De Mello: "Blancos y colorados les sirven a quienes viven del lucro"
Desde las primeras horas de la mañana La Teja se vio ayer distinta. Y ello era porque no se estaba en una jornada normal de entresemana. Carteles por doquier convocando a un paro zonal y banderas de los sindicatos, clubes deportivos y de organizaciones sociales «vestían» de fiesta un barrio popular. Vecinos, comerciantes, trabajadores, desocupados y pobladores en general se disponían a, como hace unos 30 años atrás, manifestar en defensa del patrimonio nacional, las empresas del Estado, la soberanía y la democracia.
En el cementerio de La Teja, paradójicamente, se le daba «vida» a un reclamo de miles de personas. Las que pedían, nada más y nada menos, que una de las principales empresas de los uruguayos no sea privatizada por una coyuntura política que les permite a colorados y blancos enajenar las propiedades de un pueblo a partir de ser hoy gobierno. Las experiencias de privatizaciones de, por ejemplo, Argentina no son tenidas en cuenta por el Poder Ejecutivo.
Sobre el mediodía de ayer comenzó la marcha desde Carlos María Ramírez y Simón Martínez. Al paso de la caravana se podía comprobar que muchos comercios mantenían sus puertas cerradas y con carteles de apoyo a los reclamos de los pobladores de la zona. Cuando este grupo de personas llegó a Plaza Lafone, se encontró con otro contingente de ciudadanos que con banderas y cánticos se fueron sumando a la columna que se dirigía a la refinería de Ancap.
Cuando ya se había llegado a la planta industrial y se comenzaban a leer las innumerables adhesiones, llegaron tres camiones de trabajadores de UTE, que interrumpieron el plenario de delegados que venían desarrollando para participar en el acto de defensa de Ancap.
Críticas a la coalición
Anunció el sindicalista que la coordinación entre quienes organizaron la movilización de la víspera seguirá y no se descarta que en el futuro se desarrollen nuevas medidas en esta u otras zonas de Montevideo. Este movimiento de defensa de Ancap es también un organismo de defensa de las empresas públicas, del trabajo y de la soberanía del país.
Recordó De Mello que el gremio rechazó desde un principio los tres proyectos de «asociación» para los combustibles, portland y alcoholes que presentó el Directorio de Ancap porque son lisa y llanamente «la privatización de estas tres empresas».
El sindicalista afirmó que también rechazan los proyectos que se están discutiendo en el Parlamento. Y argumentó sobre las razones por las que el gremio defiende el monopolio de Ancap: «Seguimos creyendo en las posiciones que no sólo fueron de la izquierda de este país sino que también del batllismo, que establecen que hay empresas que son fundamentales para la soberanía y progreso del país. Por eso deben seguir estando en manos del Estado. Es en esto que creemos; más allá de que se nos llame antiguos».
Recordó De Mello la situación que se vive en Argentina y Brasil con las privatizaciones y ratificó: «Nosotros no queremos vivir ese tipo de problemas».
Engaños
«Engaña y se engaña quien crea que detrás de las desmonopolizaciones habrá mayores posibilidades para la industria y mayores posibilidades de crear puestos de trabajo. Y agregan que las empresas multinacionales, que tendrán un monopilio privado, van a rebajar el precio de los productos, entre ellos los combustibles. Pero sólo hace falta mirar en los países de la región para comprobar que la privatización ha sido sinónimo de mayor desindustrialización, cierre de fábricas, desocupación y no se ha rebajado el precio de los combustibles», afirmó el presidente de Fancap durante su discurso.
Clientelismo político
De Mello reconoció que se debe bajar el precio del combustible y los costos de Ancap. Y se preguntó: «¿Por qué ello no se puede hacer en una empresa del Estado y sí en una empresa privada?» La respuesta no se hizo esperar y fue que para bajar el precio y los costos en una empresa del Estado se debe terminar con el clientelismo político.
«Porque el Foro Batllista plantea que se debe tener cuidado. Que se debe privatizar, pero hay que dejar determinadas áreas en manos del Estado para defender determinadas políticas. Claro, estas determinadas políticas son las que se refieren al clientelismo político; que son las que han generado, de alguna manera, la situación que hoy tienen nuestras empresas públicas», destacó el sindicalista.
Ratificó De Mello el criterio manejado en la entrevista que le realizara LA REPUBLICA de que «el Frente Amplio (FA) no es el brazo político del PIT-CNT ni de la Fancap. Por suerte para nosotros y para el FA, porque cada uno debe tener su independencia. Nosotros vamos a seguir insistiendo y manteniendo nuestras reivindicaciones si hay un gobierno del FA». *
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