"Hay que crear un frente social que involucre a todos los excluidos"
–¿Cómo ve la actual situación del PIT-CNT?
–Hoy la Central de Trabajadores vive uno de los momentos más difíciles , tanto en lo estructural como en lo estratégico. En lo estructural existió, desde la década del noventa en adelante, una implosión en la militancia que se fue acrecentando. Creo que existieron varias razones. Una de ellas fue la voraz y nefasta política neoliberal llevada adelante por los consecutivos gobiernos del Partido Colorado y del Partido Nacional. Ellos fomentaron el consumismo, el individualismo y como única solución a todos los problemas el sálvese quien pueda.
–¿Cuál debería ser la política de alianza de la Central de Trabajadores?
–No cabe duda que por la historia del movimiento obrero, nuestros aliados deben ser nuestros hermanos de clase. Aquellos que defienden nuestros mismos intereses y luchan por los intereses populares. Por un Uruguay más justo, más solidario, sin explotadores ni explotados.
–Le cambio la pregunta ¿cuál debería ser el relacionamiento del PIT-CNT con el EP–FA, ante un eventual gobierno de izquierda?
–Todos sabemos que desde la creación del Frente Amplio, éste tuvo vínculos muy estrechos con los trabajadores. Incluso, es notorio que se pusieron de manifiesto cuando tuvimos que enfrentar la dictadura militar. Pero, a su vez, el programa original marcaba una participación preponderante de las organizaciones sindicales y sociales en un futuro gobierno del Frente Amplio. En los últimos años, no sólo hubo un cambio en el crecimiento del Frente Amplio, sino que existen es su seno diferentes visiones de cómo se debe desarrollar un posible gobierno progresista. Esta nueva realidad nos reafirma, hoy más que nunca, que debemos reivindicar la independencia de clase.
Los neoexcluidos
–Cómo dirigente gremial ¿qué opinión le merece la creación de un «pacto social», entre el movimiento sindical y el EP-FA, propuesto por el presidente del Encuentro Progresista, Nin Novoa?
–Personalmente no estoy de acuerdo con un pacto social entre una fuerza de izquierda que tuvo sus raíces en los trabajadores. El tema pasa por la creación de un frente social que involucre a todos los sectores de la sociedad uruguaya. Hablamos de los que han sido explotados y marginados por un modelo económico que ha expulsado a hombres y mujeres. Un modelo económico que ha llevado a casos de muerte de niños por desnutrición, o las ochocientos mil personas que se encuentran por debajo de la línea de pobreza. Pero cuando me refiero a los excluidos, creo que tenemos que plantearnos qué deberemos hacer realmente los partícipes de ese frente social. Ese casi millón de uruguayos excluidos no tienen ninguna organización sindical detrás.
–Pero esto implicaría organizar a quienes se encuentran en situación de pobreza o de indigencia…
–De eso se trata. Son ochocientos mil uruguayos que están esperando que se los organice y se les proporcione un respaldo para alcanzar los objetivos. Que son, ni más ni menos, que comer todos los días, tener un trabajo digno y una vivienda. En definitiva que ellos también sean partícipes de ese cambio que un gobierno progresista, una fuerza de izquierda, pretende alcanzar.
–¿Y cuál es la posición de la Federación Ancap al respecto?
–En el sindicato recién estamos empezando a debatir sobre el frente social. Mi posición es a título personal, como han salido otros dirigentes de Fancap a hablar cómo ven esa política de relacionamiento.
–Esto indicaría que habría, al menos, dos posiciones diferentes en el seno del sindicato.
–El pacto social me suena a atadura, a desmovilización. En un gobierno progresista vamos a tener a una derecha que va a hacer una gran oposición. Y si no tenemos los cimientos desde abajo, con la gente movilizada y concienciada, está en riesgo el modelo de país que todos los trabajadores pretendemos. Tenemos que tener instrumentos reales de participación que hoy no están arriba de la mesa. ¿Cuál va a ser la participación de los trabajadores en los entes autónomos? ¿Cuál va a ser la participación de usuarios y cooperativistas en el Banco Hipotecario del Uruguay?
–Pero esta participación a la que usted hace referencia estaría limitando la independencia de clase del movimiento sindical ante un gobierno de izquierda.
–Al contrario. Creo que justamente lo que condiciona es un pacto social sobre reglas en las cuales se realizarían acuerdos sólo con los sectores organizados, dejando de lado casi un millón de uruguayos desocupados que no integran organizaciones sindicales. La única manera que este amplio sector de la sociedad uruguaya participe activamente es la creación de un frente social. *
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