2% de Jair Bolsonaro, y el balotaje terminó 50,9% a 49,1%. La senadora Simone Tebet, tercera con cerca del 4%, apoyó a Lula, mientras que el exjuez Sérgio Moro se sumó a la campaña de Bolsonaro. Dos apoyos con votos propios pesaron en una diferencia de menos de dos puntos.

Aquel año el candidato bolsonarista también arrancó adelante en el recuento, empujado por los votos del sur, y Lula lo superó cuando se había contado cerca del 70%. El orden en que llegan las actas distorsiona la foto parcial de cualquier noche electoral.

La polarización de esta campaña reduce el espacio de los intermedios. Lula planteó que los brasileños elegirían “entre el fortalecimiento del régimen democrático o la barbarie”, según Bloomberg Línea, y Flávio pidió voto útil a quienes se oponen al presidente. Los cuatro partidos suman poco, y en una elección pareja ese poco puede alcanzar.

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