Intransigencia dificulta negociación en PIT-CNT
Durante este primer encuentro de la dirección del movimiento obrero varias organizaciones impulsarán otras tantas propuestas de negociación para que los nueve sindicatos que se negaron a integrar la Mesa Representativa se incorporen nuevamente al organismo de conducción. Representantes de importantes gremios manifestaron a LA REPUBLICA que organizaciones como las que no participarán en la Mesa Representativa, deberán volver ya que representan a sectores de trabajadores (en varios casos) de todo el país.
La convocatoria al VII Congreso indica que los gremios que continúan en la dirección tenían 410 delegados y los otros 170. Esto no quiere decir que todos votaron en su momento la resolución de que se abriera la integración de la Mesa Representativa a todos los sindicatos que quisieran participar. Los primeros, tomando el criterio de que es un delegado cada 200 afiliados, están representando a unos 82.000 trabajadores y los segundos a 34.000 (algo más del 41% de los que se quedaron). En 1985 la reconsolidación de los sindicatos aún no permitía cuantificar con claridad la cantidad de afiliados de la central. Los números de 1987, en tanto, fueron contundentes: al Congreso del PIT-CNT asistieron 1.132 delegados, en representación de 226.400 trabajadores. Catorce años después –en el último congreso– los delegados fueron 688, en representación de 128.600 trabajadores. En este último los delegados habilitados fueron 615, lo que significa aproximadamente la representación de 123.000 trabajadores.
El «enfrentamiento» entre las corrientes sindicales está dado a grandes rasgos entre los militantes comunistas, de la tendencia del MPP e independientes por un lado, y los que responden al «Grupo Francia» (integrado por el Grupo Paraninfo, socialistas, nuevoespacistas, demócratas cristianos e independientes). Y, la mecha se encendió cuando en el Congreso se votaron las propuestas sobre el número de organizaciones que deberían integrar la Mesa Representativa del PIT-CNT.
Debe recordarse que el grupo que se retiró impulsaba que fueran 27 los sindicatos, obtuvo 98 votos. La corriente comunista fundamentalmente impulsó una solución intermedia por la cual se mantendrían los 35 miembros que existían en la dirección anterior, obtuvo 200 votos. Mientras los que ganaron la «pulseada» con 285 votos establecía que la Mesa Representativa quedara integrada por todas aquellas organizaciones sindicales que lo quisieran. A partir de ese momento se radicalizaron las posiciones y hoy el movimiento obrero transita uno de los peores momentos que lo puede llevar al quiebre.
Previendo la situación que hoy se está viviendo el gremio ferroviario (UF) planteó a la una de la madrugada del lunes 30 una moción en la cual se pasaba a cuarto intermedio por 15 días la elección de las autoridades; sin embargo ello no prosperó. Ahora, a tal grado ha llegado la situación que se está manejando la posición de que el VII Congreso aprobó una dirección de 42 organizaciones, «no 41″, y por lo tanto la Mesa Representativa para poder funcionar debe hacerlo con por lo menos 22 sindicatos, los que deben representar al 50% de los afiliados a la central, opinaron los nueve gremios en la reunión de coordinación que mantuvieron en la víspera. Los que se quedaron, en tanto opinan que la dirección es de 32 organizaciones, que fueron las que se quedaron en la Mesa Representativa.
«Bajar la pelota»
Varias organizaciones intentan «bajar la pelota» e impulsarán propuestas en la reunión de la Mesa Representativa para que las organizaciones que manifestaron su disposición a no participar lo hagan en el corto plazo. Tanto el gremio de Ancap como el de OSE reunirán a sus directivas en las próximas horas para definir qué posición se llevará. Pero, desde ya se tiene claro que es necesario para el movimiento sindical el retorno del «Grupo de los nueve».
Juan Silveira, dirigente ferroviario, fue categórico ayer al afirmarle a LA REPUBLICA que «muchos hicieron gárgaras durante el Congreso de que lo importante era lo programático y después lo único que importó fueron los cargos».
El dirigente agregó que le dio «pena cuando durante el Congreso los que lograron la mayoría saltaban y festejaban. Lo único que se ganó fue una elección entre trabajadores y no se logró doblegar la política económica que tanto daño nos está haciendo a todos. Por eso me dio pena ese festejo».
Silveira afirmó que «las posturas intransigentes no le sirven al movimiento sindical, la herramienta de los trabajadores, en este caso, de nuestro país. Con lo que hoy está pasando los únicos que festajan son los sectores de la derecha. Los que disfrutan con la división de los trabajadores».
Francisco Amorena, dirigente de la FUS, también fue categórico a la hora de señalar que «el VII Congreso es soberano y ya resolvió» cuál es la dirección del PIT-CNT. El resto, «son espejitos de colores que le quieren meter miedo a la gente» con la división del movimiento sindical. Afirmó el dirigente que la unidad de la central sindical no está en juego. *
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