El PIT-CNT prepara plebiscito y plan de acción en defensa del patrimonio
En torno al plebiscito, el movimiento sindical, junto a otras organizaciones sociales y políticas, tendrá que conseguir el apoyo de unas 650 mil personas si quiere poner a consideración de la ciudadanía la propuesta de llegar a un referéndum para derogar 13 artículos de la ley de urgente consideración ya aprobada en el Parlamento.
Entre los dirigentes sindicales hay preocupación en torno a las dificultades que existirán para llegar a convocar a más de 600 mil ciudadanos a las urnas. Al hecho de que el sufragio se realice en pleno verano, cuando mucha gente está de licencia y «con la cabeza en otra cosa», se le suma que el voto no es obligatorio. Todos elementos que deberán ser tenidos en cuenta a la hora de fijar la estrategia a seguir, dijeron ayer fuentes de la central.
De todos modos, ya se adelantó desde la Comisión Pro Referéndum para derogar la ley de urgencia que las movilizaciones y propaganda se realizará fundamentalmente en los lugares donde la gente concurre. Por esta razón la zona de playas, campamentos y los encuentros deportivos serán los puntos en los cuales se realizará una importante campaña «mano a mano» con la gente.
Nueva consulta popular
El Sindicato Unico de las Telecomunicaciones (Sutel) es el encargado de impulsar en la Mesa Representativa del PIT-CNT la propuesta de realizar en lo «inmediato» un llamado a la conformación de una Comisión Nacional de Defensa del Patrimonio. Este organismo tendrá la responsabilidad de presentar, difundir y organizar todo lo atinente al recurso de referéndum contra los artículos del Presupuesto quinquenal que se decida rechazar.
Serán convocados para integrar esta comisión todas las organizaciones sociales y políticas del país.
El gremio ya le comunicó a la dirección de la central obrera que de forma rápida se defina los artículos del Presupuesto, además de los que se refieren a la reforma de la Carta Orgánica de Antel (621) y a la privatización de Ancel (620), que fueron incluidos «incorrectamente» dentro del Presupuesto y que son «perjudiciales para los intereses del pueblo», como son los que se refieren al Banco de Seguros del Estado (BSE) y el Instituto de Colonización.
En los últimos encuentros de los organismos democráticos que tiene el gremio de las telecomunicaciones se «reafirmó el compromiso en la defensa irrestricta del contundente pronunciamiento popular del 13 de diciembre de 1992 que implica una Antel estatal y eficiente».
Por esta razón manifiesta «su profundo rechazo a la inclusión de este tema en la Ley de Presupuesto; así como al autoritario tratamiento de que fuera objeto por los parlamentarios de la coalición de gobierno, impidiendo intencionalmente que se desarrollara un debate serio y profundo».
Afirma el gremio que «la síntesis final de los artículos aprobados resulta, claramente, el producto de un acuerdo de las cúpulas políticas de los partidos tradicionales que responde a la aplicación de las recetas neoliberales: desregulación, desmonopolización y privatización.
Por lo tanto, el efecto de tales definiciones sólo puede traer beneficios para las grandes multinacionales y más pobreza y destrucción al país. En perjuicio directo a los sectores más desposeídos de la sociedad».
Estudio sobre Antel
En las próximas horas los trabajadores nucleados en Sutel comenzarán a analizar un informe de 79 páginas que elaboró el economista Luis Stolovich y que analiza los impactos que deberá enfrentar Antel ante los cambios proyectados para el sector telecomunicaciones.
Este material se afirma en la introducción que realiza Sutel: «No podemos pensar altenativas, desde la óptica sindical, al margen de ese escenario global». Para el gremio «si no elevamos la mira difícilmente comprendamos qué está realmente en juego, dónde se juega realmente el futuro de las telecomunicaciones uruguayas y, con ello, el destino de Antel».
«Conociendo ese escenario y sus principales tendencias, lo que surge con claridad es que no existen salidas a la defensiva, atrincherados en el territorio nacional o en la Torre. Menos aún solos. Porque la actitud defensiva no sólo no impedirá el avance de las tendencias internacionales –apoyadas en una revolución tecnológica que no reconoce fronteras–, sino que es la garantía de la segura derrota o, en otros términos, de la liquidación de Antel.
Pero además, no están en juego sólo Antel y los puestos de trabajo de sus actuales trabajadores. Está en juego también la posibilidad de un desarrollo científico-tecnológico en el país -dentro de las limitaciones que, por su escala, el Uruguay tiene. Está en juego la posibilidad del desarrollo de una industria electrónica y de equipamientos. En definitiva, está en juego el posible desarrollo-económico social del país».
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