Según la OIT, persiste iniquidad de géneros en el ámbito laboral

Un informe elaborado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) da cuenta que en América Latina existen diecinueve millones de trabajadores urbanos de ambos sexos que se encuentran desocupados. Dentro de este panorama, el mayor grado de desocupación afecta al género femenino, ya que en la mayoría de los países latinoamericanos donde el desempleo registró un incremento, éste perjudicó más a las mujeres, mientras que donde se redujo, esa disminución fue menor en el caso de las mujeres que de los hombres.

En este contexto, el director regional de la OIT para América Latina y el Caribe, Agustín Muñoz, afirmó que el relevamiento sugiere que, a pesar de los avances en el campo de la equidad de géneros a nivel laboral, «aún persisten barreras para el acceso de las mujeres al empleo que deben ser superadas para derrotar la pobreza y terminar de cerrar la brecha de equidad».

Asimismo, el documento expresa que la informalidad laboral es mayor entre las mujeres que los hombres. Entre 1990 y el año pasado, se registró un aumento del empleo informal del 43% al 46% en América Latina y el grado de informalización del trabajo de las mujeres  o el porcentaje de mujeres ocupadas en el sector informal urbano  se mantiene por encima del de los hombres.

«La calidad de los empleos femeninos en el sector informal es inferior a la calidad de los empleos masculinos puesto que las mujeres trabajan en mayor proporción en actividades más desprotegidas tales como el trabajo familiar no remunerado, el trabajo a domicilio y el servicio doméstico», señala la investigación. Según el organismo internacional, de cada diez empleos generados en América Latina, sean masculinos o femeninos, siete son informales.

«La sobre-representación femenina en la economía informal y otras formas de trabajo precario se traduce en una mayor exclusión de la mujer de los mecanismos y sistemas de protección social debido a los patrones de empleo practicados en esos sectores», agrega el informe. Los datos de la OIT indican que cerca del 38% de las asalariadas no poseen seguridad social, alcanzando al 72% en el caso del sector informal. «Las mujeres tienen más necesidad que los hombres de la protección social porque además de las contingencias que son comunes a ambos sexos, tales como la vejez, invalidez, salud, desempleo, enfermedades y accidentes laborales, ellas necesitan una protección específica a su función reproductora», advierte el organismo.

El informe concluye que «la gran paradoja para las trabajadoras de América Latina consiste en que si bien hay más mujeres participando en actividades laborales, la precariedad aumentó, puesto que la gran mayoría de ellas se encuentran en ocupaciones temporales que las devuelven a la desocupación en breve tiempo o en su defecto se dedican a ocupaciones que no son consideradas por la OIT como trabajo decente por la falta de condiciones mínimas de estabilidad y protección social». *

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