Despedidos de Campomar aún esperan respuesta del gobierno

Cincuenta y tres obreros textiles de la ex fábrica Campomar y Soulas de Juan Lacaze continúan esperando del gobierno de Jorge Batlle «alguna señal» que les permita superar una «arbitrariedad» de la que fueron víctimas hace ya 28 años.

Integrantes de este grupo de personas le dijeron a LA REPUBLICA que poco después del golpe de Estado los que tenían una reconocida participación sindical fueron despedidos.

Desde entonces hasta la fecha reclaman un resarcimiento económico por los perjuicios sufridos al quedarse sin su fuente laboral y pasar a integrar una «lista negra» por la actividad gremial desarrollada.

Campomar cerró sus puertas en 1993 sin haber tenido en cuenta la situación de esos destituidos. En varias oportunidades le han enviado sus reclamos al presidente Batlle y hasta el momento las «gestiones no han avanzado», dijeron preocupados los ex trabajadores.

«Cuesta creer que todavía, en pleno estado de derecho, haya gente que siga en Uruguay padeciendo las consecuencias de la represión militar.

Por ello le volvemos a reclamar a las autoridades democráticas que borren de una vez por todas esa mancha que nos arruinó la vida por el solo hecho de haber estado al servicio de nuestros compañeros textiles», manifestaron los voceros de los destituidos.

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