Código de honor: compromiso de delincuentes de no agredir a trabajadores
El encuentro, un hecho sin precedentes en la historia del Uruguay, tuvo lugar en las propias instalaciones del Comcar, a las 10 horas de ayer, cuando trabajadores y presos dialogaron de forma franca y distendida sobre la problemática en materia de seguridad que afecta a los obreros del sector.
El coordinador de la Comisión de Apoyo al Sistema Carcelario, Víctor Hugo Díaz, dijo a este matutino que la reunión fue «muy buena», lo que abre un abanico de posibilidades para comenzar a transitar caminos que descompriman la situación.
«Para el grupo de apoyo, es importante que la organización de trabajadores como tal se presente y vaya a discutir con los presos cuál es la problemática. En la reunión de hoy (por ayer), se realizaron una serie de planteos muy interesantes en el tema de la seguridad en el transporte colectivo», explicó Díaz.
Diálogo franco
Durante la reunión, el grupo de reclusos planteó a los trabajadores diferentes posiciones y propuestas. «Los presos le recomendaron evaluar a los trabajadores, que la vida de ningún obrero vale lo que puede costar un reloj o una recaudación», explicó el coordinador de la Comisión de Apoyo al Sistema Carcelario.
Otro de los puntos abordado fue el siempre polémico tema de quiénes son realmente las víctimas. En este sentido, los presos sostuvieron ser víctimas del sistema que no les ofrece oportunidades.
«Nosotros le respondimos que hay un millón de uruguayos que están por debajo de la línea de pobreza y sin embargo no delinquen. Es cierto que ellos fueron víctimas, pero después se convirtieron en victimarios. Les dijimos además que, generalmente, sus víctimas son trabajadores», señaló Díaz.
Los reclusos afirmaron estar dispuestos a dar señales positivas, aunque solicitaron poder realizar sus propios aportes. El descenso de las rapiñas con víctimas fatales estuvo presente en el encuentro. Los presos señalaron «que no hay un sindicato de ladrones», por lo que los reclusos no pueden hablar en nombre todos los delincuentes.
Sin embargo, los reclusos plantearon una serie de propuestas que fueron bien recibidas por los trabajadores.
La primera de ellas fue «el fortalecimiento de los viejos códigos carcelarios» lo que en argot de la delincuencia significa que»nunca se debe morder la mano del que les ofrece ayuda».
«En este caso son los trabajadores los que les estamos ofreciendo esa ayuda. A través de microemprendimientos, con el apoyo de la Junta Nacional de Empleo. Por lo tanto, de reflotarse ese código, los trabajadores no deberían sufrir las consecuencias. Es una forma de minimizar los delitos. Les dijimos que necesitamos del compromiso de todos los actores de la sociedad. Inclusive de ellos, aunque estén privados de libertad», acotó Díaz.
Ayer, surgieron dos ideas que se prevé comenzarán a efectivizarse en próximas semanas. Se trata de poner en funcionamiento la bloquera del Comcar y comenzar a fabricar bloques, para aportar al Plan de Emergencia. También fabricar baldosas, para el mantenimiento de las veredas de Montevideo. *
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