La Junta Nacional de Empleo aspira al fortalecimiento e independencia del MTSS
Las conclusiones fueron realizadas ayer en el marco del seminario «La contribución del tripartismo al empleo», organizado por la delegación del PIT-CNT en el organismo, donde también se presentó un documento homónimo a modo de balance del presente año.
En la jornada, realizada en el salón Dorado de la IMM, participaron todos los sectores integrantes de la Junta Nacional de Empleo, además del futuro ministro de Trabajo, Eduardo Bonomi. La moderadora fue la periodista Raquel Daruech.
El representante de la central obrera en la Junae, Hugo Barretto, hizo referencia a la historia de tripartismo en el Uruguay, recordando la creación de los Consejos de Salarios en 1943, interrumpidos durante la dictadura, retomados en 1985 bajo el gobierno de Julio María Sanguinetti y suspendidos en 1992, durante la administración de Luis Alberto Lacalle. En este sentido, señaló que la ausencia del Estado en materia de fijación de salarios mínimos conllevó a que años más tarde la propia Organización Internacional del Trabajo (OIT) observara al Uruguay por no cumplir con el convenio internacional 131. Subrayó la importancia del organismo, creado hace 11 años, en materia de empleo y capacitación con vistas a un nuevo escenario político a partir del 1º de marzo. «El trabajo debe tomarse como eje central de proyecto de vida», afirmó Barretto.
Consecuencias neoliberales
Por su parte, Marcelo Abdala del Secretariado Ejecutivo del PIT-CNT, señaló que el tripartismo es un eje fundamental en la construcción de políticas activas de empleo, al tiempo que reclamó el fortalecimiento y la jerarquización del MTSS.
«La Junae representa una excepción a la regla general al sostenido ataque a la negociación colectiva, a las libertades sindicales, y al papel de los actores productivos en la determinación de la estrategia de desarrollo», afirmó.
Sostuvo que el PIT-CNT tiene una serie de propuestas y desafíos para revertir esta situación, «porque un país que no se concibe a sí mismo, que no tiene una elección de qué actividades productivas se van a priorizar y qué mecanismos sociales se van a implementar, está condenado al colapso y al fracaso». En tanto, el representante de la OIT, Fernando Casanova, catalogó a la Junae como «un instrumento poderoso para atacar la exclusión social y el desempleo a través de la atención de la emergencia social». También hizo hincapié en la importancia de la descentralización a través de los Comités Locales Asesores de Empleo, distribuidos en siete departamentos del Interior del país.
Entre la experiencia y el futuro
El representante de la Dirección Nacional de Empleo (Dinae), Daniel Gutiérrez, señaló la importancia de lograr acuerdos, aunque sostuvo «que somos conscientes de que no ha sido suficiente. Todos somos críticos de que no hemos logrado aquellos objetivos finales que pensábamos encontrar a través de la Junae».
No obstante, recalcó la descentralización y la creación de programas destinados a atender las necesidades específicas de algunos de los sectores más vulnerables de la sociedad como jóvenes, mujeres, discapacitados y trabajadores rurales. Agregó que el organismo también instauró dos programas, uno para la creación de microemprendimientos y otro para los ya iniciados, señalando que en las medianas y pequeñas empresas radica el 98% de la actividad del país comercial y que representa el 70% del mercado de trabajo.
El representante de la Cámara de Industrias del Uruguay (CIU), Fernando Carpentieri, también se refirió a dichos programas. «En el primer programa, creación de microemprendimientos, se planteó estimular la generación de ideas con capacidad de convertirse en proyectos. En el segundo caso, fue mejorar la gestión empresarial de las empresas que ya están funcionando y mejorar la asignación de recursos de las mismas», explicó.
El representante de la Cámara Nacional del Comercio, Juan Mailhos, consideró fundamental el tripartismo desde la base del diálogo y solicitó que el MTSS tenga un rol más dinamizador y con mayores controles, aunque «no siempre a las mismas empresas», ya que «para que exista trabajo de calidad deben existir empresas de calidad».
En tanto, el dirigente del PIT-CNT Eduardo Pereyra catalogó al actual MTSS como «un ministerio de segunda categoría» y reclamó programas de reactivación de empresas, la promoción de leyes que generen empleos genuinos, la difusión de los derechos laborales y la protección de las libertades sindicales. «No garantizamos obsecuencia, sino lealtad», afirmó. *
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