En momentos de intensas gestiones para "unificar" la central se recuerda a la CNT
Como en otros momentos, las diferencias están dadas entre los dirigentes de las distintas corrientes sindicales que componen la central obrera. Más allá de existir acuerdo en cuáles son los temas que se deben impulsar porque son los que afectan a la mayoría de la población, como es el trabajo y la estabilidad laboral, el problema se presenta a la hora de definir la metodología que se debe aplicar.
Lo cierto es que mientras se da esta discusión y se procuran imponer los criterios de cada corriente sindical se están dejando de lado las reivindicaciones que afectan a miles y miles de obreros.
Conscientes de esto los principales dirigentes del PIT-CNT se han propuesto establecer caminos por los cuales, independientemente de que se concurra o no a la Mesa Representativa, se puedan realizar en lo inmediato acciones conjuntas. Por esta razón ya se tiene previsto dar a conocer una declaración que contendrá la firma de los gremios que están y los que no están en la Mesa Representativa.
Hoy lunes la dirección del PIT-CNT, con el apoyo de la «guardia vieja» (que son los veteranos dirigentes que ya no están en actividad) realiza a las 19 un acto en su sede de 18 de Julio y Beisso. Esta actividad se realiza porque se cumplen 35 años de la creación de la Convención Nacional de Trabajadores (CNT). La proclama que se dará a conocer está avalada por los gremios que integran la Mesa Representativa y las nueve organizaciones que resolvieron en el VII Congreso no participar de la dirección del movimiento sindical.
El miércoles, en tanto, el Secretariado Ejecutivo mantendrá una reunión con delegados de los nueve gremios que no integran la Mesa Representativa.
En este encuentro se redactará un borrador de declaración que será analizado por los gremios el sábado 6 del corriente y se dará a conocer la próxima semana. Con estas dos actividades los dirigentes del PIT-CNT comienzan a recorrer el camino de «unificación» en la dirección de la central.
Breve historia de la unidad obrera
El desencadenamiento de la crisis económica que a mediados de la década de los años 50 –luego del auge provocado por la guerra de Corea– comienza a manifestarse con intensidad creciente la necesidad de que la clase obrera supere las divisiones, como única forma de poder enfrentar las derivaciones de esa crisis. El movimiento sindical comprende que es esta una crisis de fondo, cuya solución no estará sujeta a factores circunstanciales, sino a un cambio profundo de las estructuras económicas.
Por lo que toda lucha que se plantee, en la situación de división en que se encuentra, está condenada al fracaso; señaló Germán D´Elía en su libro «El movimiento sindical», editado por «Nuestra Tierra» en marzo de 1969.
Agrega el ya fallecido dirigente político y sindical que cuando se aprueba la ley de Reforma Cambiaria y Monetaria que indica el camino que están dispuestas a transitar las clases dirigentes –aplicando en el Uruguay las orientaciones del Fondo Monetario– los trabajadores comprenden la necesidad de enfrentar esa política y que sólo podrán hacerlo a través de una unidad orgánica. Sin embargo, las tratativas fueron lentas, llenas de dificultades, aflorando los viejos sectarismos y las rivalidades tradicionales.
En la publicación de Yamandú González Sierra, Reseña histórica del movimiento sindical uruguayo (1870-1984) se recuerda que en 1951 se creó la Confederación Sindical de Uruguay (CSU) que era filial de la ORIT y la Ciols. «En esa época la ORIT tenía un marcado amarillismo».
Congreso del Pueblo
El Congreso del Pueblo realizado en 1965 intentó aglutinar a los distintos sectores perjudicados por la crisis, como fuerzas sociales capaces de asumir el proceso de transformación profunda del Uruguay. A este congreso asistieron 1.376 delegados representando a 707 organizaciones obreras y populares que agrupaban a cerca de 800 mil personas.
En 1966 se reunió el Congreso de Unificación Sindical, que convirtió a la CNT de Coordinadora de Sindicatos en Central de Trabajadores.
Los trabajadores uruguayos de 1966 hacían honor a un rico pasado, a tantos sacrificios, a tanto tesón y heroísmo que contribuyen a forjar el clasismo y la unidad del movimiento sindical; dice González Sierra.
Epoca de enfrentamientos
En estos años los enfrentamientos entre las organizaciones populares y gobierno van creciendo.
En 1968 la aplicación de la orientación gubernamental y de las medidas de seguridad se acompañó de la detención de gran cantidad de dirigentes sindicales, del allanamiento de la CNT y de la militarización de los trabajadores estatales.
En ese año se realizaron varios paros de la CNT, se produce el trágico asesinato de varios estudiantes (Líber Arce, Susana Pintos y Hugo de los Santos) mientras el Ministerio del Interior contabilizó 234 huelgas y 446 paros en el ámbito público y privado.
Los trabajadores estatales fueron objeto de destituciones, separación de cargos o traslados, miles fueron militarizados y confinados en cuarteles.
El 5 de noviembre de 1971, en tanto, se constituye formalmente el Frente Amplio (FA). Dos años después, el 27 de junio de 1973, se concreta el golpe de Estado cívico – militar que durante once años sufrirán los uruguayos.
El mismo 27 los trabajadores declararon la huelga general; primera y definitiva medida de lucha contra el totalitarismo.
En 1980 el NO gana en el plebiscito impulsado por los militares que querían consolidarse en el poder, intento al que la inmensa mayoría de la población se niega. El 21 de mayo de 1981 se aprueba la Ley 15.137 de Asociaciones Profesionales.
El 1º de mayo de 1983 se constituyó en el primer acto de masas contra la dictadura instalada en junio de 1973 y la confirmación de que el movimiento sindical estaba, a pesar de la represión militar, vigente.
Peligró la unidad
La unidad de la central única estuvo en jaque cuando en el Congreso de noviembre de 1985 un importante número de delegados sindicales que no pertenecían a la corriente comunista se retiraron del plenario.
Unos 500 delegados no «transaron» con lo que se llamó la «aplanadora» comunista. Luego de intensas gestiones y reuniones, en la cual nuevamente D´Elía tuvo un papel preponderante, se formó una dirección sindical que contempló a las principales corrientes gremiales.
El VII Congreso, que se realizó entre el viernes 27 y domingo 29 de julio del corriente, también se constituyó en un elemento que dejó en jaque a la central única cuando nueve organizaciones sindicales se negaron a integrar la Mesa Representativa y reclamaron la reestructura del PIT-CNT. Reestructura esta que ya viene siendo analizada en una Comisión que tiene como titular a un representante de una de las organizaciones que no participa en la Mesa Representativa; el sindicato de la construcción. *
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