Escrito por: ROGER RODRIGUEZ - rogerrodriguez@adinet.com.uy

MarÃa Herminia Brenta de Erro tiene 89 años. Cumplirá los 90 el próximo 18 de enero (“un dÃa después que Tabaré Vázquez”, acota con complicidad). Convocó a LA REPUBLICA a su casa paterna de La Paz, en la misma pieza en la que nacieron ella y su hermano, comenta.
Quiere denunciar que han profanado la tumba de Enrique Erro en el cementerio de La Paz. AllÃ, donde está el panteón de los Brenta, hace 15 dÃas alguien robó las siete placas de bronce y hasta una de acrÃlico que homenajeaban al dirigente polÃtico. No duda del móvil polÃtico en el hurto.
Se sienta en una silla clásica, forrada en rojo y ocre, con apoyabrazos en los que recuesta una muleta de aluminio que usa para desplazarse por un problema de cadera. Está enojada por lo ocurrido, pero se expresa con una tierna firmeza. En su presencia hay algo de “la pasionaria” Dolores Ibarruri. Puntualiza cada frase sin dudar. Se refiere a su marido por su apellido. Sólo habla de Enrique cuando menciona a su hijo. Recuerda los mÃnimos detalles de aquellos dÃas del desafuero, de los golpes de Estado en Uruguay y en Argentina y del exilio en Francia.
A MarÃa Herminia le gusta recordar. De su lúcida memoria va rescatando las imágenes del joven Pepe Mujica, la conversaciones de café entre su marido y Zelmar Michelini, los años duros de cárcel en la Argentina… A MarÃa Herminia le gusta opinar, y no deja de hacerlo sobre el presente y el futuro.
“Me sorprende enormemente que haya pasado esto después de tantos años. Desde el año 1958, cuando murió mi tÃo y se puso una gran placa, hemos enterrado allà a mi familia sin que nunca nadie hiciera algo semejante. HabÃa varias placas recordatorias de mi marido. Se llevaron todo…
-¿Cuándo ocurrió la profanación?
-Entre el jueves 16 y el domingo 19 de octubre. El miércoles un familiar fue a poner flores por su madre, que yo ofrecà que la pusieran en el panteón, y puso flores. Estaba todo en orden, pero el domingo cuando va un hermano de ella se encuentra con que no habÃa ninguna placa.
-¿También robaron los panteones de alrededor?
-No. Solamente este, porque se estuvo recorriendo y panteón por medio está otro panteón viejo como el nuestro, de la familia Bianchi Antuna y toda las placas de bronce estaban, hasta unas plaquitas chiquitas de bronce que se las pueden poner en el bolsillo.
-Usted considera que fue un atentado…
ÂSÃ, eso pienso, porque se llevaron hasta la placa de acrÃlico que le habÃan puesto a Luis Imaz, el que fue también diputado del Frente Amplio con Erro y que está enterrado en el panteón nuestro. Hasta la placa de acrÃlico se llevaron.
-Estas placas desaparecen en un momento particular y en dÃas particulares, cuando hay varios juicios contra civiles y militares de la dictadura que Erro combatió.
-Yo a esto le veo un tinte como polÃtico. Porque justamente, tantos bronces que hay en otras tumbas y hasta jarrones de bronce, que quedaron allÃ.
-El pasado 1º de octubre se cumplieron 22 años de la muerte de su esposo, Enrique Erro. ¿Usted qué siente cuando se entera que hay militares de aquella dictadura que van presos y existe la posibilidad de que el propio dictador Juan MarÃa Bordaberry sea procesado?
-¡Lo encuentro espléndido! Esto de que se esté haciendo juicios después de tantos años. Que se esté sacando a luz todo lo de los años esos, desde el 73 en adelante, hasta el 85, cuando vino Sanguinetti y quedó la cosa ahÃ, más o menos.
-¿Cómo recuerda a esta distancia de años aquellos dÃas del intento de desafuero de Erro?
-Recuerdo todo. El desafuero fue rechazado en la Cámara y entonces, por culpa de Erro dieron el golpe de Estado…
-¿Fue por culpa de Erro que dieron el golpe de Estado?
-SÃ, dieron el golpe de Estado, lo dieron porque tenÃan ganas de darlo ellos, no por culpa de Erro.
