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Lacalle lleva su eslogan de la “libertad responsable” a la ONU. Aseguró que finanzas de su gobierno están “ordenadas”

El presidente uruguayo habló frente al pleno de la ONU y retomó el concepto de la “libertad responsable” que usó durante la pandemia del coronavirus.

Luis Lacalle Pou dio un discurso en la ONU este martes.
Luis Lacalle Pou dio un discurso en la ONU este martes.

En una intervención realizada en la noche del martes 19 en la ciudad de Nueva York, Estados Unidos, el presidente uruguayo, Luis Lacalle Pou, comenzó su discurso enfocándose en la importancia de más de 190 representantes mundiales que se unen bajo los mismos derechos, obligaciones y principios a través de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Lacalle Pou señaló que el derecho internacional, a pesar de su existencia, carece de un poder coercitivo efectivo y no siempre aplica criterios equitativos cuando se trata de potencias mundiales y países más pequeños. Esta “disparidad” plantea desafíos significativos en la búsqueda de un mundo más justo y equitativo, según el mandatario derechista.

Desde su posición neoliberal, Lacalle tiene una visión optimista de la humanidad y cree que vivimos en un mundo “mejor” a pesar de los desafíos que los mismos humanos hemos creado, como por ejemplo las guerras en curso y el calentamiento global. Destacó el papel que desempeñan la globalización, la tecnología de la información, la inteligencia artificial y la comunicación en tiempo real en la integración y desarrollo de las naciones, siempre y cuando se utilicen “adecuadamente”.

En un mundo donde las palabras deberían convertirse en acciones concretas, subrayó que los líderes tienen el poder de generar consecuencias significativas mediante sus discursos y declaraciones. Este reconocimiento impulsa la importancia de una comunicación responsable y una diplomacia efectiva en la escena global.

Lacalle Pou destacó la democracia y la estabilidad uruguaya

El presidente uruguayo destacó la posición de su país en esta Asamblea, subrayando que Uruguay se encuentra en una posición única. El país ha mantenido una democracia plena y estable a lo largo de su historia (con la excepción de la era de la dictadura y todo lo que es conllevó), con un profundo respeto por sus instituciones y su sistema legal. Esta tradición histórica ha sido fundamental para el desarrollo y la estabilidad de Uruguay.

El presidente resaltó el hecho de que, incluso en medio de estas circunstancias adversas, el país ha logrado mejorar sus tasas de empleo, lo que ha resultado en una disminución del desempleo. Además, se ha llevado a cabo una inversión histórica en infraestructura y se han recibido importantes flujos de inversión extranjera directa, la cual ha sido reinvertida en el desarrollo del territorio nacional. Este hecho ha sido tomado como un indicativo de la confianza internacional en la economía y el futuro de Uruguay.

Según él, a pocos meses de empezar la carrera por el cambio de gobierno, ya que estamos a las puertas de nuevas elecciones nacionales, su gobierno está en orden. “Tenemos las finanzas públicas ordenadas, la menor inflación en los últimos 18 años, se rebajaron los impuestos, y se ejecutaron dos reformas, que hace larga data se llamaban ‘urgentes’, como la trasformación educativa y la reforma de la seguridad social”, prosiguió.

Fue a esta altura de su discurso cuando regresó a su conocido eslogan de la “libertad responsable”, que usó como política de Estado durante la pandemia del coronavirus, negándose rotundamente a instaurar medidas estrictas para mitigar la circulación del virus. Extrapolándolo al plano global en el entorno de la ONU, apeló a la “libertad responsable internacional” y señaló: “Nuestro bienestar como países independientes está indisolublemente vinculado al bien común, y hay que actuar en consecuencia”.

Otro punto que abordó en su exposición es que Uruguay tiene una base de energías renovables importante en su matriz, las cuales superan el 90% de la generación. También, puntualizó que Uruguay implementa el “bono sostenible”, basado en premios y castigos, según se cumplan los parámetros establecidos en el Acuerdo de París. Consideró que ese mecanismo debe aplicarse de igual forma al sistema de préstamos internacionales, el acceso a mercados, las cuotas y aranceles. “No solo se debe sancionar el incumplimiento, sino también premiar a quien tiene procesos amigables y sostenibles con el ambiente. De esta manera, los estímulos a mejorar harán que las naciones hagan un mayor esfuerzo, que redituará en economías domésticas y a nivel global”, argumentó.

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