boleto de oro

Los ricos de EE.UU. quieren la ciudadanía argentina como un refugio ante un estallido global

Un informe de Forbes publicado el 2 de octubre de 2026 sostiene que la ciudadanía argentina se volvería un distintivo entre estadounidenses ricos. El programa cuesta 500.000 dólares para una familia de cuatro.

Foto con fines meramente ilustrativos
Foto con fines meramente ilustrativos

El ministro de Economía de Argentina, Luis Caputo, anunció un programa de ciudadanía por inversión que debería estar en marcha antes de que termine 2026. Según Forbes, que publicó el informe el 2 de octubre, es el primero de su tipo en Sudamérica y en un país del G20. También es el primero que reconoce a parejas casadas del mismo sexo.

Dos asesores de migración por inversión que aconsejaron al Gobierno argentino dijeron a la revista que los estadounidenses de alto patrimonio buscan cada vez más un “plan B”. Uno de ellos, Nuri Katz, presidente de Apex Capital Partners, fue más lejos: “Creo que todo estadounidense rico lo va a considerar”.

El programa ofrece dos caminos. El primero es una donación única y no reembolsable: 350.000 dólares para una persona y 450.000 dólares para una pareja. A eso se suman 25.000 dólares por cada hijo menor de 18 años y 100.000 dólares por cada hijo adulto de entre 18 y 24.

El segundo es la compra de un bono del Tesoro a siete años, sin interés. Cuesta 800.000 dólares para una persona y 900.000 para una pareja, con los mismos adicionales por hijo. En este caso el capital se recupera al vencimiento, pero sin rendimiento.

Qué significa para una familia de cuatro

Una pareja con dos hijos menores pagaría 500.000 dólares por la vía de la donación. Con el bono, el desembolso sube a 950.000 dólares, que vuelven a los siete años sin intereses. Esos cálculos salen de las tarifas publicadas, sumando 50.000 dólares por los dos menores.

Katz espera que la donación sea más popular, y lo explicó con una cuenta directa. “Cualquier inversor decente debería poder duplicar su dinero en siete años”, dijo. Según él, inmovilizar 950.000 dólares sin interés equivale a perderlos a futuro: “Eso es peor que renunciar a 500.000 ahora”.

Un seguro con aire de símbolo de estatus

La idea central del informe es que el pasaporte sirve como protección y también como distintivo. Katz comparó el efecto con una tarjeta de lujo: será visto “como una póliza de seguro y como una especie de símbolo de estatus, como la Amex Black Card”. Y remató: “Como en, ‘ah, ¿no tienes Argentina?’”.

El componente de seguro responde a un clima de tensión geopolítica. Eric Major, director ejecutivo y presidente de Latitude World, contó que los estadounidenses ya representan cerca de tres cuartas partes de su negocio. Muchos de sus clientes, dijo, piensan en escenarios extremos: si hay “tanques en las calles de Washington o una Tercera Guerra Mundial”, quizá necesiten “hacer las valijas” y mudarse hasta que pase la tormenta.

Diversificar también es cuestión de banderas y clases

Major usa un paralelo con las finanzas. Igual que los inversores reparten su cartera entre mercados japoneses, chinos, europeos y estadounidenses, dijo, los norteamericanos empiezan a ver valor en tener un pasaporte europeo, sudamericano o australiano, el que puedan conseguir.

Katz apuntó al mismo punto débil. Le sorprende, afirmó, que los estadounidenses diversifiquen entre acciones, bonos, inmuebles y capital privado, pero siempre dentro de su país, que enfrenta “una crisis de deuda de proporciones históricas”. A esto se suma una ventaja práctica: Argentina está en una franja horaria cercana a la de América del Norte, por lo que, según Katz, no hay desfase horario.

Desde 2010, la ciudadanía argentina da acceso al Acuerdo de Residencia del Mercosur. Este permite vivir, trabajar y estudiar en nueve países sudamericanos: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay, Perú y Uruguay. Quienes lo usan pueden circular dentro del bloque solo con documento nacional de identidad, sin pasaporte ni visa.

Major lo describió como “la versión sudamericana del acuerdo europeo”, en el que los ciudadanos de un país pueden vivir o trabajar en cualquier otro miembro.

El contexto en Estados Unidos

El informe recuerda otro dato. Desde 2020, abogados de inmigración y servicios de genealogía notan más interés entre estadounidenses por obtener una segunda ciudadanía por descendencia. Según el Boston Globe, los recortes de personal en los Archivos Nacionales bajo la administración Trump complicaron el acceso a los registros necesarios.

Katz también criticó la alternativa estadounidense, la llamada Gold Card del presidente Trump. “¿Cuál visa Trump Gold? Desapareció”, dijo. La tarifa, anunciada en 5 millones de dólares, bajó a 1 millón en septiembre de 2025. En febrero, un vocero de la Casa Blanca aseguró al Wall Street Journal que la medida atraía a “innumerables extranjeros de ultra alto patrimonio”. Pero en abril solo se había aprobado una visa.

El antecedente de Martín Varsavsky

El pasaporte no es la única forma de refugio que se discute en Argentina. El empresario Martín Varsavsky aparece vinculado a Huamaní, un proyecto en una propiedad de unas 32.000 hectáreas que varios medios describieron como un refugio para ricos ante una posible crisis global.

Perfil reportó que Varsavsky planteó esa idea a Milei y a Caputo en una reunión en Estados Unidos el año anterior. Las fuentes consultadas no detallan qué respuesta hubo. Tampoco está documentado que ese proyecto forme parte del programa de ciudadanía, así que conviene tratarlos como fenómenos vinculados por el público al que apuntan, no por una política común.

 

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