Animales esqueléticos ruegan por comida en zoológico de Indonesia
El criticado y obsoleto modelo de los zoológicos se resiste a desaparecer, en parte por los intereses económicos de los inversionistas y por el morbo de los visitantes que siguen asistiendo a estos lugares, cuestionando poco sobre la integridad de los animales ahí encerrados.
El Zoológico de Bandung, en Indonesia, aparece en el foco de la polémica al trascender imágenes filtradas por la agrupación pro bienestar animal Scorpion Wildlife Trade Monitoring Group. En las fotos y vídeos publicados se ven a distintos animales totalmente desnutridos, famélicos y algunos al borde de la inanición, y ruegan por comida a los visitantes del zoológico que miran impávidos la paupérrima situación.
En uno de los vídeos, un oso malayo ruega por comida, mientras se para en sus dos patas y deja ver claramente las costillas que se develan a falta de alimentación.
Ya se inició una petición de firmas, que puedes firmar acá, para solicitar el inmediato cierre de las instalaciones y la ubicación humanitaria y compasiva de los animales en santuarios o lugares adecuados.
Acá mismo
La crueldad en los zoológicos no es cosa nueva, y mucho menos nueva para nosotros. En el zoo de Villa Dolores aún hay animales encerrados, aunque hace más de dos años se decretó el cierre del recinto.
En Maldonado también hay animales en el zoológico de San Carlos, aunque otros han podido ser liberados. Algunos, por desgracia, verán la muerte detrás de cuatro paredes pues no se les podrá liberar nunca por estar desadaptados a la vida silvestre.
Según figura en las páginas web informativas de la Intendencia de Montevideo, el zoológico actualmente permanece cerrado por reformas «hasta nuevo aviso», aunque en el mismo predio funciona el Planetario de Montevideo, que sí se encuentra abierto y con exhibiciones constantes al público.
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