LA REPUBLICA accedió al documento base de los debates del fin de semana

5ª Cumbre Sindical del Cono Sur trazará "una estrategia de desarrollo productivo"

«Como nunca antes», señala el documento, «se abre en la región la posibilidad de construir un Mercosur a favor de nuestros pueblos que se concretará con la generación de conocimiento, la elaboración desde abajo y la lucha por una estrategia regional de desarrollo productivo integral, construida desde la óptica de los trabajadores y sus potenciales aliados para que nuestra gente pueda vivir dignamente del trabajo».

La cumbre, que reunió en Montevideo a las ocho centrales sindicales de los seis países del Cono Sur, se inició ayer y culminará el lunes con la entrega de una carta a los presidentes de la región y la divulgación del documento final que traza una «estrategia» para «un desarrollo productivo».

La CDP de la CCSCS fue creada «hace un año» a instancias de la Comisión de Agro, Industria y Empleo del PIT-CNT, según informó a LA REPUBLICA su secretario, el dirigente Marcelo Abdala, de la Unión Nacional de Trabajadores Metalúrgicos y Ramas Afines (Untmra).

El documento base de los debates, que recoge un año de trabajo de la CDP, afirma que «cada vez se hace más necesario promover una nueva cultura sindical que no solo supere la concepción declarativa de la solidaridad, sino que permita el desarrollo de militantes y activistas con visión de conjunto, que actúen localmente pero que piensen en forma global».

No al trabajo «basura» y la mano de obra «barata»

Nuestra región, «periférica y subdesarrollada» según señala el documento al cual tuvo acceso LA REPUBLICA, «mantiene una estructura productiva heterogénea y especializada» que implica «exportaciones de productos primarios» con un «escaso valor» agregado.

«Los actuales procesos de Globalización Capitalista exacerban las asimetrías y las brechas entre los países desarrollados y los subdesarrollados», advierte el documento preliminar.

«La inserción competitiva de la región, no ha de configurarse en base a organizaciones productivas basadas en la informalidad, la superexplotación de los trabajadores, es decir a la mano de obra barata».

«Si estamos proponiendo organizaciones productivas intensas en inteligencia agregada, el esfuerzo que nuestras sociedades destinen a la educación, a la investigación y desarrollo, debe ir acompañado de un sistema de relaciones laborales y retribuciones también a la alta. No es posible producir calidad, con procesos productivos basura y con relaciones laborales basadas en la disponibilidad arbitraria de los trabajadores y salarios de hambre».

«Para la generación de procesos productivos que generen ingreso (crecimiento de la renta regional), es fundamental superar nuestra inserción internacional periférica y dependiente» que «es incapaz de resolver los temas del crecimiento sostenido y mucho menos los de la equidad».

Negociaciones colectivas en el Mercosur y en cada país

«Deberá avanzarse en la negociación colectiva obligatoria en el plano Mercosur, articulada con el desarrollo de la negociación colectiva a nivel nacional», insistió el documento.

«La correlación de las fuerzas sociales y políticas», señala, «debe apuntar a la determinación de prioridades productivas basadas en la superación del concepto de «ventajas comparativas estáticas» propio de los neoliberales por el de «ventajas competitivas dinámicas» construidas socialmente».

«Esto implica», continúa, una «elaboración consensuada de política industrial», la «elección de prioridades productivas», y el «diseño de criterios de competitividad a la alta, no basada en mano de obra barata, sino en la calidad, la incorporación de conocimiento en la producción», que constituyen «los verdaderamente dinámicos en el comercio mundial».

«Transformar la estructura productiva regional hacia una estructura homogénea y diversificada», sería uno de los objetivos, junto a «una estrategia de competitividad por lo alto en cuyo centro está el conocimiento agregado, el nivel educativo y la formación profesional de nuestros pueblos» que resultaría «incompatible con los actuales salarios de hambre y la desregulación».

Una «división del trabajo regional acorde al desarrollo de nuestros pueblos» sería otro de los objetivos ya que «el libre juego «del mercado», es decir al libre juego del más fuerte, promueve una complementación productiva «espontánea» que reproduce las relaciones centro-periferia».

Cadenas productivas y foros de competitividad

El documento base reclama «cadenas y redes productivas regionales» que sigan una «planificación estratégica» que sea «superadora» de los «centros y periferias» de la región.

Plantea asimismo que los «Foros de Competitividad de Cadenas Productivas pueden ser una innovación institucional contraria al «Laissez Faire» de los neoliberales» y «una herramienta de construcción de política industrial consensuada para la región».

