Socialistas propondrán creación de la comisión de reestructura del PIT-CNT
En torno a la autonomía y la independencia del movimiento sindical se indica que ello no puede ser sinónimo de prescindencia del acontecer político y del rol de las propuestas y los programas que surjan de ese ámbito. La autonomía y la independencia del movimiento sindical, se agrega, tiene límites; termina en cuanto se pretenda desconocer que lo mismo vale para otras organizaciones sociales o políticas.
«El movimiento sindical define su propio programa y su propia estrategia, pero nunca debe perder de vista que los cambios en la sociedad se procesarán a nivel político o no habrá cambios, en el sentido en que la central propone. Esto no implica ir a la cola de nadie, sí implica asumir plenamente el protagonismo que el movimiento sindical se ha ganado por su propia cuenta»; se señala en el punto que trata la relación entre los ámbitos políticos y sindicales.
«Referencia orientadora»
Aclara en primer término el texto a discutir dentro de la estructura del Partido Socialista (PS) que el documento final que surja del encuentro «sólo será una referencia orientadora para nuestros compañeros en el debate y las conclusiones de sus respectivos sindicatos. Sin pretender, entonces, ni suplir ni complementar las resoluciones orgánicas que se adopten» en el seno de cada organización.
Más adelante se señala que el neoliberalismo se ha convertido, por la vía de los hechos, en el principal enemigo de la humanidad. Destruye y dispersa en lo político, social, cultural e ideológico, como punta de lanza para lograr su objetivo: el poder hegemónico del capital financiero transnacional, más allá incluso de los Estados Unidos. «No es invencible, pero no caerá solo, no obstante sus contradicciones. Este es el desafío central».
Diagnóstico
Dentro del documento borrador de los socialistas se sostiene que como producto de la limitada y muchas veces desordenada discusión en los organismos de dirección de la central se dificulta enormemente su papel de conducción. Esta falta de discusión impide, entre otras cosas, sintetizar y proyectar el trabajo y las iniciativas que surgen desde los distintos ámbitos.
«Estas carencias en cuanto a la conducción de la central producen además otros efectos. Se hace difícil el diseño de planes de acción de corto o mediano alcance, el desarrollo de políticas de ampliación, tanto en el terreno de nuevas afiliaciones de trabajadores como en tratar de organizar a los trabajadores informales o a los desocupados, sin dejar de señalar que estas últimas son tareas muy complejas en cualquier circunstancia», destaca el material.
En otro pasaje del documento se señala que «nos parece conveniente incluir esta caracterización pautada por las carencias de debate y conducción del PIT-CNT en la tan repetida interrogante de ¿qué central queremos? Comencemos por decir que no creemos que esté cuestionada la unidad orgánica de la central. Ni tampoco se nos ocurre pensar que la solución pase por una central tan ‘profesionalizada’ que su pretendida eficacia se transforme, como sucede en otras realidades, en un funcionamiento cerrado y burocrático, alejado de la gente.
Lo que hay que superar es la realidad de una central que es poco más que la simple suma de los sindicatos, federaciones y plenarios. Una central que esté dirigida por los más representativos, más capaces, que reflejen las distintas corrientes de opinión y que, subrayamos, asuman el compromiso, junto con el sindicato o federación que integren, de dedicarle el mayor tiempo posible a la central. Para esto no es necesario reformar el estatuto, sólo hace falta voluntad política en el sentido amplio del término».
Ejes de acción
Los ejes principales de acción que se propone en el material pasan por cuatro puntos. En primer lugar se indica que la campaña de firmas por Antel-Ancel requiere volcar hacia allí el grueso de los esfuerzos en todo el país con mayor contundencia. La conformación y desarrollo del movimiento nacional por el trabajo es otra tarea.
El tercer eje pasa por el trabajo internacional. Creemos que por lo dicho al principio de este documento, hoy como nunca debemos apuntalar la coordinación regional y continental. Y, para acumular fuerzas hacia el proceso de cambios, se debe priorizar el trabajo en torno a la ley de iniciativa popular.
Ya sobre el final en el documento se propone que para contribuir a superar el mal funcionamiento de la central sindical se deben generar las condiciones reales y se tendría que crear una comisión permanente de reestructura. Esta comisión fortalecería a la central como tal, atacando los problemas más urgentes, definiendo las federaciones y las normas elementales para su funcionamiento.
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