-El dÃa del golpe de Estado, Erro se salva de ser detenido porque estaba en Buenos Aires…
-Justamente, habÃa ido a una conferencia de Bibliotecas Populares, porque Erro era presidente de la Biblioteca Popular Artigas en Colón. Un amigo de Argentina, que presidÃa la Biblioteca Popular de Córdoba, lo invitó porque no se cuántos años cumplÃa de fundada esa biblioteca. Mi marido fue, y justo dan el golpe, que estaba todo preparado. Erro se fue con Imaz cuando ya se runruneaba que todo eso podÃa pasar. A los dos dÃas fue Juan Chenlo, otro de los diputados de Erro, a decirle que esperara para ver qué pasaba. Detrás de él, también viajó Zelmar Michelini que fue a decirle a Erro que no volviera, cuando ya tenÃa los pasajes del aliscafo en el bolsillo para venirse. Michelini también se salvó por ir a convencer a Erro que se querÃa venir. Yo me quedé acá…
-El desafuero se pidió porque Erro era acusado por los militares y Bordaberry de una supuesta conexión con la guerrilla. ¿Qué relación tenÃa Erro con los Tupamaros?
-¡Por favor! De los Tupamaros, al que Erro conocÃa desde chiquito era al Pepe Mujica que siempre habÃa sido blanco. La mamá tenÃa un club de la Lista 4 en Paso de la Arena, en la casa de ellos mismos. Nosotros Ãbamos al club de Luce, como se llamaba la mamá, y ella venÃa al club que nosotros tenÃamos en Rondeau y Cerro Largo donde primero tenÃamos la Lista 41 del partido blanco y, cuando Erro se fue, pasó a ser de la alianza con el Partido Socialista en la Lista 4190 y después la sede de la Unión Popular, que quedó como Lista 4190 siempre…
-O sea que con el único tupamaro que Erro tenÃa relación era con el hoy ministro José Mujica.
-Que yo sepa era la única relación que tenÃa y desde años.
-¿Y cuál era para usted la razón por la que se acusaba a Erro?
-¡Yo que sé! ¡Si parecÃa que tuviéramos a todos los tupamaros acá adentro!
-¿Y cuándo se fue usted con Erro para Argentina?
-El 31 de agosto de 1973.
-¿Cómo era vivir en aquel exilio porteño?
-Fue una etapa dura en los primeros tiempos. Estábamos con Blanca (la hija) y con Tania, la nena que era chiquita, tenÃa 14 meses. Nos quedamos en el Hotel Roy.
-Y Erro no era de callarse…
-No se callaba nunca. De mañana, cuando llegaba el Vapor de la Carrera, no se podÃa entrar al Hotel Roy de la cantidad de gente que llegaba de Uruguay para hablar con Erro. Llegaban a la deriva, sin saber a dónde ir a dormir o dónde comer. HabÃa unos curas de la Iglesia de San Miguel, que eran una gente progresista, y le habÃan ofrecido lugares en los colegios para poner a aquella gente que salÃa de Montevideo. Asà fue arreglándole la cosa a tantos…
-La referencia de Erro era Zelmar…
-Ah sÃ, sÃ, sÃ… Zelmar iba todos los dÃas al hotel a hablar con Erro. Zelmar estaba en el Hotel Liberty en Corrientes y Florida, y nosotros en Corrientes y Esmeralda, a sólo una cuadra.
-¿Y Wilson?
-Wilson, yo no sé dónde estaba. Creo que tenÃa algún contacto, como con Gutiérrez Ruiz, pero la relación era con Zelmar. Se veÃan constantemente, en el café que habÃa en Corrientes y Florida o en otro que habÃa en Lavalle y Esmeralda, creo. Iban a tomar un café y a conversar.
-¿Cómo era la resistencia esos dÃas?
-Imaginate que vivÃan siempre pensando en cómo tirar abajo la dictadura, pero, claro, la gente se seguÃa yendo
para Buenos Aires, donde parecÃa que habÃa más uruguayos que argentinos.
-Erro estaba preso cuando el golpe de Estado en Argentina.
-SÃ, estaba preso desde el 7 de marzo de 1975.
-¿Bajo qué cargo lo encarcelaron?
-Ninguno. No le preguntaron ni cómo se llamaba. Era un preso del Ejecutivo o algo asÃ. Primero lo metieron en la Federal, en Devoto, y después lo pasaron a Rawson, de ahà lo llevaron al Chaco y, luego, de nuevo a Rawson.
-Nunca fue condenado ni acusado aunque estaba entonces el gobierno legal de Isabel Perón.
-Perón ya se habÃa muerto. Fue ella la que dio la orden de detención. Eso se arregló con los de acá, con el Gavazzo y los demás. Nunca hubo un documento que lo demostrara, pero era algo que se veÃa, que habÃa una relación muy estrecha de aquel gobierno argentino y la dictadura uruguaya. Ya ve que al poco tiempo sacaron a la Isabelita también.
-Usted mencionó recién a Gavazzo. ¿Llegó a verlo o a conocerlo en Argentina?
-No, nunca supe que estuviera delante de un asesino de esos.
