Secretariado de la central intenta "recomponer" metodología de acción que gremios cuestionan

Crucial reunión por la "unidad" del PIT-CNT y plan estratégico de lucha

Hoy la mayoría de los gremios que integran la Mesa Representativa se encuentra apoyando un plan de paros parciales y generales que algunas organizaciones sindicales no comparten. A la hora de fijar la estrategia, existen discrepancias porque algunos gremios impulsan la «acumulación de fuerzas por sobre todas las cosas» y otros entienden que la puesta en marcha de acciones del PIT-CNT, junto con sus aliados naturales (estudiantes, jubilados y cooperativistas de vivienda), no son antagónicas a la coordinación amplia que se pueda realizar con otros sectores.

Las organizaciones que cuestionan la actual táctica de lucha son prácticamente las mismas que en el VII Congreso del PIT-CNT se negaron a integrar la Mesa Representativa; quienes fueron reconocidos luego como el «Grupo de los nueve». Conjunto de gremios éstos que se «reintegraron» unos cinco meses después a la dirección de la central.

Lo que permitió ello fue que se creó una Comisión de Reestructura, que hasta la fecha muy pocos resultados ha dado. El planteo cuestionador surge del sindicato bancario, del de UTE, de magisterio y de la construcción.

Otro tema que «divide» a estas dos grandes visiones en cuanto a al movimiento sindical es la representatividad y la creación de organizaciones más amplias y por rama de actividad. En la actualidad una organización con 200 afiliados tiene, a la hora de votar, el mismo peso que una organización con varios miles de adherentes y que cuenta con representatividad en todo el país. También existen posiciones encontradas a la hora de establecer medidas generales.

En más de una oportunidad se ha indicado que el peso de los gremios públicos marca en algunos casos un rumbo que no tiene en cuenta al sector privado. Varios gremios impulsan la representatividad de las organizaciones a la hora de votar y establecen que los gremios con más afiliados puedan llegar a tener hasta tres delegados con voz y voto.

Toda esta discusión no es nueva y llevar varios congresos obreros.

Públicos son mayoría

El Secretariado Ejecutivo del PIT-CNT, en tanto, hoy está integrado por: Suanp (gremio portuario y cuyo delegado responde a la orientación comunista); Sutel (Antel y de orientación 26 de Marzo); COFE (gremios públicos y de orientación comunista); Affrur (funcionarios de la Universidad y de orientación comunista); Fancap (aun a los socialistas); UF (ferroviarios y afín a los socialistas); Untmra (afín al Grupo Paraninfo ex comunistas); Unott (transporte y afín al Grupo Paraninfo); Afutu (UTU y de orientación MPP); AOEC (Conaprole y de orientación MPP); Uaoegas (Gaseba y afín al PVP); y el SAG (gráficos y responden a la Tendencia Combativa).

De estas organizaciones ocho responden a los trabajadores del sector público y sólo cinco al privado. Los privados son: Uaoegas (con unos 200 afiliados y un delegado al Congreso de la central); SAG (unos 600 afiliados y tres delegados); Untmra (unos 1.200 afiliados y seis delegados); y la Unott (con 3.000 afiliados y 15 delegados).

Posición de AEBU

La dirección de AEBU cuestionó el último paro general del miércoles 12 del corriente y sostiene que esta medida de coyuntura no debe significar un viraje hacia la repetición mecánica de acciones aisladas. Es claro que ellas nada agregan en materia de acumulación de fuerzas y, por el contrario, implican que se desanden los trabajosos pasos recorridos en la Concertación para el Crecimiento.

Explica el documento del gremio bancario que «por ello, cuando se consideró la realización de un nuevo paro general, AEBU entendió imprescindible plantear a los trabajadores la discusión ordenada de los objetivos políticos en esta etapa, para luego involucrar y comprometer a los sectores de la Concertación para el Crecimiento y así lograr un amplio consenso social detrás de esos postulados.

Sólo con esta ampliación de la base social estaría abierto el camino para realizar una amplia convocatoria al conjunto de la sociedad civil, para pasar de las jornadas de movilización sindicales a jornadas cívicas de movilización popular».

Se recuerda en el material que la marcha a Punta del Este fue mucho más que un paro general del PIT-CNT y se convirtió en la jornada de protesta cívica del 16 de abril. Lo que implicó, para el pueblo, advertir que tiene en sus manos una herramienta incontrastable: la de la movilización conjunta de base amplia. (…) Sin centralizar las movilizaciones en la capital e incorporar al Interior organizado, recomienda AEBU.

«En cuanto a los objetivos a sostener, ya se cuenta con la base planteada en el documento consensuado del 16, al que debemos agregar un claro rechazo al ajuste fiscal aprobado por el Parlamento», indica el documento.

«El debate que nos debemos»

Sostiene la dirección de AEBU: «Asistimos a una ofensiva oportunista de la coalición de gobierno que culpa a la estructura del Estado  y en particular a los funcionarios públicos  de absorber la mayor parte del gasto; los coloca así como privilegiados respecto al resto de la población, castigada por la falta de empleo y los impuestos. Debemos generar un debate serio sobre el tema y señalar la responsabilidad de los sectores de la coalición, evidenciados en episodios recientes de despilfarro (torre de Antel) o en la propia descalificación técnica de los directorios de los entes hecha por el presidente Batlle. Hay razones generales más que suficientes para explicar el deficitario funcionamiento de los entes del Estado sin necesidad de caer en corporativismos para su defensa».

El gremio bancario indica que «debemos insistir en la búsqueda de la eficiencia de los entes ‘desde el pie’ por parte de aquellos que trabajan en ellos, con el aporte de nuestra visión sobre la reforma del Estado como herramienta para fortalecer el patrimonio nacional y transformarla en motor de la reactivación económica al servicio del país real, en lugar de liquidar el esfuerzo de decenas de generaciones de uruguayos. Cuando tanto se habla de la necesidad de inversión extranjera en nuestro país, puede afirmarse que aquí buena parte de la inversión ya está hecha y hay que confiar en la misma; así lo hacen países como Francia, con la electricidad, el agua y el gas del Estado.

El saneamiento de las cuentas públicas no implica solamente reducir el gasto, sino mejorar su distribución, modificar las fuentes de ingresos y encauzar la recaudación hacia donde –por razones de clase– no se ha dirigido hasta el presente. También debemos convencer a la sociedad de que la eficiencia del Estado puede y debe medirse en términos económicos, al hacer las cuentas de su contribución al desarrollo productivo y su retorno social, que no se efectúan normalmente.

En otro pasaje del documento se señala que ante la concreción de un nuevo préstamo de los organismos internacionales de crédito, el movimiento sindical y los sectores de la Concertación, apartados de corporativismos, deben incidir en la aplicación del mismo.

El país ha acrecentado nuevamente su deuda externa y la sociedad tiene todo el derecho de reivindicar que parte de esos recursos –cuya amortización deberemos enfrentar– se apliquen a la atención de los sectores sociales en emergencia y a la reactivación de la economía. Este es un objetivo concreto y alcanzable a partir de la unión de voluntades y de las acciones que desarrollemos para lograrlo. Nuevamente, sumar es el requisito», reclama AEBU. *

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