DENUNCIA

Nueve mujeres denunciaron a Plácido Domingo por acoso sexual

Según las denunciantes el tenor español utilizó su posición de poder, llegando incluso a castigar profesionalmente a aquellas que se negaban a tener relaciones con él.

Nueve mujeres denunciaron a Plácido Domingo por acoso sexual.
Nueve mujeres denunciaron a Plácido Domingo por acoso sexual.

Nueve mujeres acusaron al tenor español Plácido Domingo de acoso sexual, informó Associated Press este lunes.

Las declaraciones solo personalizan y nombran a una de las víctimas, la mezzo-soprano Patricia Wulf, ya que las demás quieren permanecer en el anonimato debido a que siguen trabajando en el sector y temen represalias o temen ser humilladas e incluso acosadas públicamente.

Según la AP ocho cantantes y una bailarina denunciaron supuestos delitos de acoso por parte del tenor que se produjeron durante tres décadas, a partir finales de la década de 1980, cuando Plácido Domingo ocupaba puestos de alta dirección.

Según la acusación Domingo llegó incluso a castigar profesionalmente a aquellas mujeres que se negaban a tener relaciones con él.

Una de las denunciantes dijo que Domingo metió la mano dentro de su falda, y otras tres dijeron que forzó besos húmedos en la boca en un vestuario, una habitación de hotel y una cena de trabajo.

Otras seis mujeres, además de las nueve, dijeron que las proposiciones sexuales de Domingo les hicieron sentir incómodas en muchas ocasiones.

La AP asegura que habló también con casi tres docenas de otros cantantes, bailarines, músicos de orquesta, personal técnico, maestros de canto y administradores, que que fueron testigos de “comportamiento sexual inapropiado de Domingo” y que “perseguía a las mujeres jóvenes impunemente”.

Comunicado de Domingo

Tras la difusión de las acusaciones el tenor envió un comunicado a AP en el que expresa: “creo que todas mis interacciones y relaciones fueron siempre aceptadas y consentidas. La gente que me conoce o que ha trabajado conmigo sabe que no soy alguien que pueda hacer daño, ofender o avergonzar a alguien de manera intencionada”.

“Aun así, es doloroso saber que puedo haber molestado a alguien o haberles hecho sentir incómodas, sin importar cuánto tiempo haya pasado y pese a mis mejores intenciones. Yo creía que todas mis interacciones y relaciones fueron siempre bienvenidas y consensuadas. La gente que me conoce o ha trabajado conmigo sabe que no soy alguien que dañe, ofenda o avergüence a nadie a propósito”, agregó.

“Sin embargo, reconozco que las normas y estándares por los que se nos mide hoy -como debe ser- son muy diferentes de lo que eran en el pasado. He tenido la bendición y el privilegio de haber tenido una carrera de más de 50 años en la ópera y me atendré a los estándares más altos”.

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