-¿Cuándo liberan a Erro?
-Liberado estaba desde el 5 de noviembre de 1976, pero lo mantuvieron en la Federal hasta el 13 de diciembre, que fue cuando se fue para Francia.
-Erro estaba preso, pero usted estaba en aquel Buenos Aires cuando asesinaron a Michelini y a Gutiérrez Ruiz.
-Fue una cosa terrible. Yo fui inmediatamente a las Naciones Unidas para pedir protección para Blanca y la nena chiquita. Mi hijo ya estaba en Francia, habÃa salido de preso en Uruguay y se habÃa ido para ParÃs.
-¿Cómo se enteró Erro de la muerte de su amigo Zelmar?
-Lo supo enseguida, por las visitas que recibÃan otros presos. Erro la única visita que tenÃa era yo y llevaba a veces a la nena, porque sufrÃa de no ver al abuelo. Cuando la muerte de Michelini estaba en la Federal. Erro estaba azorado por lo que les habÃan hecho tanto a Michelini como a Gutiérrez Ruiz. Fue un choque muy grande para él.
-¿Le comentó algo al respecto?
-Lo que querÃa era que tratáramos de irnos para Francia. Cuando yo fui a Naciones Unidas para pedir protección me recibió el doctor Kresne, que era alemán, se puso las manos en la cabeza y me decÃa: “¡Hay segnora! (imita el acento alemán). Si hay un momento en que hay que alegagse de que una pegsona este pgesa es este, pogque su magido era el pgrimero de la lista…”. -Cuando sueltan a Erro, se van para ParÃs.
-El se fue. Yo me quedé hasta marzo del 77, porque resulta que nosotros habÃamos comprado una casita para evitar andar pagando alquiler. Vendimos un terreno que tenÃamos en una playa por Parque del Plata. Con eso y un poco más que pudimos juntar compramos la casita en MartÃnez. Todos le decÃan que no fuéramos para tal lado o para el otro porque podÃa haber mucha gente de mal vivir o mucho milico. Nos dijeron que fuéramos para el norte de Buenos Aires.
Ahà estuvimos tres años y medio hasta irnos a Francia.
-En Europa Erro también luchaba contra la dictadura.
-¡Ah, sÃ! Estuvo en Venezuela, México y recorrió por todos lados… A los viajes iba él, yo estaba con la nena, Tania, que todavÃa era chica, sólo tenÃa 4 años. Y tenÃamos dos perros, el “Chiquito” y el “Tupá”, que habÃa que atenderlos. Después sà lo acompañé, cuando era una época más tranquila.
-Erro muere el 1º de octubre de 1984, antes que en Uruguay se volvieran a realizar elecciones. No pudo ver el regreso a la democracia.
-El tenÃa esperanzas de volver. No sabÃa lo que tenÃa. Hizo una leucemia, pero le habÃan dicho que tenÃa várices, no se cuánto. A mà misma no me habÃan dicho lo que en realidad tenÃa. El que sabÃa todo era Enrique, el hijo. Lo atendÃa el doctor Dighiero y no quisieron decirle para que no se cayera.
-Si a usted le dieran hoy la posibilidad de testificar en el juicio que por el golpe de Estado le están haciendo a Bordaberry, ¿qué le dirÃa al juez?
-¡Ah, no sé! Le dirÃa lo que me saliera en ese momento. Creo que le gritarÃa: ¡Asesino! Es lo menos que se le podrÃa decir.
-Bordaberry se defiende diciendo que cuando el golpe de Estado él ya no tenÃa poder. Su hijo afirma que el golpe ya se habÃa dado el 9 de febrero.
-Yo no escuché el debate. Lo oà a pedazos, no lo escuché todo, porque a mà me da tanto asco ese Bordaberry, tanto asco… No lo pude ver en la televisión, pero después lo leÃ, y qué quiere que le diga: es digno hijo del padre.
-Si le pudiera decir algo a quienes robaron las placas de bronce de la tumba de Erro, ¿qué le dirÃa?
-Que son unos profanadores de tumba sin respeto y unos ladrones, porque ¡hay que ir a robarle a los muertos!
-Desde sus casi 90 años ¿qué piensa del futuro de Uruguay?
-Pienso que ahora tiene una vÃa diferente. Otro camino que se va cumpliendo.
Yo tengo mucha fe en Vázquez, porque sé que es un hombre muy honrado y honesto, que sólo por ser un oncólogo uno se da cuenta lo que sabe de luchar contra esa desgraciada enfermedad.
Yo tengo mucha fe.
Tanto en él como en el Pepe, al que conozco desde que tenÃa 17 años cuando era de la juventud blanca.
¡Qué contento estarÃa Erro si lo viera al Pepe de ministro! *
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