Elogian el trabajo tripartito entre gobierno, empresarios y trabajadores

Sugieren "un pacto social" a partir de "la experiencia exitosa" en la Junae

Sindicalistas, legisladores y académicos coincidieron ayer en la presentación del libro «10 años de la Junae», que fuera editado por el equipo de Representación de los Trabajadores, con el apoyo de la Oficina Internacional del Trabajo (OIT), y el patrocinio de la Presidencia de la Cámara de Representantes.

«Es posible un relacionamiento armonioso» entre gobierno, empresarios y trabajadores «para trabajar juntos» en la búsqueda de soluciones, destacó el sindicalista José Balbo, integrante de la Junae desde su creación el 28 de mayo de 1993, por la ley l6.320.

También el senador Rafael Michelini, presidenciable del Nuevo Espacio, mencionó la idea de «un pacto» o «un acuerdo» de carácter «social» que recoja la experiencia «tripartita» del trabajo en la Junae.

«Uruguay  dijo  está en un tiempo de cambios: el tema del empleo debe estar sobre la mesa».

Destacó en tanto «el éxito» que tuvo «una ley consensuada» entre todos los partidos y actores sociales como la que creó la Junae donde, señaló, «los trabajadores hicieron un esfuerzo superlativo».

Como ejemplo de entendimiento puso el caso de Finlandia «que apostó a la educación» de sus trabajadores cuando dejó de comercializar entre occidente y el bloque socialista para convertirse en una década en destino de inversiones mundiales.

Compartió la opinión de Michelini el presidenciable blanco Jorge Larrañaga que calificó el «tripartismo» de la Junae como «un mecanismo válido» para «los graves problemas del país, y luego se pronunció por «extender» la experiencia a todos los ámbitos.

El presidente de la Comisión de Programa del Frente Amplio, Héctor Lescano, dijo creer posible «un pacto social» en Uruguay del futuro inmediato para mejorar la cantidad y la calidad del empleo.

Juan Mailhos, representante ante la Junae del Consejo Superior Empresarial (Cosupem), expresó que el trabajo tripartito demostró «la capacidad de entender lo que piensa el otro».

El dirigente sindical Marcelo Abdala, integrante del Secretariado Ejecutivo del PIT-CNT, se pronunció por transformar la Junae «en el ámbito por excelencia para la negociación de todas las políticas laborales», tras denunciar «el desmantelamiento» de las negociaciones colectivas durante los años 90.

El senador frentista Alberto Couriel, recientemente escindido de la Vertiente Artiguista, sostuvo por su parte que el libro presentado ayer «marca el nivel de madurez y conocimiento del movimiento sindical» y opinó que «la participación tripartita» del trabajo en la Junae «nos puede servir de base para acuerdos sociales».

«El empleo es uno de los déficits de las democracias de América Latina» por su escasez, precariedad e informalismo, se lamentó Couriel, quien reclamó «priorizar el crédito» en Uruguay a las empresas que generen más puestos de trabajo.

La ex ministra de Trabajo y Seguridad Social, Ana Lía Piñeyrúa, actual representante regional de la OIT, indicó que el desafío está en crear «trabajo decente» a pesar de las consecuencias de un modelo neoliberal que definió como «concentrador» y «excluyente».

La ex legisladora Matilde Rodríguez Larreta de Gutiérrez Ruiz, coautora junto a Lescano del anteproyecto de ley que diseñó la Junae, destacó que «se acabó el trabajo fijo por mucho tiempo» y elogió los resultados del organismo en la «capacitación» que permitió «reinsertar» desocupados en el mercado laboral.

El actual ministro de Trabajo, Santiago Pérez del Castillo, compartió los elogios del resto de los invitados respecto a que el trabajo tripartito en la Junae representa «un punto de reflexión en conjunto», que además aportó «estudios muy valiosos».

Admitió que comienza «un año electoral», que calificó como «un año de transición», pero luego aclaró: «Para mí es un año de administración, lisa y llanamente» para «sentar bases hacia el futuro».

«En la administración uno tiene que aprender a tomar ansiolíticos», dijo en otro momento, aludiendo las trabas burocráticas para instrumentar políticas nuevas. «Uno se conforma con dejar legados», acotó.

No obstante, opinó que «el futuro ministro» de Trabajo, «que puede ser dentro de una semana o dentro de un año», tendría que «manejarse muy bien» en macroeconomía y políticas de trabajo. «Hay demasiados abogados en el ministerio», bromeó. «Hacen falta más sociólogos», agregó. *

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