En poco más de 15 años se perdieron cuatro mil puestos de trabajo en empresas del Estado

Fancap reclamó instancia de diálogo al presidente Batlle

El prosecretario de la Presidencia de la República, Leonardo Costa, recibió ayer a la delegación de la Federación Ancap (Fancap) y se comprometió a responder en los próximos días el pedido de los trabajadores.

Exactamente a las 11 llegaron al Edificio Libertad decenas de ómnibus que transportaban cientos de trabajadores, quienes inmediatamente se concentraron en la explanada del edificio. En medio de una ruidosa manifestación, en la que se repartieron volantes, se dijeron consignas por altoparlantes y permanentemente se escuchó el estallido de petardos, los trabajadores solicitaron ingresar a la Presidencia de la República para entregar una nota al primer mandatario.

Minutos después funcionarios del Edificio Libertad les indicaron que serían recibidos por el prosecretario Costa. Una delegación integrada por cuatro dirigentes, Juan Gómez, Levis Hernández, Carlos Marandino y Fernando Chagas, se entrevistó durante algunos minutos con el funcionario, a quien entregaron una misiva que explicaba la situación actual del organismo y el pedido de entrevista.

Estuvo ausente en la movilización el presidente del sindicato, Hugo de Mello, quien se está recuperando en su domicilio de las secuelas de un accidente de tránsito que protagonizó la semana anterior.

Los trabajadores ya habían solicitado una entrevista con el presidente Batlle hace aproximadamente seis meses, pero nunca recibieron respuesta.

Desaparecieron 4.000 puestos

En la nota que se le dejó al primer mandatario, Fancap recuerda que mediante un convenio marco y convenios por industria discutidos y acordados, en un proceso de años, con la administración se ha puesto como tema central la mejora de la gestión para tener una empresa más competitiva. Entre otros temas a tener en cuenta está el hecho de que la plantilla de trabajadores se ha reducido de manera por demás significativa. Se ha pasado de 6.800 funcionarios en 1985 a 2.800 en el 2001.

Más adelante se indica que durante la administración anterior de Ancap, teniendo acuerdos y desacuerdos con las decisiones adoptadas por el Directorio, tuvimos la coincidencia en aspectos de estrategia definida en lo que se refiere a «preparar Ancap» para situaciones de mercado más desregulado y más competitivo.

Con la nueva administración se dejó de lado la estrategia que se venía desarrollando y se pasó a aplicar medidas que contradecían, desandaban el camino anterior. Quedó en evidencia la inexistencia de una política energética y para los combustibles, lo cual provocó incertidumbre y confusión, además de graves perjuicios para Ancap y el país.

De esta forma los trabajadores se refieren a las idas y venidas sobre la ampliación y modernización de la refinería, a las estrategias opuestas de Ancap y UTE sobre el gas natural en el litoral y en el sur, a las inversiones sin retorno en el gas natural, a la desmonopolización del asfalto sin descargar la responsabilidad de su abastecimiento, etcétera.

La ampliación y remodelación de la refinería de La Teja es una pieza clave de toda la estrategia diseñada. La detención de las obras –primero por 90 días y posteriormente por 75 días más– causa claros perjuicios para Ancap. La misma es parte de un proyecto que se comenzó a diseñar en 1997, que se encontraba en una etapa avanzada de su construcción y de su pago (U$S 70: de un total de U$S 120: sin impuestos, para la actual etapa). De no haberse determinado la detención de las obras, el próximo año la nueva refinería entraría a funcionar.

Recuerda la nota dejada en el Edificio Libertad que en el Uruguay viven 13.000 familias de la industria de los combustibles y ello debe tenerse en cuenta a la hora de pensar nuevas regulaciones.

Dispuestos a debatir

La nota gremial indica: «Señor Presidente, los trabajadores ya hemos demostrado nuestra disposición a debatir, a participar, proponer y arriesgar, desdeñando cualquier tentación a recluirnos en la sola defensa de nuestros intereses corporativos, en tanto trabajadores de un ente público.

Con esa impronta, no sin dificultades, hemos ido definiendo opiniones, posiciones, propuestas y planteos, procurando ir creciendo. No queremos aparecer defendiendo un modelo de Estado que no hemos construido, que no somos responsables de su existencia. Por eso tenemos pleno acuerdo con quienes plantean la necesidad de la reforma del Estado. La que debe ser verdadera, profunda, que resuelva los problemas que hoy lo hacen pesado, ineficiente –hay quien dice caro– para que cumpla mejor y más eficazmente sus cometidos.

Sabemos que los trabajadores no somos los dueños de Ancap, tampoco lo son el Directorio ni el gobierno de turno, independientemente de quien lo sea. Porque los verdaderos dueños somos todos los uruguayos. Y por esa razón es que pensamos que cuando una empresa de la importancia de Ancap va a ser transformada de manera tan importante; que puede llegar a desaparecer en tanto empresa estatal. Por ello es imprescindible el debate público, en la prensa, en el Parlamento, el cual, y tal como lo establece la Constitución de la República, debiera ser quien adopte la decisión final.

Si es necesario y si la Constitución no se respeta, no dudaremos en apelar a la ciudadanía a través de un plebiscito. Porque, además, será la única forma de que tengamos políticas de Estado duraderas en materia de combustibles y de energía». *

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