Cobertura social que protege a la familia evitó estallido popular

Visión obrera de Nueva Zelanda

Agregó el dirigente que el 92% de la población habilitada rechazó en plebiscito la propuesta que hizo de modificar el régimen de protección social y el partido que ahora integra, hasta el momento, ha recogido sólo un 4% de adhesión». En medio de una entrevista que Guzmán mantuvo con LA REPUBLICA por la situación de conflicto que padece el gremio de la construcción por el convenio colectivo surgió la información de que tres años atrás el dirigente sindical, junto a una delegación multisectorial y parlamentaria de 32 uruguayos, había visitado Nueva Zelanda.

Recordó el sindicalista que en 1997, junto a una delegación que integraban parlamentarios, empresarios, ministros, intendentes, sindicalistas, profesionales universitarios y periodistas, visitaron Nueva Zelanda para interiorizarse del proceso de reforma del Estado que allí se venía aplicando. Agregó el gremialista que en principio partió con recelo, ya que en la delegación había dirigentes y personas de «todos los pelos políticos, incluso algunos con los cuales nos enfrentamos muy duramente en algunos ámbitos de nuestro país. Pero, la delegación fue un chiche», indicó el integrante del gremio de la construcción.

Primeras sorpresas

Guzmán dice que Nueva Zelanda y sus pobladores los sorprendieron desde el primer minuto en que pisaron su territorio.

«Cuando llegamos al aeropuerto el primer impacto fue ver el mapamundi al revés: la Antártida arriba y una flecha que decía: ‘Usted está aquí’. Lo segundo fue la limpieza; lo que terminó dándome vergüenza de fumar para no tirar los puchos en el suelo. Nunca vimos a nadie limpiando, pero siempre estaba todo limpio; aun en la calle», recuerda el gremialista.

«Demoledoras» reuniones

El integrante del Ejecutivo del Sunca agregó que como había sospechado las reuniones con quienes fueron responsables de las reformas fueron «demoledoras». Fue difícil estar frente a un ex ministro que decía que en su ministerio había 4.000 empleados cuando llegó y que en ese momento tan sólo quedaban cuarenta.

O escuchar al administrador de un puerto que «orgulloso decía que se había despedido a todos los trabajadores sindicalizados ya que no quería sindicatos en ese lugar. Estas posiciones se iban repitiendo en cada reunión. En determinado momento me puse a sumar la cantidad de trabajadores despedidos y no podía creer que la gente no hubiera protagonizado un estallido social al ver que perdía su fuente laboral».

Evitan estallido social

Guzmán continúa diciendo que poco a poco se fueron enterando de la realidad. «No me sorprendió que después de una disertación de quien fuera presidente de la única Cámara del Parlamento de Nueva Zelanda, el cual explicó cómo funciona el régimen político, se levantara un conocido senador del Partido Colorado y afirmara que se estaba ante un corporativismo fascista».

Pero, ¿qué evitó un estallido social en este país? «En una de las reuniones que tuvimos con dirigentes de una de las centrales sindicales nos enteramos de algunos de los motivos. Lo primero es que Nueva Zelanda tiene un muy fuerte régimen de protección social: el Seguro Social.

Este cubre las necesidades de los trabajadores desocupados cuando uno ingresa a él; en realidad, ingresa toda la familia. El trabajador, económicamente, recibe en el Seguro Social su paga casi completa y por un plazo indefinido. Sólo se debe justificar que busca trabajo y que no ha podido encontrar uno que contemple sus necesidades y conocimientos».

Agrega Guzmán que les informaron que hay jefas de familia con numerosos hijos que cobran seguros superiores a los mayores sueldos que existen. El componente del núcleo familiar es un elemento de peso a la hora de fijar el monto del Seguro.

El sistema de salud, además, es totalmente público y gratuito. Sólo se admite que algunas empresas de Seguro puedan brindar algún servicio de salud vinculado a los seguros de vida. El nivel de atención e higiene de los establecimientos de salud pública los he visto en pocas instituciones privadas de nuestro país, indica el gremialista.

La educación también es pública y desde las guarderías hasta secundaria es gratuita. En el nivel universitario sí se paga una matrícula de inscripción. Pero, si un estudiante justifica que su familia no puede hacer frente a este costo el Estado a través de la banca pública le presta dinero para ello o una vez que se recibe y comienza a ejercer su profesión comienza a pagar. Se nos aseguró que no existía ningún tipo de educación privada, salvo la vinculada a las distintas religiones, indicó el gremialista.

Siguen las sorpresas

Guzmán sostuvo que una de sus mayores sorpresas no fue ver pasar una casa completa sobre un camión sino el enterarse de que el Estado era el mayor agente inmobiliario. Tiene unas 70 mil casas y las alquila tomando en cuenta el núcleo familiar y los ingresos que tenga. Esto, de hecho, regula el mercado de alquileres. A continuación el gremialista recordó que en su último día de visita se enteró de que el transporte colectivo es subsidiado por el Estado ya que se considera un servicio social.

Algunos números

El dirigente del Sunca informó que en el presupuesto de 1997 se destinó para el área de asistencia y bienestar social 11.500 millones de dólares de Nueva Zelanda; a la educación 4.600 millones; servicios estatales básicos 1.700 millones; ley y orden 1.100 millones; y para defensa 1.000 millones.

Agregó Guzmán que hace poco estuvo en nuestro país la señora Richarson, una de las impulsoras de las reformas en Nueva Zelanda. «Si bien no escuché sus disertaciones, estoy seguro que de estas cosas no dijo nada. Tampoco debe haber dicho otras, como que en su país no se privatizó todo, sólo aquello que no se consideró estratégico para los neocelandeces. Es así que no se privatizaron las refinerías de petróleo, las plantes de energía y el Estado seguía siendo dueño de quince empresas de magnitud».

Continuó diciendo el gremialista que tampoco se dijo cómo se financió todo esto. La base de la financiación está en la creación de dos impuestos: a la persona física y jurídica un 33% y al consumo general (IVA) 12,5%

Incluso, siguió diciendo el sindicalista, tampoco escuchó de la señora Richarson que junto a sus compañeros reformistas intentaron cambiar el régimen de protección social.

Al no tener en ese momento mayorías parlamentarias debieron recurrir a un plebiscito. El resultado fue aplastante: el 92 % de los ciudadanos se opuso a cambiar el régimen. «La señora Richarson y sus compañeros reformistas, Sir Duglas, ex primer ministro laborista, entre otros se fueron de sus respectivos partidos y crearon uno nuevo, con el cual siguieron impulsando las reformas desreguladoras y privatizadoras. Hasta ahora sólo han conseguido el 4% de los votos», recuerda el dirigente del Sunca. Guzmán afirma hoy que cuando se fue de Nueva Zelanda supo por qué no existió un estallido social.

Ello fue porque el régimen protector los puso a salvo de toda la ola reformista. Y, «no creo que los neocelandeces sean estúpidos como para cambiar algo que los puso a salvo de la señora Richarson y Sir Duglas», subrayó el sindicalista.

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