El oro azul del siglo XXI
No es casual que grandes grupos transnacionales, el caso de la empresa vasco francesa Uragua, concesionaria de los servicios de agua potable y saneamiento en parte de Maldonado, y Aguas de la Costa, hayan recalado en Uruguay.
Se estima que el viltal líquido será uno de los bienes más preciados en el futuro, por lo que su valor será considerardo como el de «oro azul» para el presente milenio.
A nivel mundial, treinta países ya tienen problemas de abastecimiento de agua potable. Se estima que en los próximos años, otras veinte naciones deberán enfrentar esta misma problemática.
Uruguay no tiene petróleo pero cuenta con un amplio reservorio de agua subterránea –el acuífero Raigón en San José es uno de los reservorios más importantes de América Latina–, lo que lo convierte en un objetivo más que deseable en materia de agua.
La privatización también conlleva a un riesgo mayor. OSE mantiene una tarifa única a nivel de todo el país, desde la zona metropolitana hasta el paraje más recóndito de Artigas.
En cambio, en la Costa de Oro, Rocha y Maldonado donde existen concesiones, la tarifa es sustancialmente mayor.
De más está decir que de privatizarse estos servicios, las empresas privadas beneficiarias priorizarán las zonas más pobladas, dejando sin estos derechos al resto.
Las zonas más alejadas o con pocos habitantes quedarían sin agua potable ni saneamiento. Ante este hipotético panorama, el Estado debería volcar dineros de Rentas Generales, o crear un nuevo impuesto, para solucionar dicha contingencia. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad