Preocupación en el Sunca ante el alto porcentaje de accidentes fatales en el sector

Paro en la construcción ante la décima muerte en el año

A las 14 horas de la víspera el trabajador Marcelo Garbi, de 29 años, casado y con un pequeño hijo, dejó de existir a raíz de un accidente de trabajo. Mientras realizaba tareas de reparación el infortunado obrero recibió una descarga eléctrica que le produjo la muerte.

Garbi cumplía funciones para la empresa Delta Ascensores en una obra de Avenida de La Playa y Avenida de Las Américas, Parque Miramar (Canelones), cuando recibió la mortal descarga eléctrica.

Ante esta décima muerte en lo que va del año 2001 por accidente de trabajo y de acuerdo a lo resuelto en una asamblea del Sunca, hoy los trabajadores de la construcción detienen sus actividades por la mañana durante cuatro horas.

Por año ocurren 8.000 accidentes

Las cifras que maneja el gremio de la construcción señalan que por año ocurren unos 8.000 accidentes en el sector. Algunos son leves y otros, por ejemplo, le han costado la pierna a un trabajador o –en muchos casos– han provocado serios problemas de columna.

Por el CTI han pasado varios de los afectados, como el obrero que cayó desde una altura de tres metros, el que recibió el golpe de un caño que se le incrustó en la espalda y le lastimó un pulmón, y otro que sufrió importantes quemaduras.

En muchos casos este tipo de accidentes ocurre porque algunas empresas no sólo ignoran los elementos de seguridad sino que no dejan organizarse a los trabajadores y los «presionan» para que rindan más.

Estudios realizados por las facultades de Arquitectura y de Ciencias Económicas, la Oficina de Planeamiento y Presupuesto y el Instituto Cuesta-Duarte indican que en los últimos cuatro años las empresas obtuvieron un 40% más de ganancias.

Ello no sólo es producto de la incorporación de tecnología sino de una «mayor explotación de los trabajadores», sostuvieron dirigentes gremiales en LA REPUBLICA.

A esto hay que agregarle el hecho de que en algunos casos para «ahorrar» se contrata gente con muy poca experiencia y ésta no reclaman los elementos de seguridad correspondientes.

En otros casos llega una persona que estuvo buscando trabajo durante cinco o seis meses y lo consigue en la construcción. Pero, «ante el temor de que lo despidan no se organiza ni pide la seguridad que le corresponde, aceptando incluso las exigencias y presiones de los encargados de las obras», denunciaron los sindicalistas consultados. *

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