Tercerizaciones muy sui generis

La decisión del Grupo Transamerican Teregal S.A. de rescindir el contrato de registro de agua potable con la Administración de las Obras Sanitarias del Estado, pone sobre el tapete la falta de garantías al momento de licitar la tercerización de los servicios del Estado.

La empresa de marras decidió unilateralmente concluir el contrato, luego que sus funcionarios resolvieran un paro de 24 horas, en rechazo a la propuesta que establecía una rebaja salarial del 45%. Ahora, tras el retiro del servicio, el Directorio de OSE se enfrenta con un dilema a resolver, irremediablemente, a corto plazo. Deberá decidir si insiste con convocar a un nuevo llamado público para continuar con el servicio o, paso atrás mediante, devolver dicha tarea a los propios funcionarios de OSE.

No es la primera vez que el Directorio de OSE «erra el bizcochazo» en materia de concesiones y privatizaciones.

Basta recordar el caso Uragua. La multinacional de origen vasco francés, resultó adjudicataria del servicio de agua potable para buena parte del departamento de Maldonado.

El pliego de dicha licitación establecía que la empresa electa se comprometía a mantener la calidad del líquido elemento, realizar obras de infraestructura en un plazo de dos años y abonar un canon de 250 mil dólares.

En orden de aparición: luego que Uragua se hizo cargo del servicio, se constató la presencia de colibacilos en el vital elemento, lo que ameritó que, desde OSE, se recomendara su no utilización para consumo humano. Las obras referidas siguen brillando por su ausencia. Por último, el canon establecido no fue abonado en reiteradas oportunidades en tiempo y forma al ente. *

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