Proponen al PIT-CNT moratoria de la deuda y no quieren su "línea"
El domingo LA REPUBLICA publicó en exclusiva el material que elaboraran los sindicatos de UTE (AUTE) y de Pluna (OFP). En el mismo se realiza un informe político y se plantea, básicamente, la creación de un ámbito de reconstrucción nacional con todos los sectores sociales y políticos, priorizar la reactivación productiva y el trabajo de cada rama de actividad, tanto productiva como de servicio, implementar políticas inmediatas ante la emergencia social, promover una Jornada Cívica para la primera quincena de diciembre y que sus características se discutan con las demás organizaciones convocantes.
En el documento del Sindicato de Artes Gráficas (SAG), que propone una acción de mayor confrontación con el gobierno, se impulsa un aumento general de salarios para públicos y privados de 1.500 pesos, «que compense las pérdidas de los últimos cuatro meses, un subsidio al desocupado de 2.000 pesos, la inmediata convocatoria a los Consejos de Salarios y homologación de los convenios, negociación colectiva para todos los trabajadores, la derogación del impuesto a los sueldos, y un Sistema Nacional de Salud.
La coyuntura
El material presentado por el SAG a la Mesa Representativa del PIT-CNT comienza señalando que «el movimiento sindical ha sufrido en los últimos cuatro meses una brutal ofensiva por parte del gobierno. La enorme crisis social, inédita en el país, es una consecuencia de muchos años de aplicación de una política económica al servicio del imperialismo y de los sectores más concentrados del gran capital. Rebaja salarial, desocupación, persecución antisindical, flexibilización y desregulación laboral, pérdidas de derechos y conquista, fueron la moneda corriente en todos estos años».
Más adelante se afirma que el movimiento sindical «padece una importante crisis de orientación política. (Ya que) no ha logrado establecer una plataforma mínima que abarque al conjunto de la clase trabajadora, a públicos y privados, a ocupados y desocupados. Los paros y movilizaciones se han transformado en rutinarios detrás de planteamientos genéricos como un ‘cambio en la política económica’, ‘un país productivo’, ‘trabajo’, ‘salarios’, etcétera. (Los cuales) cada vez resultan menos creíbles si no se produce en forma inmediata un cambio de gobierno».
No al «bloque alternativo»
Para el SAG la orientación general que se ha impuesto en el PIT-CNT es la de la búsqueda de una alianza social con grandes y medianos empresarios para estructurar un «bloque alternativo» que sea capaz de trabajar por un modelo capitalista menos salvaje y que posibilite la reactivación productiva. «En nuestra modesta opinión, las crisis cíclicas del capital obedecen a leyes objetivas que son inherentes a esta forma de producción y explotación social. La ofensiva mundial contra los salarios y conquistas sociales, buscando acrecentar la explotación, es dura respuesta a la declinación de la tasa de ganancia operada en los años dorados».
En otro pasaje del documento se indica que «no se trata de la búsqueda imposible de un capitalismo bueno, de un capitalismo productivo con justicia social. Consideramos que esta perspectiva es utópica e ilusoria; que desconoce las leyes y tendencias del capitalismo real. Lo que nos plantea la actual crisis es levantar claramente un programa de transformaciones revolucionarias que pare el saqueo de nuestras riquezas, que corten la verdadera sangría a que nos vemos sometidos: estatización de la banca, control estatal del comercio exterior, reforma agraria, moratoria unilateral de la deuda externa, expropiación de las principales cadenas de la producción y de la comercialización y su puesta en funcionamiento bajo control de los trabajadores organizados».
«Peligra la libertad»
El material que viene siendo analizado por el movimiento sindical subraya que «la permanencia de este gobierno y la continuidad de su política representa un verdadero peligro para las libertades democráticas conquistadas por nuestro pueblo. Cuando los mecanismos institucionales se utilizan sistemáticamente para atacar las más elementales condiciones de vida de nuestro pueblo, lo que se opera es un vaciamiento de esas instituciones y un descreimiento generalizado, lo que abona el terreno para el ensayo de aventuras reaccionarias y golpistas».
«No se puede tener ‘lealtad institucional, sino lealtad democrática, lo que significa poner en consideración los mecanismos aptos para que sea el pueblo el que decida sobre el gobierno y qué país quiere. Elecciones anticipadas, asamblea constituyente, ley de iniciativa popular, son otros tantos instrumentos de la democracia directa que el movimiento sindical debe colocar a discusión hacia todas las fuerzas sociales y populares», se propone. Y se agrega que «en las condiciones actuales, de catástrofe social, la espera hasta el 2004 para operar un cambio puede resultar peligroso, contraproducente e inviable. Tiene que haber soluciones inmediatas». *
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