Llamadas al Director
Aguatero emocionado
Señor Director:
Arriba muchachada. Ayer después de 50 años, cinco meses y diez días, volví a escuchar la radio con el triunfo de Aguada. Ya la salud mía no me permite ir a ver a mi querida aguadita como iba antes, en los tiempos de los Pistoglio, del «Manco». Muy contento con el triunfo de Aguada. Muchas felicidades y lamento que haya ganado Aguada por los que escriben en la página de basquetbol de su diario. Que se aguanten un año más. Fasano, como siempre. ¡Suerte!
Teléfono: 4090…
El Director: Por lo dicho veo que usted es un aguatero de aquellos, de los de ley, y créame que comparto con usted su emoción y más aún, cuando dice no poder ir a vivir la emoción de estar allí pegadito al rectángulo sintiendo que el corazón le rebota y golpetea como golpetea y rebota el balón sobre el piso. En cuanto a los muchachos del diario de la página de basquetbol, no me los castigue tanto que no es así, créame.
Pablito le erró al clavito
Señor Director:
Dígame Fasano, usted ¿qué tiene con Tabaré? Apoya a Tabaré, apoya al Club Tabaré y tiene los premios Tabaré. Dígame una cosa: ¿También apoya a Tabaré Hackenbruch y a Tabaré Vener. Habló Pablito.
Teléfono: 6221…
El Director: Como dijo el genial «Flaco» Zitarrosa: «Una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa». Lo del título.
A ver si terminamos con las familias en el poder de una vez por todas
Señor Director:
Yo creo que habría que sacar una ley que los políticos una vez que se jubilan, de lo que sea, no pueden seguir actuando en política ni siendo candidatos a nada, y además que después de cierta edad, pongamos por ejemplo los 70 años, no pueden acceder a la Presidencia ni vicepresidencia de la República, aunque sí ser senadores o diputados e incluso ministros. Y es más, habría que establecer una cierta cantidad de veces que se puede ser presidente, a lo sumo dos. Y otra cosa, también habría que prohibir que mientras dura el mandato de una persona ya sea en la Presidencia, como en la vicepresidencia, sus familiares directos, esposas, esposos, hijos, hijas, nueras, yernos, suegros, suegras, padres, madres, primos, sobrinos, esposas y esposos e hijos e hijas de estos, etc, ocupen cargos electivos en cualquiera de las cámaras, juntas departamentales, intendencias, e incluso directorios de entes estatales, de organismos internacionales, embajadas, consulados, etc. A ver si terminamos con las familias en el poder de una vez por todas.
Teléfono: 5135…
El Director: Si las cosas fuesen como deben ser, si los hombres fuesen con deben ser y si actuaran como deberían actuar, no haría falta ninguna ley que dispusiera cosas por el estilo. Todo se solucionaría actuando con sentido estricto de la ética. El «acomodo» de parientes cercanos y lejanos, amigos y colaboradores ha sido siempre y lo sigue siendo una práctica habitual entre quienes acceden al poder.
La grandeza de un país no está en el mapa, sino en sus hombres
Señor Director:
No estoy de acuerdo con aquellos que dicen que Uruguay es un país pobre o al revés, que es un pobre país. Ninguna de las dos cosas es real. Puede ser que sea un país empobrecido, pero eso no es lo mismo. No es un país pobre porque tiene un enorme potencial ocioso; algún día los orientales tenemos que poner manos a la obra y explotar equitativamente en beneficio de todos, y tampoco es un pobre país por que tiene un pueblo que no dobló nunca la cabeza, ni aun en tiempos de dictadura. Somos sí un país empobrecido por la dilapidación, la estafa y las angurria de los poderosos que han venido digitando el poder desde el nacimiento mismo de la patria. Gracias. ¡Ah!, me olvidaba, y tampoco somos un «paisito» como muchos le dicen. La grandeza de un país no está en la dimensión de su mapa sino en la de sus hombres.
Teléfono: 9159…
El Director: Creo que podría suscribir casi en su totalidad sus dichos. Solamente podría discrepar en lo del término «paisito». Creo que no se dice con sentido diminutivo o peyorativo sino como expresión cariñosa, como quien dice hijito a su hijo, por ejemplo.
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