«A nivel Mercosur», la planificación de los mencionados foros «debe ir acompañada de planes nacionales de instalación de foros de competitividad de cadena productiva».

El documento considera además que «el estímulo al surgimiento de distritos industriales nuevos (…) promueve (…) dinámicas positivas, un ambiente innovador y el desarrollo de sinergias, aprendizajes y complementaciones entre las unidades productivas».

Necesaria inversión en I+D

«La planificación del montaje y desarrollo de la infraestructura necesaria (transporte, energía y telecomunicaciones) para la actividad productiva de nuevo tipo», advierte, «es fundamental ya que estos sectores son en sí mismo sectores productivos, pero además atraviesan todas las cadenas productivas, integran el concepto más amplio de redes productivas».

«Es necesario aumentar la densidad de comunicaciones (redes viales, puertos, utilización de los ríos, mayor agilidad en los pasos fronterizos, etc.)», decisión «fundamental para la integración de nuestros pueblos» que «debe ser planificado para reducir las asimetrías existentes ya que el desarrollo «espontáneo» de la construcción de la infraestructura tiende a aglomerarse en donde se aglomeran las actividades», lo que «supone un nuevo tipo de enfoque de los problemas del ordenamiento territorial».

«La energía», destaca por otro lado, «debe ser concebida como un servicio público y no simplemente como mercancía en función del criterio unilateral de la ganancia capitalista». «El mismo concepto integral y amplio», explica a continuación, «debe estar presente en la planificación estratégica de un plan de complementación energética regional».

Remarca, en particular, que «un energético» insoslayable en cualquier matriz regional es la comida para el pueblo».

Sostiene también que «habría que incluir a las universidades, centros de innovación, diseño etc. en los foros de competitividad de las cadenas productivas» e «impulsar una mayor inversión del PBI en I+D», además de «crear instituciones adecuadas en el plano regional para articular una Red Mercosur de I+D, que ponga proa hacia un sistema de innovación regional. «Sin esta dimensión de políticas públicas es imposible pensar en la superación de nuestro subdesarrollo».

El fracaso de las privatizaciones

El documento recuerda que más del 90% de las unidades productivas de la región son Pequeñas y Medianas Empresas (Pymes).

Subraya luego que «hay evidencia empírica más que suficiente para afirmar que la presencia de empresas transnacionales en la región, cuando lo único que predomina es su lógica unilateral de la rentabilidad máxima, no coincide con los objetivos de nuestro desarrollo endógeno».

«Esto», recuerda, «ha quedado patente en el caso de privatización de los servicios públicos en América Latina y en p
articular en nuestros países del Mercosur, por tanto continuamos reclamando el papel rector del Estado en organizar la oferta de servicios públicos con un criterio que atienda a nuestro desarrollo social y productivo».

«En general», prosigue de acuerdo con lo anterior, «se trata además de empresas volcadas a la conquista del mercado interno regional, con una alta propensión a importar insumos y bienes de capital. Hasta ahora hemos observado cómo las empresas transnacionales les imponen códigos de conducta a nuestros estados, en vez de ser ellas quienes deben comportarse de acuerdo a determinados códigos de conducta».

Reclama, en consecuencia, políticas «para que (las transnacionales) no dañen los tejidos industriales preexistentes» y «desarrollen compromisos de promover el desarrollo de proveedores nacionales».

Comparte la creación de un banco regional de desarrollo

Propone por otra parte una «reforma agraria integral» que implique «el afincamiento sustentable de la gente en la tierra», «el desarrollo de cadenas productivas agroindustriales», y «la soberanía alimentaria de nuestros pueblos». «Los distritos industriales de Italia y otras experiencias exitosas muestran que el apoyo técnico y la coordinación del Estado a nivel supranacional, nacional y local puede contribuir a generar sinergias entre muchas unidades productivas que solas no logran sobrevivir», destaca.

Explica luego que «poder desarrollar políticas públicas que impulsen nuestro desarrollo productivo integral» requiere «coordinación de políticas macroeconómicas» con la determinación de «un Arancel Externo Común». «Se trata de avanzar en construir una política macroeconómica común no pensada para el ajuste sino para el desarrollo».

Reivindica también la necesidad de «un sistema financiero para nuestro desarrollo productivo integral» y se suma a la propuesta de «implementar un Banco de Desarrollo del Mercosur». *

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